CUARTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 28, 2018)

Enfasis Sugerido

“Me gustaria que estuvieras libre de toda preocupación.”

Perspectiva Salesiana

En dónde nos inscribimos?

Nosotros podemos apreciar la plegaria de San Pablo este Domingo que dice que deberíamos estar “libres de toda preocupación.” No nos gustaría a todos estar libres de todas las preocupaciones? La verdad es que todos nosotros nos preocupamos. Hay cosas, situaciones y relaciones que nos preocupan cada día. En algunos casos, debemos preocuparnos si no nos preocupamos!

La preocupación es parte de la vida. La preocupación nos reta a responder a algo en nuestras vidas que necesita atención, a responder a algo que necesita tratamiento, a responder a algo que debe ser examinado, y que debe ser, en cuanto sea posible, remediado o cuando menos mejorado de alguna forma. Por supuesto que nosotros sabemos por experiencia, que muchas de las cosas que queremos dependen también de las acciones de los demás... incluyendo a Dios.

El problema es que la preocupación se puede convertir en ansiedad. Mientras que la preocupación está enfocada en cosas específicas, inquietudes, personas o eventos, la ansiedad es una emoción que flota libremente y que puede paralizar nuestra habilidad para lidiar con los retos de la vida. “La Ansiedad es el mal más grande que le puede ocurrir al alma, aparte del pecado,” escribe San Francisco de Sales. “La Ansiedad se origina de un deseo excesivo, de ser liberado del mal que experimentamos, o de adquirir el bien que esperamos. Aún así, no hay nada que agrave más el mal o que impida más el bien que la ansiedad.”

Francisco de Sales sugiere que nosotros debemos monitorear nuestro nivel de ansiedad: “Considera si tu corazón está bajo tu control, or si se te ha escapado de las manos para enredarse de manera excesiva con un amor, con un odio, con envidia, avaricia, miedo, o temor de sentir dicha. Si se te ha escapado ve tras él y tráelo suavemente de regreso ante la presencia de Dios.”

Por supuesto, la prevención es la mejor cura. “Cuando experimentes el principio de la ansiedad, encomiendate a Dios. Tienes que tomar la desición de no hacer nada de lo que tu deseo te urge a hacer hasta que la ansiedad haya pasado completamente; a menos que sea algo que no puede ser pospuesto. En ese caso, debes frenar y controlar el curso de tu deseo de manera gentil y pacífica. Más que nada, actúa de manera razonable, no emocional.”

Que Dios te guarde de la ansiedad. Que todos nos centremos en el corazón de un Dios amoroso a medida que enfrentamos los alti-bajos y cada otro momento de nuestros días. Que Dios nos ayude a prevenir que los momentos de preocupación se conviertan en nuestra forma de vivir.

TERCER DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 21, 2018)

Enfasis Sugerido

“El mundo como lo conocemos está pasando”

“Este es el tiempo de la realización. El reino de Dios está cerca”

“Reformen sus vidas y crean en las Buenas Nuevas!”

Perspectiva Salesiana

“El mundo como lo conocemos está pasando”

Francisco de Sales escribió: “Dios preserva este gran mundo en cambio, donde el día se convierte en noche, la noche en día, la primaerva en verano, el verano en otoño, el otoño en invierno y el invierno en primavera. Un día nunca es perfectamente igual a otro: algunos días son nublados, otros lluviosos, otros secos y otros con mucho viento. Esta variedad le da una gran belleza al universo.”

Cada persona, cada generación necesita entender que nuestras vidas siempre están cambiando. No importa que tan buenas hayan sido las cosas en otros tiempos, o que tan buenas sean ahora mismo, siempre hay algo mas por venir. La seguridad de lo “que es” debe estar abierta a la incertidumbre de lo “que vendrá.”

Puesto de otra forma, nosotros debemos reformar, remodelar y renovar nuestras vidas constantemente.

Esto va en contra de como somos. Es muy fácil aferrarnos a lo que conocemos. Es muy fácil creer que hemos aprendido todo lo que necesitabamos aprender. Es muy fácil pensar que no hay muchas otras maneras en las que podamos crecer. Estamos tentados a decir que sabemos, que hemos aprendido y que hemos crecido lo suficiente.

Jesús nos invita a creer en las Buenas Nuevas, esto es, a creer en el poder del amor constante e inmutable de Dios. Ese amor que nos llama a aprender más de Dios, de nosotros y de los demás. Jesús nos llama a creer que la voluntad de reformar nuestras vidas (con la ayuda del Espíritu Santo) nos puede ayudar a experimentar la justicia, la libertad, la reconciliación y la paz incambiante del cielo, en cada circumstancia, evento y relación de nuestra vida diaria que es cambiante.

Debes estar dispuesto a cambiar. Debes estar dispuesto a crecer. Debes estar dispuesto a aprender. Debes estar dispuesto a transformar. Debes creer que el poder del Reino de Dios te puede ayudar a ser más como Dios te ha llamado a ser. Dale la espalda al mal de una manera convincente. Acepta más profundamente lo que es bueno. Con palabras y ejemplo, reta y anima a los demás a hacer lo mismo.

Aún cuando el mundo como lo conocemos está pasando, Jesús nos promete que lo mejor está por venir. Juntos, tú y yo podemos hacer que lo mejor de lo que está por venir sea una realidad cada día, reconociendo las oportunidades que Dios nos provee en cada momento para que nos reformemos, para que nos transformemos y para que crezcamos.

Cree en estas Buenas Nuevas! Dáselas a los demás!

SEGUNDO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 14, 2018)

Enfasis Sugerido

“Qué estas buscando?”

Perspectiva Salesiana

Qué estas buscando?
Estas buscando lo mejor de la vida?
Estas buscando lo peor de la vida?
Estas buscando el significado y el proposito de la vida?
Estas buscando simplemente pasar la vida?
Estas buscando a un Dios que esté siempre presente para ti?
Estas buscando a un Dios que solo se encuentra en lugares especiales o en eventos que solo ocurren una vez en la vida?
Estas buscando paz?
Estas buscando división?
Estas buscando reconciliación?
Estas buscando alienarte?
Estas buscando esperanza?
Estas buscando desesperación?
Estas buscando una luz?
Estas buscando oscuridad?

Porqué son importantes estas y otras preguntas similares?

Generalmente nosotros tendemos a a ver las cosas que buscamos.
Frecuentemente no vemos o no reconocemos aquellas cosas que no estamos buscando.

La tradición Salesiana nos reta a buscar nuestra dignidad común y nuestro destino como hijos e hijas de Dios. La tradición Salesiana nos reta a buscar nuestro rol unico en el plan de salvación de Dios. La tradición Salesiana nos reta a buscar a Dios en cada evento, circumstancia y relación de nuestra vida diaria. La tradición Salesiana nos reta a buscar las oportunidades cada día para servir a otros y a nosotros mismos de una manera simple, práctica y ordinaria. La tradición Salesiana nos reta a buscar formas de hacer realidad, aca en la tierra, la justicia, la verdad, la reconciliación, la libertad y la paz que nos están prometidas en el cielo. La tradición Salesiana nos reta a buscar a un Dios que nos llama por nuestro nombre, que nos ama, que nos adora, que nos perdona, que nos busca, que nos hace más fuertes... y que nos llama a hacer lo mismo por los demás.

Así pues, en este punto de tu vida, qué estas buscando en realidad?

EPIFANIA DEL Señor (Enero 7, 2018)

Énfasis Sugerido

“Sigan su estrella…”

Perspectiva Salesiana

La antigua canción pregunta – Te balancearías en una estrella, llevarías a tu casa rayos de luna en una jarra para así estar mejor de lo que estas ahora, o preferirías ser como una mula? (sin mencionar un cerdo, un pez o un mico!) lo preferirías? La fiesta de la Epifanía que celebramos hoy fija nuestros ojos en una estrella y en la única estrella que se manifiesta para que podamos estar infinitamente mejor de lo que podríamos estar de cualquier otra forma. La fiesta de hoy también plantea algunas preguntas para nuestra reflexión e iluminación.

