DOMINGO DE RAMOS/PASION (Marzo 25, 2018)

Enfasis Sugerido

“Pongamos en práctica nuestra paciencia, humildad, y responsabilidad para que podamos sobrellevar nuestras Pasiones y así llegar al punto de nuestra Resurrección y nuestra Ascensión…”

Perspectiva Salesiana

El Domingo de Ramos ofrece a los cristianos una dramática introducción a la conmemoración de la última semana de vida de Cristo. Alrededor del mundo las obras teatrales de la Pasión todas muestran una escena donde Cristo, sentado sobre un asno, se abre paso en medio de una multitud de personas que llevan ramos hechos de palmas. Francisco de Sales, que vivió en el siglo 17, captó también el drama en esta escena del Evangelio. Francisco creía que Cristo había venido a enseñarnos quien era Su Padre, no solo en base a lo que dijo sino que también por la forma en la que interactuaba con las personas, la forma en que las tocada, las sanaba y se dirigía a ellas – aun en como se dirigió a ellas el Domingo de Ramos.

En esa dramática escena de la entrada a Jerusalén, Francisco se enfocaba en el animal en el que Cristo Rey estaba montado. El opinaba que el uso de un asno, y no de un caballo brioso, era un detalle muy diciente de quien era Cristo, quien es el Padre en cuyo nombre él había venido, y también decía algo acerca de su reino.

“Esta es una escena realmente conmovedora. Veamos algunas de las razones por las cuales el Salvador escogió a este animal.

  • En primer lugar por su humildad. El asno es una animal verdaderamente pesado, lento y perezoso. Sin embargo posee una gran humildad – no es ni orgulloso ni vano. Esto lo diferencia del caballo que tiende a ser altanero. El caballo no solo patea sino que también muerde y puede llegar a poseer tal furia que nadie se atreve a acercársele. Levanta su cabeza, y sacude su melena y su cola, hasta el punto que puede llegar a despertar la vanidad de quien lo monta! Tan pronto como escucha el ruido de los cascos de su caballo contra el pavimento el jinete se endereza lleno de orgullo, levanta su cara y observa a su alrededor para ver si alguna mujer se asoma a la ventana para admirarlo. ¿Quién es realmente más vanidoso, el caballo o su jinete? Que tonto e infantil es todo esto! Nuestro Señor, que fue humilde y vino a destruir el orgullo, escogió no usar al orgulloso caballo para que lo transportara. Escogió al animal más simple y más humilde de todos.
  • La segunda cualidad es la paciencia . El asno no es solamente humilde, también es excesivamente paciente. No se queja, no muerde, no patea. Todo lo soporta con gran paciencia. Nuestro Señor amaba tanto la paciencia que quiso convertirse en un reflejo, un modelo de la misma. El soportó azotes y malos tratos con una paciencia invencible; El soportó incontables blasfemias e incontables calumnias sin decir una sola palabra.
  • La tercera razón es que el asno permite que lo carguemos con cosas tanto como queramos sin oponer resistencia. El lleva la carga con una responsabilidad excepcional. Tanto amaba nuestro Divino Maestro la responsabilidad que escogió darnos un ejemplo de la misma. El cargó con el pesado bulto de nuestras injusticias, y sufrió a causa de las mismas todo lo que nosotros merecíamos sufrir”.

Francisco de Sales (cuyo patrón fue Francisco de Asís – amante de toda la naturaleza de Dios, especialmente los animales) escogió enfocar la atención en el humilde asno durante la escena del Domingo de Ramos. El nos invita en la lectura de la Pasión para hoy a que sigamos al Cristo humilde, paciente y confiable a lo largo del desarrollo de estas escenas hasta la culminación con su amorosa muerte, y luego a través de la liturgia de la Pascua y de la temporada de la Pascua hasta la última escena de la Resurrección y la Ascensión. El nos urge a practicar la humildad, la paciencia y la responsabilidad para que nosotros también, humildemente, podamos avanzar en medio de nuestras Pasiones y así llegar al momento de nuestras propias Resurrección y Ascensión.

QUINTO DOMINGO EN CUARESMA (Marzo 18, 2018)

Énfasis Sugerido

“Debemos sentir deseo de ver a Jesús.”

“Todos, del mas pequeño al mas grande, sabrán quien soy, dice el Señor”.

Perspectiva Salesiana

Todos deberíamos desear ver a Jesús.

En dónde podemos buscarlo? Buscamos a Jesús en las alturas? Buscamos a Jesús en lugares lejanos? Buscamos a Jesús en personas especiales? Buscamos a Jesús en experiencias extraordinarias? Buscamos a Jesús en eventos que solo suceden una vez en la vida?

Francisco de Sales sugiere que empecemos en un lugar que esta mucho mas cercano a nosotros: “Dios esta en cada cosa y en cada lugar. No hay ningún lugar o cosa en este mundo en la que Dios no este realmente presente. Dios no solo se encuentra en el lugar donde tu estas, sino que también se halla, de forma muy especial, en lo profundo de sus corazones”. ( Introducción a la Vida Devota, II, 2)

Si queremos ver a Jesús primero debemos reconocer su presencia en nosotros: después de todo, hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios – Cristo- y el Espíritu Santo. Cristo vive en nuestras mentes, en nuestros corazones, en nuestros afectos, en nuestras actitudes y nuestras acciones. Cristo vive y se hace presente en medio de nuestras responsabilidades, nuestros éxitos y nuestros fracasos cotidianos. Cristo vive en nuestros esposos y esposas, nuestros hijos, nuestros padres, nuestras familias, nuestros amigos, nuestros vecinos, nuestros colegas y compañeros de clases. Dondequiera que “estamos”, ahí “está” Jesús.