Alguna vez han hecho maletas y se han marchado a seguir su estrella? Los reyes magos lo hicieron. Ellos son los santos patrones de las personas que tienen un viaje pendiente. Los viajes no son paquetes turísticos. Los viajes tienden a ser incómodos. Continúen a través de la oscuridad que implica hacer un giro equivocado y manténganse enfocados en la meta, aun si no saben si la alcanzaran, o el reconocimiento que recibirán al final. Francisco de Sales decía que esta era la naturaleza del viaje hecho por los reyes magos: “Los reyes del Este no hallan placer en la belleza de la ciudad de Jerusalén, o en la magnificencia de la corte del rey Herodes, o en el brillo de la estrella. Sus corazones buscan la pequeña cueva en Belén y su pequeño Niño.” (Tratado del Amor de Dios, Libro 5, Capitulo 7). Su viaje no permite diversiones. El seguimiento de esta estrella resplandeciente en medio de la oscuridad terminara con su iluminación. Ellos ven la luz- la luz que es Cristo! Estamos dispuestos a empacar y a embarcarnos en un viaje hacia la luz que es Cristo? Seria un viaje que nos cambiara. Nosotros, al igual que los reyes magos, jamás seremos los mismos si nos decidimos a hacerlo.

En que dirección los guía su estrella y están preparados para asumir el precio de ese viaje? Los reyes magos siguieron la estrella que los guio hacia la manifestación del niño, Cristo. Los reyes magos destinaron su tiempo, talento y tesoros al servicio de su misión. Sus corazones estaban enfocados en ella. En dónde están nuestros corazones? En que están enfocados? Cuál es el objeto que encapsula los deseos de nuestro corazón? Francisco nos aconseja: “Manténganse bien cerca de la cuna... si aman las riquezas allí encontraran el oro que los reyes dejaron. Si aman los honores allí encontraran el incienso, y si aman las cosas que deleitan los sentidos allí esta el dulce aroma de la mirra que impregna todo el establo. Enriquézcanse en su amor por su dulce Salvador, llénense de honor con las audiencias privadas que tienen con él a través de la oración, y deléitense con la felicidad de sentir dentro de ustedes todas esas santas inspiraciones y esos afectos que solo son posibles cuando pertenecemos completamente a él” ( Carta a madame Gasparde de Ballon). Cuando invertimos nuestros corazones en la búsqueda de Cristo, sin importar el costo, encontramos que tenemos un tesoro abundante. Descubrimos la claridad – encontramos el propósito de nuestras vidas y nuestro lugar en el mundo.

En dónde brilla la estrella de Belén hoy? Como cristianos afirmamos que hemos reconocido la estrella que nos guía hacia Cristo, la luz del mundo. Decimos que lo hemos encontrado y que el viaje bien vale el precio que implica hacerlo. Profesamos que hemos adoptado su misión como nuestra. En la medida en que esto sea cierto la estrella de Belén brilla sobre nosotros. Es ahora nuestra estrella. Ahora estamos mejor de lo que podríamos haber estado y sabemos por que. Esa estrella llevara a otros que también lo buscan por nuestro camino. Nosotros hemos sido iluminados por Cristo y facultados con el poder de la de la misión de la Epifanía para hacer que su gloria se manifieste. Hemos sido llamados a ser la luz para los demás, a ser estrellas de la navidad para todos aquellos cuyos corazones aun están en la búsqueda.

MARIA, MADRE DE DIOS (Enero 1, 2018)

Énfasis Sugerido

“Maria valoraba todas estas cosas y reflexionaba en ellas en el fondo de su corazón”

Perspectiva Salesiana

“Mira a Maria en todas las circunstancias de su vida. En su habitación en Nazaret ella muestra su modestia a través de su miedo, su candor al esperar ser instruida y al preguntar, su sumisión y su humildad cuando se llama a si misma una sierva. Mírala en Belén: Ella vive una vida simple y pobre, ella escucha a los pastores como si fueran doctores instruidos. Mírala acompañada de reyes: ella no se atreve a dar discursos. Mírala durante el tiempo de su purificación: ella va al templo para honorar las costumbres de la iglesia. Durante el viaje a Egipto y de regreso ella simplemente obedece a José. Ella no considera que esta desperdiciando su tiempo cuando se va a visitar a su prima Isabel. Ella lo considera un acto de amor y de cortesía. Ella busca a Nuestro Señor no solo cuando siente dicha sino que también cuando llora. Ella siente compasión al ver la pobreza y la confusión de aquellos que la invitaron a la boda. Ella esta parada al pie de la cruz, llena de humildad, llena de virtud, y nunca atrayendo atención hacia si misma cuando expone sus cualidades” (Stopp, Cartas Selectas, Página 159)

Cuando Maria accedió a ser la madre de Jesús, ella recibió más de lo que esperaba en un principio. El haberle dado el “Si” a la invitación de Dios para ser la madre del Mesías cambio su vida para siempre. Pero como observa San Francisco de Sales, ella constantemente reafirmaba ese “Si” al experimentar la voluntad de Dios para con su hijo, la voluntad de Dios para con su esposo y la voluntad de Dios para con ella. En los buenos tiempos, en los malos y en cada otro momento, ella aceptó completamente cada una de las situaciones que tuvo que vivir.

Nosotros también estamos llamados a darle vida a Jesús, y aun cuando no es una llamada a darle una vida física, nuestra llamada es un reto no menos importante o menos exigente que el que Maria tuvo que enfrentar.

Así como podemos observar en la vida de Maria, darle vida a Jesús no es un evento que ocurre una sola vez: es un proceso que dura toda la vida. Decir “Si” para darle vida a Jesús significa tener fe en la voluntad de Dios para con nosotros y para con otros, un día, una hora, y cada momento a lo largo de nuestras vidas. Darle la vida a Jesús es aceptar, completa y profundamente, las responsabilidades, los eventos y las circunstancias del estado en el que están nuestras vidas. Es aceptar los golpes y mantener la convicción de que Dios nos ama y nos protege.

Maria nos recuerda que darle la vida a Jesús nos puede traer más de una inconveniencia, un dolor de cabeza, dolores de corazón. Aun así, la vida de Maria presenta una poderosa forma de recordarnos que la fidelidad de una persona para con Dios puede cambiar el mundo para el bien.

Por Siempre.

LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA (Diciembre 31, 2017)

Énfasis Sugerido

“Pasando el tiempo con María, José y Jesús…”

Perspectiva Salesiana

En su Oración de Dedicatoria incluida en su Tratado Sobre el Amor de Dios, San Francisco de Sales escribió que Jesús sentía una “dicha suprema” viviendo con María y José. De Sales se preguntaba cuántas veces María y José habrán cargado en sus brazos el “el amor del cielo y de la tierra”. El imaginaba a Jesús hablando dulcemente al oído de José, diciéndole que él era su gran amigo y su amado padre.

Cuál era la raíz de esa dicha y de ese dulce amor que de Sales veía en la Sagrada Familia? La lectura de las escrituras de hoy nos ofrece un indicio. Al igual que Abraham, su padre en la fe, María y José depositaron su fe y su confianza en Dios. Como ellos creían con tanta devoción que Dios se preocupaba por ellos, fueron capaces de mantener sus mentes y sus corazones en “gran paz y serenidad, demostradas en su constancia aun en medio de los eventos inesperados que tuvieron que afrontar”. (Conferencia 3) Ellos tenían plena confianza en que Dios todo lo puede, y esta confianza les permitía permanecer en “calma al enfrentarse a las adversidades de la vida”.