La Cuaresma es una temporada para que agudicemos nuestra vista, para que nuestra visión se aclare, para que podamos enfocar nuestra percepción de un Dios quien esta con nosotros – por siempre y de todas formas!

La Cuaresma es también una temporada para recordarnos un lugar muy especial en donde podemos ver y experimentar a Jesús: en el acto de pedir, recibir y otorgar perdón. De la misma forma en que Jesús vive en nosotros por que simple y poderosamente “somos”, Jesús se hace presente de forma muy real, tangible e imitable para nosotros en la experiencia del perdón, de la reconciliación y la redención.

Oren para obtener la gracia de poder ver a Jesús mas claramente reflejado en ustedes mismos. Oren para que puedan ver a Jesús en los eventos, las circunstancias y las relaciones en todos y cada uno de nuestros días. Oren para que puedan obtener la sabiduría para reconocer a Jesús en el regalo que es la vida y en la belleza de la creación en los altibajos de la vida y en todos los otros momentos. Oren por obtener la fe para poder reconocer la presencia de Jesús en el regalo del perdón.

Desean ver a Jesús? Abran sus ojos! Abran sus oídos! Abran sus corazones! Abran sus mentes! Abran sus actitudes! Abran sus vidas! Permitan que los demás vean en ustedes a Aquel a quienes ustedes buscan en los demás!

CUARTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Marzo 11, 2018)

Énfasis Sugerido

“Dios es rico en misericordia… que es manifestada a nosotros a través de Jesucristo”.

“Nosotros realmente somos obras de Dios, creadas en Jesucristo para llevar una vida de buenas obras que Dios ha preparado para nosotros desde el principio de los tiempos”.

Perspectiva Salesiana

La Cuaresma es un tiempo para celebrar la misericordia, la generosidad y la bondad de Dios.

Ciertamente escuchamos un eco de la carta de Pablo a los Efesios en las observaciones hechas por San Francisco de Sales en su Tratado del Amor de Dios (II, 5) cuando escribe: “Quién puede ahora dudar de los abundantes medios que tenemos a nuestra disposición para alcanzar la salvación gracias a nuestro Salvador, en cuya imagen hemos sido hechos y por cuyos mérito hemos sido salvados?”

Francisco añade: “Verdaderamente, el pecado de Adán estuvo lejos de abrumar la generosidad de Dios, por el contrario, el pecado de Adán intensificó la generosidad de Dios y la sacó a relucir en todo su esplendor!”

La Cuaresma nos llama a proclamar esta verdad: Asi como Dios nos amo al crearnos, nos amo aun más al redimirnos! Como San Francisco de Sales proclamo, “El estado de redención es cien veces mejor que el estado de inocencia”.

La Cuaresma nos llama a proclamar la verdad de que ante la generosidad de Dios todos somos muy frecuentemente mezquinos, intransigentes, poco caritativos. Esto es demostrado de forma muy poderosa cuando pecamos. Irónicamente, es sólo cuando aceptamos la generosidad de Dios que somos realmente capaces de arrepentirnos de nuestros afectos, actitudes y actos pecaminosos. Francisco de Sales nos pregunta: “Acaso no saben que la bondad de Dios debería llevarlos al arrepentimiento?”

La Cuaresma nos llama a “llevar una vida de buenas obras”. El arrepentimiento no es solamente abstenernos del pecado; el arrepentimiento significa también acoger la virtud, hacer lo que Dios nos manda y nos aconseja hacer “diligentemente, frecuentemente y prontamente con entusiasmo y alegría”. (Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capítulo 1)

En lo que queda de esta temporada dediquémonos a la gratitud. Agradezcan la misericordia, la generosidad y la bondad de Dios para con ustedes: acepten la salvación que Cristo ha obtenido para ustedes! Aléjense de esos pecados que les impiden experimentar y aceptar la generosidad en sus vidas. Den testimonio de la gentileza de Dios y de su arrepentimiento siendo misericordiosos, generosos y gentiles en sus relaciones con los demás. Si lo hacen se convertirán mas convincentemente, en “obras de Dios, creadas en Cristo, para llevar una vida de buenas obras” que Dios preparo para ustedes – si, ustedes- desde la creación del mundo!

TERCER DOMINGO EN CUARESMA (Marzo 4, 2018)

Énfasis Sugerido

“Yo, el Señor tu Dios, te he sacado de la esclavitud”.

Perspectiva Salesiana

Los Diez Mandamientos servían dos propósitos en las vidas de los Israelitas: les recordaban la experiencia de la esclavitud pasada a manos de los egipcios y les ofrecía preceptos para evitar en el futuro la esclavitud del pecado en todas sus formas posibles.

Jesús nos trajo un Nuevo Mandamiento: “Amaos los unos a los otros como yo los e amado”. Aun cuando no “abolía la Ley y los profetas”, el mandamiento de Jesús de que nos amemos los unos a los otros deja muy en claro que simplemente mantener los Diez Mandamientos no cumple con los estándares que él estableció. De hecho, Jesús frecuentemente criticaba a los Escribanos y los Fariseos por recargar a los demás con una interpretación fastuosa de la Ley de Moisés.

Francisco de Sales ciertamente entendía que aun cuando debemos observar los mandamientos y los consejos de Dios sin excepción alguna, esto no es suficiente para aquellos que quieren seguir el ejemplo de Jesús.