Preservar la santidad en la convivencia familiar siempre es un reto. Aún así, nuestras relaciones con los demás siempre nos ofrecen la oportunidad de poner en práctica las “pequeñas virtudes”, esas virtudes que contribuyen a llevar una vida amorosa durante el transcurrir de los días. Pasar el tiempo orando con cada mimbro de la Sagrada Familia nos ofrece visión y gracia, al tiempo que luchamos para enfrentar los retos de cada día.

Pasar un tiempo con María nos puede ayudar a aprender como poner nuestra confianza en el amor de Dios, y esto nos permitirá aprender a acceder amorosamente, como lo hiciera ella, a lo que sea que Dios tenga planeado para nosotros este día. Pasar tiempo con José nos puede ayudar a aprender como cuidar de otros con humildad y gentileza, y a ver nuestro trabajo como una unión con nuestro Creador, con miras a mejorar el mundo. El tiempo que pasamos con Jesús nos puede ayudar a aprender como crecer, como hacernos fuertes y sabios, siempre confiando en que el favor de Dios está con nosotros.

Jesús, María y José nos muestran como podemos llegar a ser una Sagrada Familia.

DIA DE NAVIDAD (Diciembre 25, 2017)

Énfasis Sugerido

“La Palabra se hizo carne”.

Perspectiva Salesiana

“En sus almas ustedes llevan a Jesucristo, el niño mas preciado del mundo, y hasta el momento en que él sea traído al mundo, ustedes vivirán en carne propia las penurias de su alumbramiento. Pero sean buenos de corazón por que esos sufrimientos pasarán y la dicha eterna permanecerá con ustedes por haber contribuido a dar vida a este hombre. El será revelado ante ustedes una vez que le hayan dado forma en sus corazones, a través de sus obras, imitando su vida y su ejemplo” (IDL, III, ch. 3).

Al estar aquí presentes todos estamos dando vida a Jesús. Nuestra reunión para celebrar la Santa Eucaristía representa claramente el nacimiento milagroso de Jesús entre nosotros. Para describir el misterio de la Encarnación, San Juan dice que “la Palabra se hizo carne e hizo su morada entre nosotros” Esto no solo quiere decir que él adquirió un cuerpo humano, que se convirtió en un hombre. Esto quiere decir que desde ese momento Dios se unió irrevocablemente a la humanidad; significa que él trabajara y se manifestará a la humanidad y a través de la humanidad. Significa que podemos descubrir a Dios por medio de nuestra propia humanidad y que a través de nuestra humanidad él se descubre ante nosotros; significa que Dios esta totalmente inmerso y totalmente comprometido con nuestra existencia. Es por esto que en cierta forma nada de lo que tiene que ver con nosotros le resulta ajeno. El se ha involucrado activamente en nuestros problemas, en nuestros defectos, en nuestros fracasos, como también en nuestros logros, en nuestros triunfos.

Si Dios, a través de su Encarnación, hizo de las preocupaciones humanas su propia preocupación, entonces todos aquellos que han dedicado sus vidas a seguirlo no pueden permanecer distantes, despreocupados o ajenos ante los problemas del mundo. No existe nada que sea verdaderamente humano –la pobreza, la enfermedad, la injusticia, los prejuicios raciales, el amor, la paz- que sea extraño para nosotros.

El misterio de la navidad nos recuerda que Cristo tuvo que hacer uso de la carne, de la humanidad, para poder nacer, para poder entrar a la vida. Aún ahora, él necesita hacer uso de la carne, de nuestra carne, y de nuestra humanidad para vivir y para permanecer vivo en este mundo. Cuando nosotros entregamos nuestra humanidad para que Cristo pueda nacer en nosotros, para que pueda vivir entre nosotros y en los demás, estamos perpetuando el misterio de la navidad y es como si verdaderamente contribuyéramos a dar a luz a Cristo.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 24, 2017)

Énfasis Sugerido

María dijo: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu voluntad.”

Perspectiva Salesiana

En Dios los Ama, Como Vivir el Evangelio por San Francisco de Sales, el autor Eunan McDonnell, SDB, nos dice “… Jesús elogia a los pobres de espíritu. El recomienda que adoptemos una actitud similar a la de los niños cuando nos dirigimos a Dios, nuestro Padre, y que abramos nuestro corazón al recibimiento de la fe. Lo que necesitamos es ser simples como los niños, ya que ellos saben decir que ‘si’. Esta es la actitud adoptada por María y reflejada en su respuesta al ángel cuando le dice ‘Hágase en mí según tu palabra’. De esta forma ella demuestra que su vida se basa en la premisa ‘no pidas nada y no te niegues a nada’. Ella está dispuesta a recibir lo que Dios desea darle, su amor”. (paginas. 130-131)

Son palabras que suenan simples, pero ese “si” dicho de forma casi infantil por María no es nada simple. Es un llamado para ella, y para cada uno de nosotros a que adoptemos a María como nuestro modelo a seguir. Para que confiemos por encima de cualquier cosa en el amor y la misericordia de nuestro Padre. Es un si que nos invita a reflexionar y a interiorizar ‘en lo profundo de nuestro corazón’ esa verdad que ya conocemos, que Dios verdaderamente nos ama y que desea que abramos nuestro corazón para llenarlo con su amor. Como requerimiento para abrir nuestro corazón, debemos antes despojarnos, dejar atrás todo aquello que ya ocupa un lugar en nosotros y así dejar el campo abierto a la presencia de Dios. McDonnell escribe: “Lo que se requiere es un despojo total, y este es posible a través de los anawim a quienes María pertenece. Una dependencia total y absoluta en Dios. Un corazón limpio, despojado de todo lo innecesario para que así Dios pueda regarlo y cultivarlo con su abundancia. María, y todos aquellos que logran seguir su ejemplo y despojarse de todo, jamás impondrán barreras a la generosidad de Dios quien ama dar a los demás. Siendo pobre de espíritu, ella ofrece un espacio vacío, un espacio preparado para que pueda ser habitado por Dios”. (Ibid)

Es en estas cosas que hallamos el sentido del Adviento, de este tiempo donde esperamos pacientemente y con la mente y el Corazón abiertos la palabra de Dios y a que esta “se haga en nosotros”. Francisco de Sales se refiere a María, como “la estrella al amanecer que nos trae las buenas nuevas del adviento del verdadero sol”. (Oeuvres IX:5)

María vive en su adviento. Nosotros esperamos con María.

(Joanne Kinney vive y trabaja en Lewiston, New York)

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 17, 2017)

Énfasis Sugerido

“El dejo de ser testimonio para testificar sobre la luz, para que todos puedan creer a través de él”

Perspectiva Salesiana

En la lectura del Evangelio para el día de hoy hemos escuchado una reiteración de la predicación de San Juan Bautista que fue anunciada previamente en las lecturas de la semana pasada. En el Evangelio de hoy escuchamos de nuevo, una y otra vez, la afirmación clara, cierta y firme de que él no es el Mesías, él ofrece testimonio sobre la luz, pero el no es la luz misma.

Juan rechaza el título de Mesías, asegura que no es Elías, ni el profeta y nos dirige a Cristo. Este tema sale a relucir en la canción del ciervo hallada en la primera lectura de Isaías y tuvo una influencia enriquecedora en la Cristología del Nuevo Testamento y en el ministerio de Jesús.

Francisco de Sales considera a Juan Bautista como uno de los grandes santos, por que su vida y misión no estaban enfocadas en acaparar la atención de las personas, sino en encaminarlas hacia otra persona. En su sermón para el Segundo domingo de Adviento, el doctor del amor habla de Juan Bautista en los siguientes términos: “él no quería reunir discípulos para si mismo, sino para su Maestro, a cuya escuela él los envía para que puedan recibir sus enseñanzas personalmente”. (“Los Sermones de San Francisco de Sales para el Adviento y la Navidad,” editados por Lewis S. Fiorelli OSFS)

Juana De Chantal habla sobre el ejemplo de humildad que debe ser Juan Bautista para nosotros. “yo diría que San Juan nunca hablo de forma mas admirable que cuando se le pregunto quien era él, por que siempre refutaba los títulos que se le daban a través de una negativa humilde, y cuando fue obligado a responder positivamente él dijo que era solo una voz, fue casi como decir que él no era nada; la palabra en la verdad, algo digno de un profeta, y de los grandes entre ellos. […].” (“Exhortación XV”, Santa. Juana, Frances Frèmyot De Chantal: Sus Exhortaciones, Conferencias e Instrucciones, Traducidas por Katherine Brègy)

En esta temporada santa de Esperanza y Expectativa, podemos enfocar nuestra atención en el modelo de Juan Bautista quien dedico su vida a enseñar el camino para llegar a Cristo. En nuestra “peregrinación terrenal” matutina en camino a la plenitud del Reino, nuestra vida, y nuestra testificación de Cristo no debe tener como objetivo dirigir la atención de otros hacia nosotros, por el contrario, debe llevarnos y a los demás a conocer y a encontrar a Cristo. Igual que Juan, nosotros somos Sus mensajeros y embajadores.

En espíritu de humildad, reconocemos que Dios utiliza a cada uno de nosotros como Sus instrumentos para proclamar las Buenas Nuevas.

(Reverendo Mark Mealey, OSFS trabaja y vive en la Diocesis de Arlington, VA.)

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 10, 2017)

Énfasis Sugerido

“Preparen el camino del Señor…”

Perspectiva Salesiana

Las lecturas de Isaías, Marcos y Pedro para este Segundo domingo de Adviento, nos urgen a “preparar el camino del Señor” y a estar listos para el “día de nuestro Señor”. Entrelazado en estas exhortaciones esta un llamado a arrepentirnos y a prepararnos para la llegada triunfante de Cristo. Pedro nos recuerda que desconocemos el día o la hora exacta de la llegada de nuestro Señor y que por ello debemos estar constantemente vigilantes, esperando y “comportándonos.... de forma santa y devota” (2 Pedro 3, 11). En nuestras primeras dos lecturas hay también un mensaje de consuelo y de esperanza. “Consuelo, consuelo mi pueblo dice su Dios. Diríjanse con ternura a Jerusalén” (Isaías 40, 1-2); “Nuestro Señor no posterga el cumplimiento de su promesa en el sentido en que algunos entienden la palabra “postergar”, él es paciente con ustedes y no desea que ninguno perezca sino que anhela que todos logren el arrepentimiento” (2 Pedro 3, 9)

Juan Bautista es nuestro ejemplo a seguir para este segundo domingo de Adviento. Al mismo tiempo que él predica un mensaje de urgencia y de arrepentimiento, también nos señala el camino hacia la salvación: Jesucristo, nuestro Señor. Nosotros estamos llamados a equilibrar la tensión que existe entre la urgencia de organizar nuestras vidas en preparación para la venida de Cristo, y la esperanza de que Dios nos ama y que se preocupa por nosotros, tanto, que a través de este mismo Cristo El nos envía los dones que necesitamos para realizar nuestra vocación en este mundo con devoción y santidad.

San Francisco de Sales nos llama a enfrentar las tensiones, las urgencias y los trastornos de esta vida con una “confianza perfecta” y a no dejarnos llevar por la ansiedad, sino a “sentirnos seguros en manos de Dios y de su divina providencia” para que “él nos ayude en todas las situaciones. Francisco de Sales nos instruye a “permanecer en paz, liberen su imaginación de todo aquello que los preocupe”. Esta vida puede estar llena de frustraciones, de obstáculos, de golpes. En medio de nuestros esfuerzos por mantenernos enfocados en la Palabra de Dios durante el transcurrir de esta vida llena de ocupaciones y estrés, podemos llegar a hacernos vulnerables a la tentación de abandonar nuestra búsqueda hacia la devoción y la santidad. En este día, en esta época de problemas financieros, de terrorismo internacional, de un incremento del desempleo y de tanta incertidumbre, nosotros podemos llegar a desviar nuestra atención del llamado que nos hace Juan Bautista para que preparemos el camino del Señor, para que no nos perdamos la llegada de Cristo a nuestras vidas, a lo más íntimo de nuestro ser.

Francisco de Sales nos urge a acudir a la oración, a preparar nuestros corazones para que estén en paz al comienzo de cada día, y para volver nuestros ojos hacia Dios varias veces durante el día, especialmente en los momentos de crisis, y así recibir todo lo que necesitamos para poder sobrepasar cualquier problema que se nos presente. Por que Dios es paciente con nosotros y no desea la muerte del pecador, sino que desea que él o ella se arrepientan y puedan vivir en la esperanza. Debemos hallar consuelo en el conocimiento de que no importa lo que venga, Dios esta de nuestro lado y El no permitirá que las penas de este mundo nos abrumen siempre y cuando nos entreguemos y entreguemos nuestras vidas a Su providencia. Hacer esto es “preparar el camino del Señor” en preparación para el “día del Senior”.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 3, 2017)

Énfasis Sugerido

"La expectativa llena de esperanza!"

Perspectiva Salesiana

Para San Francisco de Sales la celebración de la temporada de Adviento era el punto máximo del año litúrgico. A él le encantaba celebrar la temporada de Adviento porque la experimentaba como un tiempo de “expectativa llena de esperanza.” Para de Sales el énfasis de la temporada se hallaba en ese encuentro único que se da entre el Dios amoroso y Su creación. El Adviento es un tiempo que está lleno de expectaciones y por lo tanto esta también lleno de visión y de oportunidades. Es un tiempo para imaginar todo aquello que es posible en ese mundo sin fronteras que es la interacción personal con un Dios amoroso.

En nuestra lectura del Evangelio para este primer domingo de Adviento escuchamos que Jesús llama a sus discípulos a que “estén vigilantes! que estén alerta!” la expectativa es un estado que transporta la mente de un extremo al otro del espectro: nos puede llevar de la maravilla y la esperanza a la desesperación y el miedo. Quién de nosotros no ha experimentado ese sentimiento de anticipación que precede un logro significativo como una graduación o un matrimonio, o quién no ha experimentado el miedo y la preocupación que produce tener que someterse a una cirugía o la pérdida de un trabajo?

Al mismo tiempo que nos mantenemos atentos, es necesario que tengamos la habilidad de ver al Señor cuando y donde El se manifiesta. A medida que nos preparamos para la venida del Hijo de Dios, hay cierta urgencia que requiere nuestra atención y vigilancia. El Evangelio reflexiona sobre la importancia de estar preparados para recibir y experimentar el amor divino. En lo que nos preparamos para la llegada de Jesús, necesitamos apartar un tiempo para poder estar en silencio, para oír y para percibir Su presencia en nuestra vida. De Sales nos recuerda que podemos encontrar a Dios en las cosas simples. No hay necesidad de que multipliquemos nuestras tareas para poder alcanzar la “quietud”, por el contrario, lo único necesario es que reconozcamos que Dios se encuentra con nosotros en cada momento presente.

Francisco creía que la Encarnación es el resultado inevitable del acto creado por el Padre ya que la creación llega a su conclusión en la persona de Jesús. Tal entendimiento contradice la formidable oportunidad que nos ha sido libremente otorgada por el Dios amoroso para que cada uno de nosotros podamos encontrarnos con nuestro Creador en la persona de Su Hijo. Nosotros vivimos en medio de la esperanza, no en el miedo.