Nosotros estamos llamados a vivir vidas de devoción.

Francisco explicó: “la devoción es la agilidad y la vivacidad espiritual que nos permite hacer lo que es correcto y bueno con afecto y entusiasmo”. La perfección cristiana nos reta a seguir los mandamientos y los consejos de Dios de formas que promuevan “alegría y entusiasmo en el cumplimiento de obras caritativas”.

En resumen, la manera alegre, entusiasta y avivadora en que hacemos buenas obras nos permite “cumplir con la ley y los profetas” y hacer del Nuevo Mandamiento de “amarnos los unos a los otros” una realidad en las vidas de los demás.

Muchas personas “ofrecen dejar de hacer algo” durante la Cuaresma. Que época mas perfecta para liberarnos de la esclavitud del minimalismo! Que tiempo mas perfecto para dejar a un lado todos esos afectos y actitudes que nos impiden hacer lo que es correcto y bueno en formas que sean positivas, alegres y entusiastas! Que tiempo mas perfecto para comprometernos nuevamente a acoger la libertad de los hijos y las hijas de Dios viviendo – todos y cada uno de nuestros días- la Nueva Ley del Amor de Cristo.

Sean santos. Sean saludables. Por el amor de Dios (y tan bien por su propio bien y el de los demás) sean felices!

Hacer lo correcto no debe convertirse en una carga para nosotros. Hacer lo correcto debe servir para levantarnos!

SEGUNDO DOMINGO EN CUARESMA (Febrero 25, 2018)

Énfasis Sugerido

“Jesús fue transfigurado ante sus ojos.”

Perspectiva Salesiana

Algo extraordinario ocurrió en esa montaña.

Considera la posibilidad que no fue Jesús quien cambió sino que Pedro, Santiago y Juan fueron los transformados. Imagina que esta anécdota del Evangelio de Marco documenta la experiencia de Pedro, Santiago y Juan mientras sus ojos estaban abiertos, su visión se incrementaba, ayudándolos a ver sin impedimento alguno la luz deslumbrante del amor de Jesús que emanaba de cada fibra de su ser.

Verdaderamente, cada día de la vida de Jesús reveló una parte de ese resplandor extraordinario, de esa pasión extraordinaria, de esa gloria extraordinaria, a personas de todas las edades, etapas y estados de la vida. Los pastores y los Reyes Magos lo vieron, los ancianos y la gente lo vieron; los invitados a la boda lo vieron; una mujer acusada de adulterio lo vió; un muchacho poseído por demonios lo vió; un hombre que había nacido ciego lo vió; un buen ladrón lo vió.

Si tantos otros pudieron reconocerlo con una palabra, una mirada, al tocarlo, por qué Pedro, Santiago y Juan necesitaron un esfuerzo extra que los ayudara a ver la gloria de Jesús? Tal vez fue por lo que eran tan cercanos a Jesús, quizás era por que estaban con él todos los días, quizás era por que hasta cierto nivel la habían dejado pasar de largo.

Y qué tal nosotros? Nosotros reconocemos la presencia de esa misma gloria divina en nosotros, en otros, en la creación, inclusive en las cosas más simples y ordinarias, en las experiencias de justicia de cada día, la verdad, la curación, el perdón, la reconciliación y la compasión?

O la dejamos pasar de largo?

San Francisco de Sales vió la Transfiguración como un “vistazo al cielo.” Durante este tiempo de Cuaresma, que nuestros ojos, nuestras mentes y nuestros corazones sean transfigurados y transformados. Que veamos mas claramente la gloria de un Dios que nos ama siempre, que nos redime, que nos cura, que nos perdona, que nos reta, que nos busca, que nos da fortaleza y que nos inspira.

Que crezcamos en habilidad, a través de la calidad de nuestras vidas, para hacer que ese “vistazo del cielo” se haga más visible y disponible a los ojos – y las vidas – de otros.

PRIMER DOMINGO EN CUARESMA (Febrero 18, 2018)

Énfasis Sugerido

“El Espíritu mandó a Jesús hacia el desierto. El se quedó allí por cuarenta días puesto a prueba por Satán

Perspectiva Salesiana

El Evangelio de San Mateo provee detalles de la naturaleza de la prueba que Jesús experimento en el desierto: Ser un Mesías diferente, encontrar una forma más rápida o más espectacular de ganarse a la gente, emplear una táctica única y rápida para hacer la Voluntad de Dios y que esto hiciera a todo el mundo feliz.

En otras palabras, Jesús fue tentado a ser otra persona distinta de aquella que Dios le había llamado a ser.

Esta prueba en el desierto solo era el comienzo. La tentación eludía a Jesús cada día de su ministerio. Las voces venían de diferentes formas y tamaños – los demonios, Fariseos, Saduceos, la familia, los amigos, incluso algunos de sus discípulos más cercanos. Gritando, murmurando o chillando, las voces de la tentación trataron de disuadir a Jesús para que no fuera el mismo, para que perdiera su concentración, abandonara su misión, se alejara de su rol en el plan de salvación de Dios. Incluso cuando la vida se alejaba de su cuerpo en Gólgota, Jesús aún oía las voces de la tentación burlándose, “Tú salvaste a otros, sálvate a ti mismo. Bájate de esa cruz.”

Todos nosotros somos tentados para ser alguien diferente de quien Dios nos ha llamado a ser. Las voces a nuestro alrededor, las voces dentro de nosotros mismos, nos quieren convencer de que seríamos más felices, saludables, mas exitosos, poderosos y persuasivos si fuéramos alguien –cualquier persona- diferente de quienes somos.

Nosotros somos más como Jesús cuando nos esforzamos por ser fieles al plan de Dios para con nosotros. Nosotros somos más como Jesús cuando somos fieles a nuestro rol único en el plan de salvación de Dios para con otros. Nosotros somos más como Jesús cuando refutamos la tentación de conformarnos con algo más pequeño, con hacer menos de lo que podemos hacer, con buscar un camino más corto. Coqueteamos con lo más fácil, lo más conveniente, o la forma más popular de hacer lo que esta bien, o tratar de hacer lo correcto, o lo que es justo.

San Francisco de Sales nos aconseja: “No siembres tus deseos en el jardín de otra persona; cultiva el tuyo como mejor puedas. No trates de ser alguien que no eres, más bien desea profundamente ser quien eres.”

Con la ayuda de Dios, y el apoyo de los demás, seamos quienes somos... y seámoslo bien. En medio de los retos de la vida, seamos verdaderos para con nosotros mismos... y glorifiquemos y alabemos al Dios que nos ha hecho.

SEXTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 11, 2018)

Énfasis Sugerido

"Ellos se declararán impuros. Ellos vivirán apartados, harán su hogar en las afueras de su campamento".

"Movido por la lástima, Jesús extendió su mano, los tocó y les dijo, “Sean sanados”.

Perspectiva Salesiana

San Francisco de Sales escribió en su Introducción a la Vida Devota: "No existe nadie que no tenga una que otra imperfección". Usualmente nosotros tenemos un buen entendimiento de las imperfecciones, los vicios, las idiosincrasias e incluso los pecados de las personas con quienes trabajamos, con quienes jugamos, de nuestros vecinos y con quienes convivimos cada día. La mayoría de los días dejamos que estas cosas pasen por alto. Algunos días tenemos que soportarlas. Otros días, quizás hasta lleguemos a excusarlas. Ocasionalmente, nos enfocamos en ellas, incluso las exageramos.

Algunas veces es necesario dirigir la atención hacia las cosas que vemos en las demás personas, esas cosas que empañan su potencial para ser felices, su salud o su santidad. Algunas veces debemos arriesgarnos a hablarles de sus pecados, sus faltas y de esas heridas que les impiden ser más como Dios los ha llamado a ser. Algunas veces debemos ayudar a los demás a que reflexionen sobre esos dolores sociales, espirituales, psicológicos o relacionales que les están robando su ciudadanía como hijos e hijas del Dios viviente, amante y redentor.

Las escrituras presentan un contraste entre dos métodos muy diferentes para llevar a cabo esta labor. Un método es enfocar la atención en los pecados de los demás para aislarlos, excluirlos o distanciarlos de la comunidad. El otro método – el método de Jesús – es acercarlos aún mucho más a la vida de la comunidad, crear un espacio en que los “impuros” puedan experimentar la sanación, la fuerza y así establecer un nuevo contrato con la vida.

Cuando ustedes enfocan la atención en las imperfecciones, los lunares, las manchas de los demás, porqué lo hacen? Para poner distancia de por medio? Para avergonzarlos? Para humillarlos? O por el contrario, están tratando de acercarse a - adentrarse en - el corazón de los demás? Acaso su objetivo es generar un espacio de verdad en el que ellos puedan experimentar la sanación, el perdón, la reconciliación y la fuerza? O su intención es ayudarlos para que tengan la oportunidad de un nuevo comienzo?

En conclusión, hay una cosa más que considerar: antes de dirigir la atención hacia las imperfecciones, los pecados o las manchas en los demás, sigan las siguientes reglas:

  • Sean claros e inequívocos en lo que respecta a sus propios pecados y debilidades.
  • Sean claros e inequívocos sobre su propia necesidad de ser sanados y perdonados.
  • Sean claros sobre su propia necesidad de tener amigos que no solo les van a decir lo que ustedes quieren escuchar, sino que algunas veces también tendrán el coraje para decirles lo que ustedes necesitan escuchar.

QUINTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 4, 2018)

Énfasis Sugerido

"Es nuestro tiempo en la tierra algo monótono?"

Perspectiva Salesiana

Seamos sinceros. Aunque mucho intentemos ver siempre el lado positivo de la vida, cada uno de nosotros hemos pasado por momentos en que responderíamos a la pregunta que nos hace Job con un rotundo “si”.

Los problemas de la vida son reales. Los impedimentos en la vida son dolorosos. Los dolores de cabeza – y los del corazón- son parte del ser humano. Tenemos que ser honestos. Tenemos que identificar y enfrentar aquellas cosas en nuestras vidas que nos hacen sentir oprimidos y agobiados por el peso de nuestras cargas. Aun así, quedarnos sumidos o enfrascados en la negatividad puede ser mucho más peligroso y debilitante para nuestra salud espiritual, emocional, psicológica, social y mental, que los problemas en si.

Francisco de Sales nos dice que quedarnos enfocados en los problemas de la vida “trastorna el alma, despierta miedos excesivos, genera repudio por la oración, oprime e idiotiza el cerebro, priva la mente de su prudencia, su determinación, su juicio y su coraje, y destruye su fuerza. En una palabra, ese dolor es como un invierno severo que estropea toda la belleza del campo y debilita los animales. Despoja el alma de toda su dulzura y la deja impedida".