Ahora que comienza esta temporada de Adviento tenemos la oportunidad una vez más de recordar quienes somos, de parte de quien hemos venido, y las oportunidades que pueden llegar a definir nuestras vidas en esa relación única y personal que se hace disponible para nosotros en Jesucristo.

Estos encuentros se presentan diariamente en nuestras vidas, por que es en las cosas comunes y corrientes que hallamos las oportunidades para experimentar lo extraordinario, pero solo si tenemos la voluntad para abrir nuestros brazos, llenos de fe, de esperanza y de expectativa, al Dios amoroso quien se acerca a nosotros de tantas y tan simples formas cada día. La “expectativa llena de alegría” que tanto emocionaba a Francisco de Sales está en nosotros en este día, se halla en nuestros encuentros personales con nuestros hermanos y hermanas y en nuestro mundo de descubrimiento que nos presenta nuevas oportunidades para experimentar la salvación. La alegre expectativa que nos produce la presencia de Dios se halla a nuestro alrededor; solamente necesitamos el coraje para extender nuestros brazos y acogerla.

CRISTO EL REY (Noviembre 26, 2017)

Énfasis Sugerido

“En cuanto a ustedes, mi rebaño, dice el Señor Dios, yo juzgaré entre las ovejas y los demás, entre los carneros y las cabras”.

Perspectiva Salesiana

Día del Juicio, Parte 2.

Todavía tiene un sentido de finalidad la frase, no?

Ya debería.

San Francisco de Sales escribió: “Consideren esa ultima frase dicha a los malvados: ‘Váyanse de mi, malditos, váyanse al fuego eterno que fue preparado por el demonio y su compañía’. Dense tiempo para comprender el peso de estas palabras. Váyanse, dice él. Es una palabra de abandono eterno que Dios pronuncia ante aquellas almas infelices, y a través de ella él los expulsa y los aleja de su vista para siempre. El los llama malditos… consideren por el contrario la frase que él tiene para los buenos. Vengan, dice el Juez. Ah, esta es la dulce palabra de la salvación a través de la cual Dios nos acerca a si mismo y nos recibe en el lecho de su bondad… Oh bienvenida esta bendición que incluye todas las bendiciones!” ( Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capitulo 14)

La parábola del Evangelio de hoy es muy clara: Habrá un juicio final. También queda muy claro que el bueno y el malo no supieron reconocer como las semillas de este juicio final fueron plantadas en sus interacciones de cada día con los demás. Al releer el texto vemos que: ambos grupos hicieron la misma pregunta, “Cuándo los vimos… cuándo les dimos la bienvenida… cuándo los visitamos… cuándo les dimos…?” Casi hasta la llegada del ultimo día ambos grupos fracasaron a la hora de entender la naturaleza intima de la relación entre el juicio de Dios para con nosotros, y nuestras relaciones con los demás. En particular, ambos grupos fracasaron a la hora de reconocer la conexión entre el amor de Dios y el cumplimiento de los actos de amor simples y ordinarios con los demás.

Esta parábola nos reta a reconocer que el juicio final no es un evento de una sola vez: a los ojos de Dios – a los ojos del Dios que juzga con justicia verdadera- este juicio es continuo, es un evento de cada día. Dios esta extremadamente interesado en juzgar como nosotros debemos usar cada momento de nuestras vidas, y no simplemente el último.

Pero cuando esta parábola habla tan extensivamente del juicio de Dios también tiene mucho que decir sobre nuestro propio juicio. A la final, el juicio final esta impactado por la clase de juicio que nosotros usamos cuando nos relacionamos con los demás a diario, y durante los eventos, las circunstancias, las responsabilidades y las demandas más únicas y exclusivas, así como las mas ordinarias de la vida.

Qué dicen nuestros afectos, nuestras actitudes y acciones hacia los demás de la disposición definitiva de nuestras almas? Qué dice la forma en la que vivimos en esta tierra de nuestras vidas en lo que será el más allá?

Sean ustedes los jueces.

DOMINGO 33 EN TIEMPO ORDINARIO (Noviembre 19, 2017)

Énfasis Sugerido

“Bien hecho. Usted es un sirviente trabajador y confiable. Como pude depender de usted para un asunto pequeño de ahora en adelante lo pondré a cargo de tareas más grandes. Venga y comparta la dicha de su amo”.

Perspectiva Salesiana

Día del Juicio, Parte 1.

Esta frase lleva consigo un sentido de finalidad, no es cierto?

Pues debería.

San Francisco de Sales escribió: “Consideren la majestuosidad con la que el Juez soberano aparecerá, rodeado de todos los angeles y los santos. Ante él estará su cruz, brillando con mas fuerza que el sol, y será el estándar de la misericordia para los bueno y de castigo para los malvados. Por medio de este comando terrible, que será cumplido a cabalidad, este Juez soberano separará a los buenos de los malos poniendo los unos a su derecha y los otros a su izquierda. Será una separación eterna después de la cual estos dos grupos nunca más estarán juntos. Cuando esta separación haya sido hecha, y todas las consecuencias que esta acarrea hayan sido reveladas, veremos claramente la malicia de los malvados y el desden que han demostrado por Dios; y veremos también el arrepentimiento de los buenos y el efecto de las gracias que han recibido por parte de Dios. Nada permanecerá escondido”. (Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capitulo 14)

En la próxima vida, nada estará oculto. En esta vida hay ciertas cosas en particular nunca deberían estar ocultas, estas son: los dones, las habilidades, los talentos, las artes y las gracias que Dios nos ha dado.

El Evangelio de hoy nos da una advertencia rigurosa y severa: no debemos devolver los dones que Dios nos ha dado y que no hayamos utilizado (no importa cuan grandes o pequeños sean).

Nunca duden que invertir estos dones en las vidas de los demás requiere no solo de nuestra buena disposición sino también implica que tomemos riesgos. Hay muy pocas garantías en esta vida. No podemos estar seguros de cómo vayamos a poder utilizar estos dones cualquiera día, o si los podremos usar de buena manera, o si nuestros dones han sido o no han sido apreciados, honrados, aceptados o bienvenidos por los demás. Aun así, debemos esmerarnos por ser prudentes, por tener cuidado, y por hacer buen uso del tiempo que Dios nos ha dado, y de los talentos y los tesoros con los que él nos ha dotado, y como parte de este esfuerzo debemos tener en cuenta: los riesgos que nosotros tomamos cuando compartimos lo que somos con los demás, y que estos riesgos no deben ser asumidos a la ligera ni de forma imprudente.

Aún así, no importa cuan riesgoso sea nombrar, acoger e invertir nuestros dones, nunca debemos permitir que las ansiedades del mundo incierto nos tienten y nos lleven a hacer lo impensable: a enterrar nuestro talento. Actuar como si no poseyéramos nada con qué honrar a Dios, o cómo servir las necesidades de los demás, es mucho peor que cualquier error que podamos llegar a cometer cualquier día en que hagamos un uso normal de nuestras habilidades.

En conclusión, lo mas seguro es que vamos a cometer errores cuando intentemos hacer buen uso de las gracias que Dios nos ha dado. Pero no hay error más grande que el de vivir nuestras vidas como si no tuviéramos ningún don que poner al servicio de Dios o de los demás; no hay ningún error peor que enterrar los dones que tenemos: nada peor que oscurecerlos a la luz del día.

Cuando tengan dudas manténgalos a la vista: por ustedes – por Dios y por los demás- para que ellos los vean. Y en ese proceso, compartan la dicha de su Amo… hoy!