Cuál es el mejor remedio para la melancolía, para la tentación de quedarnos enfocados solo en las cosas malas, las cosas que están rotas, las cosas dolorosas? La oración, las buenas obras, y los buenos amigos:

  • La Oración ‑ "La oración es un remedio soberano ya que eleva el alma a Dios quien es nuestra dicha y nuestro consuelo".
  • Las Buenas Obras ‑ "El maligno trata de debilitarnos para que no hagamos el bien valiéndose de nuestro dolor, pero si él ve que no nos vamos a dar por vencidos, entonces dejará de molestarnos "
  • Los Buenos Amigos ‑ "Revelen a otros, humilde y sinceramente, todos los sentimientos, las afecciones y las sugestiones que les ocasionan sus tristezas. Traten de conversar con sus amigos espirituales y de pasar con ellos tanto tiempo como les sea posible durante este periodo".

San Francisco de Sales afirma que "el maligno se complace con nuestra tristeza y melancolía por que él mismo es un ser triste y melancólico y lo será por toda la eternidad. Es por ello que Satán desea que todos sean como él”. Cuando tengamos que enfrentarnos a los problemas y a las dificultades de la vida hagamos lo mejor para privar a Satanás de nuestra compañía.

CUARTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 28, 2018)

Enfasis Sugerido

“Me gustaria que estuvieras libre de toda preocupación.”

Perspectiva Salesiana

En dónde nos inscribimos?

Nosotros podemos apreciar la plegaria de San Pablo este Domingo que dice que deberíamos estar “libres de toda preocupación.” No nos gustaría a todos estar libres de todas las preocupaciones? La verdad es que todos nosotros nos preocupamos. Hay cosas, situaciones y relaciones que nos preocupan cada día. En algunos casos, debemos preocuparnos si no nos preocupamos!

La preocupación es parte de la vida. La preocupación nos reta a responder a algo en nuestras vidas que necesita atención, a responder a algo que necesita tratamiento, a responder a algo que debe ser examinado, y que debe ser, en cuanto sea posible, remediado o cuando menos mejorado de alguna forma. Por supuesto que nosotros sabemos por experiencia, que muchas de las cosas que queremos dependen también de las acciones de los demás... incluyendo a Dios.

El problema es que la preocupación se puede convertir en ansiedad. Mientras que la preocupación está enfocada en cosas específicas, inquietudes, personas o eventos, la ansiedad es una emoción que flota libremente y que puede paralizar nuestra habilidad para lidiar con los retos de la vida. “La Ansiedad es el mal más grande que le puede ocurrir al alma, aparte del pecado,” escribe San Francisco de Sales. “La Ansiedad se origina de un deseo excesivo, de ser liberado del mal que experimentamos, o de adquirir el bien que esperamos. Aún así, no hay nada que agrave más el mal o que impida más el bien que la ansiedad.”

Francisco de Sales sugiere que nosotros debemos monitorear nuestro nivel de ansiedad: “Considera si tu corazón está bajo tu control, or si se te ha escapado de las manos para enredarse de manera excesiva con un amor, con un odio, con envidia, avaricia, miedo, o temor de sentir dicha. Si se te ha escapado ve tras él y tráelo suavemente de regreso ante la presencia de Dios.”

Por supuesto, la prevención es la mejor cura. “Cuando experimentes el principio de la ansiedad, encomiendate a Dios. Tienes que tomar la desición de no hacer nada de lo que tu deseo te urge a hacer hasta que la ansiedad haya pasado completamente; a menos que sea algo que no puede ser pospuesto. En ese caso, debes frenar y controlar el curso de tu deseo de manera gentil y pacífica. Más que nada, actúa de manera razonable, no emocional.”

Que Dios te guarde de la ansiedad. Que todos nos centremos en el corazón de un Dios amoroso a medida que enfrentamos los alti-bajos y cada otro momento de nuestros días. Que Dios nos ayude a prevenir que los momentos de preocupación se conviertan en nuestra forma de vivir.

TERCER DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 21, 2018)

Enfasis Sugerido

“El mundo como lo conocemos está pasando”

“Este es el tiempo de la realización. El reino de Dios está cerca”

“Reformen sus vidas y crean en las Buenas Nuevas!”

Perspectiva Salesiana

“El mundo como lo conocemos está pasando”

Francisco de Sales escribió: “Dios preserva este gran mundo en cambio, donde el día se convierte en noche, la noche en día, la primaerva en verano, el verano en otoño, el otoño en invierno y el invierno en primavera. Un día nunca es perfectamente igual a otro: algunos días son nublados, otros lluviosos, otros secos y otros con mucho viento. Esta variedad le da una gran belleza al universo.”

Cada persona, cada generación necesita entender que nuestras vidas siempre están cambiando. No importa que tan buenas hayan sido las cosas en otros tiempos, o que tan buenas sean ahora mismo, siempre hay algo mas por venir. La seguridad de lo “que es” debe estar abierta a la incertidumbre de lo “que vendrá.”

Puesto de otra forma, nosotros debemos reformar, remodelar y renovar nuestras vidas constantemente.

Esto va en contra de como somos. Es muy fácil aferrarnos a lo que conocemos. Es muy fácil creer que hemos aprendido todo lo que necesitabamos aprender. Es muy fácil pensar que no hay muchas otras maneras en las que podamos crecer. Estamos tentados a decir que sabemos, que hemos aprendido y que hemos crecido lo suficiente.