DOMINGO 32 EN TIEMPO ORDINARIO (12 de Noviembre de 2017)

Énfasis Sugerido

“Deslumbrante y eterna es la Sabiduría; ésta es fácilmente percibida por aquellos que la aman, y fácil de encontrar para quienes la buscan… quienes la aguardan de madrugada no se sentirán decepcionados, allí la encontrarán sentada frente a la puerta”.

Perspectiva Salesiana

En la introducción a la edición de 1862 de las Conferencias Espirituales escritas por San Francisco de Sales, el Cardinal Wiseman escribió: “El Espíritu de San Francisco de Sales es un espíritu eminentemente sabio. Ciertamente, todo lo que hemos escrito sobre él hubiese sido en vano, si nuestros lectores no reconocieran que ese espíritu es poseedor de una prudencia sobrehumana ¿Y qué es esto si no sabiduría? La moderación, el evitar los extremos, la adaptación a todo tipo de circunstancias, y el poder discernir entre los diferentes medios para responder a ciertos personajes y situaciones – todo esto constituye una sabiduría difícil de adquirir, y poco común”. (Conferencias, p. LXIV)

La espiritualidad de San Francisco de Sales es, entre otras cosas, un camino a la sabiduría. Es un enfoque basado en la inspiración divina y el sentido común, para vivir el Evangelio de Jesucristo de acuerdo al estado, la etapa, y las circunstancias en las que se encuentran nuestras vidas. San Francisco de Sales nos ofrece un método pragmático, con los pies sobre la tierra, con el cual podemos aspirar a alcanzar todo aquello que es del cielo.

Una de las cualidades de esta sabiduría práctica, centrada en Dios, es la prudencia. El Diccionario de la Herencia Americana del Idioma Inglés describe el ser prudente de la siguiente forma: “ser sabio en el manejo de asuntos prácticos; hacer uso del buen juicio y del sentido común; ser cuidadoso respecto a los intereses personales; ser previsivo…” Se deriva del Latín, y su palabra base significa “Proveer”.

El Evangelio de hoy nos cuenta una anécdota muy diciente sobre la prudencia, sobre la necesidad de “ser cuidadoso respecto a los intereses personales”. Un grupo de sirvientes estaba haciendo las preparaciones necesarias en caso de que su amo se demorara en regresar. Previendo esto, empacaron aceite extra para sus antorchas. El otro grupo sin embargo, no se preparó ni alistó provisiones en caso de dicha probabilidad. Por lo tanto sólo llevaron consigo aceite suficiente para un ciclo de iluminación.

La moraleja de la historia es clara y concisa: “Mantengan sus ojos abiertos, porque ustedes no conocen ni el día ni la hora”. Observen a su alrededor. Tengan en cuenta las señales de la época. Miren más allá de su horizonte.

Ciertamente, gran parte de la sabiduría de San Francisco de Sales consiste en aprender de los golpes, de bailar al son que nos toquen, de dejarnos llevar por la corriente. Algunas veces sin embargo, ser “cuidadosos con respecto a nuestros intereses personales” – ser prudente, emplear el sentido común- requiere planeación, requiere que proveamos, y que nos preparemos para lo inesperado.

Quizás específicamente para ello.

El libro de la Sabiduría proclama que quien "mantenga la vigilia por la sabiduría, rápidamente se librará de toda preocupación”. Parte de esa vigilancia consiste en prepararnos para reconocer las imágenes, los sonidos y los olores de la voluntad y la obra de Dios en nuestras vidas, antes de que sea demasiado tarde.

Después de todo, ¿Cuándo construyó Noé el arca?

Antes de que comenzara la lluvia.

DEDICACION DE LA BASILICA LATERANA (Noviembre 9, 2017)

Énfasis Sugerido

"Ustedes son los edificios de Dios. Gracias al favor que Dios me ha demostrado yo logre poner los cimientos como el maestro más sabio lo hubiera hecho, y ahora alguien más está construyendo sobre esta base. Aun así todo el mundo debe tener cuidado de como construye… por que el templo de Dios es santo y ustedes son ese templo".

Perspectiva Salesiana

Hoy la Iglesia celebra el aniversario de la dedicatoria de la Catedral de Roma por parte del Papa Silvestre I, en Noviembre 9, 324 AD. A pesar de todo el tiempo desde que esto sucedió, la verdad es que los seres humanos han estado construyendo una cosa y otra desde el principio de los tiempos: la torre de Babel; el arca de Noe; las pirámides; el coliseo; la gran muralla China; la torre Eiffel; la estatua de la libertad; el World Trade Center…

Como co-creadores con Dios, se nos ha encargado la tarea de hacer algo bueno con todo lo que Dios nos ha confiado. Se nos ha encargado la tarea de construir un mundo marcado por la libertad, la justicia, la paz, la libertad, la reconciliación, la verdad, la honestidad, la bondad y el cuidado. En resumen, estamos llamados a construir el Reino de Dios aquí en la tierra, de construir la base para aquel grandioso y misterioso día cuando la obra continua, redentora e inspiradora de Dios alcanzará su plenitud total: la vida en las alturas con Jesucristo.

En el plano directo hay mucho trabajo por hacer. Construir la base para Cristo, Pablo, Silvestre y los otros tantos, significa que nosotros debemos construir cosas que glorifiquen a Dios y que sirvan las necesidades de los demás. Aun así, las cosas más importantes que debemos construir no son cosas materiales en si: son más bien nuestras relaciones con los demás, con los esposos, las esposas, las madres, los padres, los hijos e hijas, los hermanos, las hermanas, los amigos, los vecinos y los colegas de trabajo.

Observen a Jesús. El nunca trato de innovar en teoría para crear una nueva escuela. El nunca puso una piedra para construir una sinagoga nueva. El nunca construyó un monumento. El nunca atendió al corte de la cinta de inauguración de ningún almacén. Lo que él construyó fue mucho más importante y poderoso: construyó una red de relaciones en las que los hombres, las mujeres y los niños experimentaron personalmente el amor de Dios hacia ellos; una red de vida y de amor designada para ser compartida con y expandida por las generaciones futuras.

Aquí estamos ahora, incontables siglos después del inicio de la creación. Muchas cosas se han construido, pero quedan muchas más por construir y por reforzar con la ayuda de Dios… especialmente las relaciones honestas, justas, apacibles, liberadoras, y avivantes con los demás.

Somos lo suficientemente cuidadosos para aprender de nuestras experiencias pasadas?

Estamos listos para asumir el reto hoy?

Estamos claros sobre la clase de bases que estamos construyendo para el mañana?

DOMINGO 31 EN TIEMPO ORDINARIO (de Noviembre 5 de 2017)

Énfasis Sugerido

“Siémbrenlo – asúmanlo-muy en serio”

Perspectiva Salesiana

En el Evangelio de hoy Jesús dice a sus oyentes que hagan todo lo que los escribanos y los Fariseos dicen, pero a la vez los advierte sobre las consecuencias de seguir su ejemplo: “Sus palabras son muy valientes, pero sus hechos son demasiado pocos”.

¿Por qué ésta inconsistencia? ¿Por qué ésta desconexión? ¿Por qué la incongruencia entre lo que predicaban y lo que hacían? ¿Por qué tantas palabras valientes, pero pocos hechos?

Quizás, como nos dice el profeta Malaquías en su libro, ellos no lograron “sembrarla en sus corazones” ¿Qué no sembraron? La ley del amor de Dios: la ley que nos reta a exaltar a Dios, promoviendo la justicia y la paz por medio de nuestras relaciones con los demás.

Malaquías nos dice lo siguiente: “¿Es que acaso todos no somos hijos del mismo Padre? ¿Acaso todos no hemos sido creados por el único Dios? ¿Por qué entonces perdemos la fe lo unos en los otros?” Como dijera San Francisco de Sales, “¿por qué en nuestro trato con el prójimo empleamos “dos corazones”? Enseñamos un corazón que es sumamente tolerante con nosotros mismos, pero albergamos otro que es demasiado duro con los demás”.