Jesús nos invita a creer en las Buenas Nuevas, esto es, a creer en el poder del amor constante e inmutable de Dios. Ese amor que nos llama a aprender más de Dios, de nosotros y de los demás. Jesús nos llama a creer que la voluntad de reformar nuestras vidas (con la ayuda del Espíritu Santo) nos puede ayudar a experimentar la justicia, la libertad, la reconciliación y la paz incambiante del cielo, en cada circumstancia, evento y relación de nuestra vida diaria que es cambiante.

Debes estar dispuesto a cambiar. Debes estar dispuesto a crecer. Debes estar dispuesto a aprender. Debes estar dispuesto a transformar. Debes creer que el poder del Reino de Dios te puede ayudar a ser más como Dios te ha llamado a ser. Dale la espalda al mal de una manera convincente. Acepta más profundamente lo que es bueno. Con palabras y ejemplo, reta y anima a los demás a hacer lo mismo.

Aún cuando el mundo como lo conocemos está pasando, Jesús nos promete que lo mejor está por venir. Juntos, tú y yo podemos hacer que lo mejor de lo que está por venir sea una realidad cada día, reconociendo las oportunidades que Dios nos provee en cada momento para que nos reformemos, para que nos transformemos y para que crezcamos.

Cree en estas Buenas Nuevas! Dáselas a los demás!

SEGUNDO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 14, 2018)

Enfasis Sugerido

“Qué estas buscando?”

Perspectiva Salesiana

Qué estas buscando?
Estas buscando lo mejor de la vida?
Estas buscando lo peor de la vida?
Estas buscando el significado y el proposito de la vida?
Estas buscando simplemente pasar la vida?
Estas buscando a un Dios que esté siempre presente para ti?
Estas buscando a un Dios que solo se encuentra en lugares especiales o en eventos que solo ocurren una vez en la vida?
Estas buscando paz?
Estas buscando división?
Estas buscando reconciliación?
Estas buscando alienarte?
Estas buscando esperanza?
Estas buscando desesperación?
Estas buscando una luz?
Estas buscando oscuridad?

Porqué son importantes estas y otras preguntas similares?

Generalmente nosotros tendemos a a ver las cosas que buscamos.
Frecuentemente no vemos o no reconocemos aquellas cosas que no estamos buscando.

La tradición Salesiana nos reta a buscar nuestra dignidad común y nuestro destino como hijos e hijas de Dios. La tradición Salesiana nos reta a buscar nuestro rol unico en el plan de salvación de Dios. La tradición Salesiana nos reta a buscar a Dios en cada evento, circumstancia y relación de nuestra vida diaria. La tradición Salesiana nos reta a buscar las oportunidades cada día para servir a otros y a nosotros mismos de una manera simple, práctica y ordinaria. La tradición Salesiana nos reta a buscar formas de hacer realidad, aca en la tierra, la justicia, la verdad, la reconciliación, la libertad y la paz que nos están prometidas en el cielo. La tradición Salesiana nos reta a buscar a un Dios que nos llama por nuestro nombre, que nos ama, que nos adora, que nos perdona, que nos busca, que nos hace más fuertes... y que nos llama a hacer lo mismo por los demás.

Así pues, en este punto de tu vida, qué estas buscando en realidad?

EPIFANIA DEL Señor (Enero 7, 2018)

Énfasis Sugerido

“Sigan su estrella…”

Perspectiva Salesiana

La antigua canción pregunta – Te balancearías en una estrella, llevarías a tu casa rayos de luna en una jarra para así estar mejor de lo que estas ahora, o preferirías ser como una mula? (sin mencionar un cerdo, un pez o un mico!) lo preferirías? La fiesta de la Epifanía que celebramos hoy fija nuestros ojos en una estrella y en la única estrella que se manifiesta para que podamos estar infinitamente mejor de lo que podríamos estar de cualquier otra forma. La fiesta de hoy también plantea algunas preguntas para nuestra reflexión e iluminación.

Alguna vez han hecho maletas y se han marchado a seguir su estrella? Los reyes magos lo hicieron. Ellos son los santos patrones de las personas que tienen un viaje pendiente. Los viajes no son paquetes turísticos. Los viajes tienden a ser incómodos. Continúen a través de la oscuridad que implica hacer un giro equivocado y manténganse enfocados en la meta, aun si no saben si la alcanzaran, o el reconocimiento que recibirán al final. Francisco de Sales decía que esta era la naturaleza del viaje hecho por los reyes magos: “Los reyes del Este no hallan placer en la belleza de la ciudad de Jerusalén, o en la magnificencia de la corte del rey Herodes, o en el brillo de la estrella. Sus corazones buscan la pequeña cueva en Belén y su pequeño Niño.” (Tratado del Amor de Dios, Libro 5, Capitulo 7). Su viaje no permite diversiones. El seguimiento de esta estrella resplandeciente en medio de la oscuridad terminara con su iluminación. Ellos ven la luz- la luz que es Cristo! Estamos dispuestos a empacar y a embarcarnos en un viaje hacia la luz que es Cristo? Seria un viaje que nos cambiara. Nosotros, al igual que los reyes magos, jamás seremos los mismos si nos decidimos a hacerlo.

En que dirección los guía su estrella y están preparados para asumir el precio de ese viaje? Los reyes magos siguieron la estrella que los guio hacia la manifestación del niño, Cristo. Los reyes magos destinaron su tiempo, talento y tesoros al servicio de su misión. Sus corazones estaban enfocados en ella. En dónde están nuestros corazones? En que están enfocados? Cuál es el objeto que encapsula los deseos de nuestro corazón? Francisco nos aconseja: “Manténganse bien cerca de la cuna... si aman las riquezas allí encontraran el oro que los reyes dejaron. Si aman los honores allí encontraran el incienso, y si aman las cosas que deleitan los sentidos allí esta el dulce aroma de la mirra que impregna todo el establo. Enriquézcanse en su amor por su dulce Salvador, llénense de honor con las audiencias privadas que tienen con él a través de la oración, y deléitense con la felicidad de sentir dentro de ustedes todas esas santas inspiraciones y esos afectos que solo son posibles cuando pertenecemos completamente a él” ( Carta a madame Gasparde de Ballon). Cuando invertimos nuestros corazones en la búsqueda de Cristo, sin importar el costo, encontramos que tenemos un tesoro abundante. Descubrimos la claridad – encontramos el propósito de nuestras vidas y nuestro lugar en el mundo.

En dónde brilla la estrella de Belén hoy? Como cristianos afirmamos que hemos reconocido la estrella que nos guía hacia Cristo, la luz del mundo. Decimos que lo hemos encontrado y que el viaje bien vale el precio que implica hacerlo. Profesamos que hemos adoptado su misión como nuestra. En la medida en que esto sea cierto la estrella de Belén brilla sobre nosotros. Es ahora nuestra estrella. Ahora estamos mejor de lo que podríamos haber estado y sabemos por que. Esa estrella llevara a otros que también lo buscan por nuestro camino. Nosotros hemos sido iluminados por Cristo y facultados con el poder de la de la misión de la Epifanía para hacer que su gloria se manifieste. Hemos sido llamados a ser la luz para los demás, a ser estrellas de la navidad para todos aquellos cuyos corazones aun están en la búsqueda.

MARIA, MADRE DE DIOS (Enero 1, 2018)

Énfasis Sugerido

“Maria valoraba todas estas cosas y reflexionaba en ellas en el fondo de su corazón”

Perspectiva Salesiana

“Mira a Maria en todas las circunstancias de su vida. En su habitación en Nazaret ella muestra su modestia a través de su miedo, su candor al esperar ser instruida y al preguntar, su sumisión y su humildad cuando se llama a si misma una sierva. Mírala en Belén: Ella vive una vida simple y pobre, ella escucha a los pastores como si fueran doctores instruidos. Mírala acompañada de reyes: ella no se atreve a dar discursos. Mírala durante el tiempo de su purificación: ella va al templo para honorar las costumbres de la iglesia. Durante el viaje a Egipto y de regreso ella simplemente obedece a José. Ella no considera que esta desperdiciando su tiempo cuando se va a visitar a su prima Isabel. Ella lo considera un acto de amor y de cortesía. Ella busca a Nuestro Señor no solo cuando siente dicha sino que también cuando llora. Ella siente compasión al ver la pobreza y la confusión de aquellos que la invitaron a la boda. Ella esta parada al pie de la cruz, llena de humildad, llena de virtud, y nunca atrayendo atención hacia si misma cuando expone sus cualidades” (Stopp, Cartas Selectas, Página 159)

Cuando Maria accedió a ser la madre de Jesús, ella recibió más de lo que esperaba en un principio. El haberle dado el “Si” a la invitación de Dios para ser la madre del Mesías cambio su vida para siempre. Pero como observa San Francisco de Sales, ella constantemente reafirmaba ese “Si” al experimentar la voluntad de Dios para con su hijo, la voluntad de Dios para con su esposo y la voluntad de Dios para con ella. En los buenos tiempos, en los malos y en cada otro momento, ella aceptó completamente cada una de las situaciones que tuvo que vivir.

Nosotros también estamos llamados a darle vida a Jesús, y aun cuando no es una llamada a darle una vida física, nuestra llamada es un reto no menos importante o menos exigente que el que Maria tuvo que enfrentar.

Así como podemos observar en la vida de Maria, darle vida a Jesús no es un evento que ocurre una sola vez: es un proceso que dura toda la vida. Decir “Si” para darle vida a Jesús significa tener fe en la voluntad de Dios para con nosotros y para con otros, un día, una hora, y cada momento a lo largo de nuestras vidas. Darle la vida a Jesús es aceptar, completa y profundamente, las responsabilidades, los eventos y las circunstancias del estado en el que están nuestras vidas. Es aceptar los golpes y mantener la convicción de que Dios nos ama y nos protege.

Maria nos recuerda que darle la vida a Jesús nos puede traer más de una inconveniencia, un dolor de cabeza, dolores de corazón. Aun así, la vida de Maria presenta una poderosa forma de recordarnos que la fidelidad de una persona para con Dios puede cambiar el mundo para el bien.

Por Siempre.

LA FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA (Diciembre 31, 2017)

Énfasis Sugerido

“Pasando el tiempo con María, José y Jesús…”

Perspectiva Salesiana

En su Oración de Dedicatoria incluida en su Tratado Sobre el Amor de Dios, San Francisco de Sales escribió que Jesús sentía una “dicha suprema” viviendo con María y José. De Sales se preguntaba cuántas veces María y José habrán cargado en sus brazos el “el amor del cielo y de la tierra”. El imaginaba a Jesús hablando dulcemente al oído de José, diciéndole que él era su gran amigo y su amado padre.