Este es el peligro que corremos cuando permitimos que nuestro conocimiento de Dios resida exclusivamente en nuestras cabezas, y no en nuestros corazones. En la medida en que nuestra fe continúe siendo intelectual, o teórica, jamás podrá responder ni aceptar las necesidades, las esperanzas, los miedos, ni los sueños de los demás. En la medida en que no asimilemos realmente, en lo profundo de nuestros corazones, el amor de Dios por nosotros, permaneceremos inmutables ante las necesidades o las calamidades que les ocurren a los demás.

He aquí la esencia de la crítica que Jesús hace a los escribanos y a los Fariseos: “Ellos se encargan de llenar bultos pesados, difíciles de transportar, y se los dan a otros para que los carguen a sus espaldas, mientras que ellos mismos no van a levantar ni un solo dedo para ayudarles”. Como no han sabido acoger la Ley de Moisés- y la Ley de Jesús- en sus corazones, prefieren imponer las cargas más pesadas a los demás, para que sean ellos quienes las lleven en sus hombros-y en sus corazones.

Mantener la fe los unos en los otros primero requiere que permitamos al amor creativo, redentor e inspirador de Dios penetrar en nuestros corazones. Debemos asumir con seriedad nuestra necesidad constante de conversión, de reconciliación y transformación. Debemos asumir seriamente el hecho de que el amor de Dios por nosotros no debe quedarse en nosotros: debe ser compartido con los demás.

“¿Acaso todos no compartimos el mismo Padre? ¿Acaso no fue el mismo Dios quien nos ha creado?” Entonces debemos tener fe los unos en los otros. Debemos ser promotores de la salud, la felicidad y la santidad entre nosotros. Debemos buscar la paz y la justicia entre nosotros. Debemos prometer la reconciliación y la colaboración entre nosotros. En resumen, nuestras acciones deben sobrepasar, o por lo menos estar a la par con nuestras palabras.

Dicho de otra forma, cuando nosotros acogemos el corazón de Jesús en nuestro corazón, no queda cabida para la parcialidad: o amamos a nuestro prójimo como a nosotros mismos… o no.

CONMEMORACION DE TODAS LAS ALMAS (Noviembre 2, 2017)

Énfasis Sugerido

"Cristo, una vez levantado de entre los muertos, no morirá jamás; la muerte ya no tiene poder sobre el" (Romanos 6: 3 – 9)

Perspectiva Salesiana

En cuanto al tema de orar por los muertos, San Francisco de Sales escribió: “Nosotros creemos que debemos orar por los fieles que se han ido, y que las oraciones y las buenas obras de los vivos los alivian y son provechosas para ellos, por la siguiente razón: que todos aquellos que mueren en la gracia de Dios, y que consecuentemente serán contados entre los santos, no van al paraíso al mismo momento de la muerte, sino que algunos van al Purgatorio donde ellos sufren un castigo temporal del cual pueden ser liberados por medio de nuestras oraciones y buenas obras”. ( La Controversia Católica, 3, pagina 353- 354)

Nosotros oramos por nuestros hermanos y hermanas que se han ido. Nosotros oramos para que hayan obtenido el descanso. Nosotros oramos para que ellos estén experimentando la plenitud de la paz. Nosotros oramos para que ellos ya no tengan necesidad de nada. Nosotros oramos para que ellos tomen su lugar en el banquete eterno del amor, un lugar que ha sido preparado para ellos por Dios desde antes del principio de los tiempos.

En esta festividad de Todas las Almas, oramos por todos los muertos a quienes hemos amado y perdido.

Pero la oración es una conversación. La oración es una experiencia mutua. La oración no es una avenida unidireccional. Por lo tanto, nosotros no solo oramos por los muertos: también les oramos a ellos, por que ellos no son meramente “los muertos” sino que también son contados entre los santos.

Nosotros oramos a ellos para que nos ayuden y para que nos apoyen. Nosotros oramos a ellos para que nos guíen y nos den fuerza. Nosotros oramos a ellos para que nos den paciencia y abstención. Nosotros oramos a ellos para que nos ayuden en la reconciliación y la sanación. Algún día, nosotros podemos llegar a orar a ellos para que nos den la habilidad de simplemente poner un pie en frente del otro.

He aquí un simple ejemplo de este tema. Francisco de Sales tuvo la oportunidad de escribir una carta para animar a una mujer casada. En ella él recomienda: “Me gustaría que ustedes consideraran cuantos santos, hombres y mujeres, han vivido en estado de matrimonio como ustedes, y todos ellos han aceptado esta noción con prontitud y felicidad: Sara, Rebecca, Ana, Mónica, Paula y otros tantos. Has que este conocimiento se convierta en la fuente de tu ánimo y pídeles que oren por ti”. (Stopp, Cartas Selectas, pagina 61)

Así pues, nosotros no solo oramos por los muertos sino que también les oramos a los muertos. Nosotros les pedimos que oren por nosotros. Así como la muerte ya no tiene poder sobre ellos, nosotros también oramos para que los efectos del pecado y de la muerte no tengan poder sobre nosotros en lo que nos reste en este viaje por la tierra. Nosotros les pedimos que cuando nosotros pasemos, al igual que ellos, de este mundo al próximo, podamos unirnos a ellos en el eterno banquete del amor.

TODOS LOS SANTOS (Noviembre 1, 2017)

Énfasis Sugerido

"Estos son los que han sobrevivido al gran periodo de prueba…”

Perspectiva Salesiana

“Unamos nuestros corazones a los espíritus celestiales y a estas almas benditas. Así como los jóvenes ruiseñores aprenden a cantar en compañía de los viejos, nosotros también, a través de nuestras asociaciones santas con los santos, debemos aprender la mejor manera de orar y de cantar alabanzas a Dios”. (Introducción a la Vida Devota, Parte II, Capitulo 16)

Nosotros nos estamos apoyando en los hombros de gigantes. Durante los últimos dos mil años incontables hombres, mujeres y niños de muchas eras, lugares y culturas han pasado sus vidas al servicio de las Buenas Nuevas de Jesucristo. De entre estos tantos, un grupo más pequeño de individuos se han ganado la distinción de llegar a ser conocidos como “santos”.

Estas son personas reales a quienes nosotros buscamos para que nos den ejemplo. Estas son personas reales a quienes nosotros buscamos para que nos inspiren. Estas son personas reales a quienes nosotros buscamos para que nos den ánimo y nos llenen de gracia.

Estos santos –estas personas reales- han trazado el camino para el resto de nosotros, para que aprendamos a vivir y a proclamar el Evangelio. El reto para nosotros es seguir su ejemplo de formas que encajen con el estado y la etapa en la que nuestras vidas se encuentran.

En caso que no se hayan dado cuenta todavía, ustedes también están llamados a vivir con santidad – una vida centrada en Dios, una vida de entrega- en los mismos lugares en los que viven, en los que aman, en los que trabajan y en los que juegan cada día. Francisco de Sales escribió: “observen el ejemplo que nos dan los santos en cada uno de los caminos de la vida. No hay nada que ellos no hayan hecho para amar a Dios y para ser los seguidores devotos de Dios… porqué entonces no debemos hacer lo mismo nosotros de acuerdo con nuestra posición y vocación en la vida para mantener la resolución y las santas declaraciones que hemos hecho?” ( Introducción a la Vida Devota, Parte V, Capitulo 12)

Qué significa ser un santo? Sorpresivamente, es algo más práctico y más sencillo de obtener de lo que pensamos. Francisco de Sales observó: “Debemos amar todo lo que Dios ama, y Dios ama nuestra vocación; así que amemos nuestra vocación también, y no gastemos energía anhelando una vida diferente; mas bien debemos continuar con nuestro trabajo. Sean Marta al igual que María, pónganse contentos y cumplan fielmente con lo que han sido llamados a hacer…” (Stopp, Cartas Selectas, Pagina 61)

A los ojos de San Francisco de Sales, la santidad se mide a través de nuestra voluntad y habilidad para acoger el estado y la etapa en la que se hallan nuestras vidas. Los santos son personas que adoptaron sus vidas con profundidad y tal y como tuvieron que vivirlas, en vez de perder el tiempo deseando o esperando una oportunidad para vivir la vida de alguien más. La santidad esta determinada por nuestra voluntad de acoger la voluntad de Dios de la forma en que esta se manifiesta en los alti-bajos de la vida diaria.

Cómo están llamados a ser santos hoy?

DOMINGO 30 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 29, 2017)

Énfasis Sugerido

“Ustedes amarán al Señor su Dios con todo su Corazón, con toda su alma y con toda su mente… y amarán a su prójimo como a ustedes mismos”.

Perspectiva Salesiana

Francisco de Sales era el autor del Tratado del Amor de Dios. El había vivido lo suficiente, también había intentado escribir un libro sobre el amor al prójimo. El factor común entre estas dos cosas es la caridad- el amor de Dios y del vecino. La caridad era, y es, en la mente y en el corazón de Francisco de Sales, la virtud entre todas las virtudes. Nosotros hemos sido llamados a amar a nuestro Dios de la forma en que amamos al prójimo, y hemos también sido llamados a amar al prójimo como amamos a Dios.

Sobra decir, aunque lo diremos, que Francisco de Sales tiene mucho que compartir con nosotros con respecto a la naturaleza y la práctica de la caridad.

"Así como Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, de la misma forma Dios ha ordenado para nosotros un amor en la imagen y semejanza del amor que se le debe a la dividinad de Dios…Porqué amamos a Dios? La razón por la que amamos a Dios es Dios mismo…Porqué nos amamos los unos a los otros en la caridad? Seguramente que es por que somos hechos a imagen y semejanza de Dios… como todas las personas tienen la misma dignidad, nosotros también las amamos como nos amamos a nosotros mismos, esto es, en su condición de santidad y de ser imágenes vivientes de la divinidad…. La misma caridad que produce actos de amor a Dios produce también actos de amor con nuestro prójimo… amar al prójimo en la caridad es amar a Dios en los demás y a los demás en Dios”. (Tratado del Amor de Dios, Libro 10, Capitulo 11)

Para San Francisco de Sales, el amor de Dios y el amor al prójimo no son dos experiencias distintas sino que más bien son dos expresiones de la misma realidad, dos lados, como si fueran de la misma moneda. (Recuerden el mandamiento de Jesús en el Evangelio del Domingo pasado “de darle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.)

“El gran San Agustín dice que la caridad incluye todas las virtudes y opera de todas las formas en ustedes,” escribió San Francisco de Sales. “estas son sus palabras: ‘que se dice de la virtud dividida en cuatro’ – el quiere decir en las cuatro virtudes cardinales- ‘en mi opinión se dice a causa de los diferentes afectos que proceden del amor. Ahora bien, yo no dudo cuando se trata de definir esas cuatro virtudes de la siguiente forma: la templanza es el amor que se entrega completamente a Dios. La fortaleza es el amor que voluntariamente soporta todas las cosas por el amor a Dios. La justicia es el amor que sirve a Dios únicamente, y por eso dispone con justicia de todo lo que esta sujeto a los seres humanos. La prudencia es el amor que escoge lo que es útil para unirse a Dios, y rechaza todo lo que es dañino’”. (Tratado del Amor de Dios, Capitulo XI, Capitulo 8)

"Aquel que posee la caridad tiene un alma revestida con un atuendo de boda que al igual que la de José, lleva implícitamente en si todas las diferentes virtudes. Además, la caridad tiene una perfección que contiene la virtud de todas las perfecciones y las perfecciones de todas las virtudes". (Ibid)

En la caridad encontramos el lugar donde se encuentran el amor de Dios, el amor a nosotros mismos, el amor a los demás. Cómo compartimos este amor multifacético con todos aquellos a quienes conocemos cada día? Dicho de otra forma, qué tan bien preparados estamos para otorgarle lo suyo al Cesar y a Dios en nosotros y en los demás?

DOMINGO 29 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 22, 2017)

Énfasis Sugerido

“Al Cesar lo que es del Cesar, y a Dios lo que es de Dios.”

Perspectiva Salesiana

Vivir una vida centrada en Dios no es simple, no es una propuesta completamente delineada y clara. Aun cuando nosotros hemos sido creados para vivir por siempre junto con Dios en el Cielo, también debemos, en cualquier momento, atender todas aquellas tareas y responsabilidades que tenemos aquí en la tierra.

Debemos darle al cielo y a la tierra lo que se les debe.

Cómo funciona esto?

Si tratamos de explicarlo recurriendo a la frase, quiere esto decir que debemos robarle a Pedro para pagarle a Pablo? No, no hay necesidad de quitarle nada a nadie para pagar tributo a alguien más! Entonces, debemos darle a Dios de una mano y al mundo de la otra? No, nuestro desafío consiste en usar ambas manos de formas que sean justas con las cosas de la tierra y también con las del cielo.

Aún cuando no quiero exagerar la obvia lección que nos deja el Evangelio de hoy, nuestro servicio en el cielo y nuestro servicio en la tierra son de hecho las dos caras de una misma moneda! Ultimadamente nosotros somos fieles al “Cesar” y a “Dios” cuando tratamos a nuestros hermanos y hermanas con justicia… cuando les damos lo que les debemos.

Francisco de Sales escribió: “Sean justos y equitativos a la hora de actuar. Pónganse siempre en el lugar de sus vecinos y póngalos a ellos en su lugar, y así de esa forma lograran juzgar correctamente. Imaginen que son el vendedor cuando están comprando algo, e imaginen que son los compradores cuando estén vendiendo algo, solo así compraran y venderán de forma justa…ustedes no pierden nada con vivir de forma generosa, noble, cortes y con un corazón que sea real, justo y razonable. Decídanse a examinar sus corazones seguidamente, para ver si están siendo con sus vecinos de la misma forma en que ustedes esperan que sus vecinos sean con ustedes si estuvieran en su lugar. Esta es la base de la razón verdadera.” (Introducción a la Vida Devota, Parte III, Capitulo 36)

Darles a los demás lo que se merecen no se trata solamente de ser fieles a la deuda de amor que tenemos los unos con los otros. También puede tener ramificaciones muy prácticas. Francisco de Sales escribió estas palabras en 1604: "Yo veo que ustedes tienen una deuda… páguenla tan pronto como sea posible, cuídense de nunca quedarse con algo que le pertenezca a los demás”.(Stopp, Cartas Selectas, p. 69)

Ya sean grandes o pequeñas las obligaciones que tenemos, debemos luchar para siempre otorgar lo que es debido a nuestros hermanos y hermanas. Debemos luchar para poder tratarnos los unos a los otros razonablemente, justamente, humildemente, honestamente y con igualdad. Al hacerlo le estaremos dando al “Cesar” lo que es del “Cesar”, y también le daremos a Dios lo que es de Dios.

En la tradición Salesiana nosotros nunca tenemos que escoger entre atender las cosas del cielo y atender las de la tierra. Al suplir las necesidades de nuestros hermanos y hermanas, atendemos ambas las cosas de la tierra y las cosas del cielo al mismo tiempo, y en el proceso “damos prueba de nuestra fe, de nuestra obra en el amor, y demostramos constancia en la esperanza que tenemos en Jesucristo”.