Cuál era la raíz de esa dicha y de ese dulce amor que de Sales veía en la Sagrada Familia? La lectura de las escrituras de hoy nos ofrece un indicio. Al igual que Abraham, su padre en la fe, María y José depositaron su fe y su confianza en Dios. Como ellos creían con tanta devoción que Dios se preocupaba por ellos, fueron capaces de mantener sus mentes y sus corazones en “gran paz y serenidad, demostradas en su constancia aun en medio de los eventos inesperados que tuvieron que afrontar”. (Conferencia 3) Ellos tenían plena confianza en que Dios todo lo puede, y esta confianza les permitía permanecer en “calma al enfrentarse a las adversidades de la vida”.

Preservar la santidad en la convivencia familiar siempre es un reto. Aún así, nuestras relaciones con los demás siempre nos ofrecen la oportunidad de poner en práctica las “pequeñas virtudes”, esas virtudes que contribuyen a llevar una vida amorosa durante el transcurrir de los días. Pasar el tiempo orando con cada mimbro de la Sagrada Familia nos ofrece visión y gracia, al tiempo que luchamos para enfrentar los retos de cada día.

Pasar un tiempo con María nos puede ayudar a aprender como poner nuestra confianza en el amor de Dios, y esto nos permitirá aprender a acceder amorosamente, como lo hiciera ella, a lo que sea que Dios tenga planeado para nosotros este día. Pasar tiempo con José nos puede ayudar a aprender como cuidar de otros con humildad y gentileza, y a ver nuestro trabajo como una unión con nuestro Creador, con miras a mejorar el mundo. El tiempo que pasamos con Jesús nos puede ayudar a aprender como crecer, como hacernos fuertes y sabios, siempre confiando en que el favor de Dios está con nosotros.

Jesús, María y José nos muestran como podemos llegar a ser una Sagrada Familia.

DIA DE NAVIDAD (Diciembre 25, 2017)

Énfasis Sugerido

“La Palabra se hizo carne”.

Perspectiva Salesiana

“En sus almas ustedes llevan a Jesucristo, el niño mas preciado del mundo, y hasta el momento en que él sea traído al mundo, ustedes vivirán en carne propia las penurias de su alumbramiento. Pero sean buenos de corazón por que esos sufrimientos pasarán y la dicha eterna permanecerá con ustedes por haber contribuido a dar vida a este hombre. El será revelado ante ustedes una vez que le hayan dado forma en sus corazones, a través de sus obras, imitando su vida y su ejemplo” (IDL, III, ch. 3).

Al estar aquí presentes todos estamos dando vida a Jesús. Nuestra reunión para celebrar la Santa Eucaristía representa claramente el nacimiento milagroso de Jesús entre nosotros. Para describir el misterio de la Encarnación, San Juan dice que “la Palabra se hizo carne e hizo su morada entre nosotros” Esto no solo quiere decir que él adquirió un cuerpo humano, que se convirtió en un hombre. Esto quiere decir que desde ese momento Dios se unió irrevocablemente a la humanidad; significa que él trabajara y se manifestará a la humanidad y a través de la humanidad. Significa que podemos descubrir a Dios por medio de nuestra propia humanidad y que a través de nuestra humanidad él se descubre ante nosotros; significa que Dios esta totalmente inmerso y totalmente comprometido con nuestra existencia. Es por esto que en cierta forma nada de lo que tiene que ver con nosotros le resulta ajeno. El se ha involucrado activamente en nuestros problemas, en nuestros defectos, en nuestros fracasos, como también en nuestros logros, en nuestros triunfos.

Si Dios, a través de su Encarnación, hizo de las preocupaciones humanas su propia preocupación, entonces todos aquellos que han dedicado sus vidas a seguirlo no pueden permanecer distantes, despreocupados o ajenos ante los problemas del mundo. No existe nada que sea verdaderamente humano –la pobreza, la enfermedad, la injusticia, los prejuicios raciales, el amor, la paz- que sea extraño para nosotros.

El misterio de la navidad nos recuerda que Cristo tuvo que hacer uso de la carne, de la humanidad, para poder nacer, para poder entrar a la vida. Aún ahora, él necesita hacer uso de la carne, de nuestra carne, y de nuestra humanidad para vivir y para permanecer vivo en este mundo. Cuando nosotros entregamos nuestra humanidad para que Cristo pueda nacer en nosotros, para que pueda vivir entre nosotros y en los demás, estamos perpetuando el misterio de la navidad y es como si verdaderamente contribuyéramos a dar a luz a Cristo.

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 24, 2017)

Énfasis Sugerido

María dijo: “He aquí la sierva del Señor, hágase en mi según tu voluntad.”

Perspectiva Salesiana

En Dios los Ama, Como Vivir el Evangelio por San Francisco de Sales, el autor Eunan McDonnell, SDB, nos dice “… Jesús elogia a los pobres de espíritu. El recomienda que adoptemos una actitud similar a la de los niños cuando nos dirigimos a Dios, nuestro Padre, y que abramos nuestro corazón al recibimiento de la fe. Lo que necesitamos es ser simples como los niños, ya que ellos saben decir que ‘si’. Esta es la actitud adoptada por María y reflejada en su respuesta al ángel cuando le dice ‘Hágase en mí según tu palabra’. De esta forma ella demuestra que su vida se basa en la premisa ‘no pidas nada y no te niegues a nada’. Ella está dispuesta a recibir lo que Dios desea darle, su amor”. (paginas. 130-131)

Son palabras que suenan simples, pero ese “si” dicho de forma casi infantil por María no es nada simple. Es un llamado para ella, y para cada uno de nosotros a que adoptemos a María como nuestro modelo a seguir. Para que confiemos por encima de cualquier cosa en el amor y la misericordia de nuestro Padre. Es un si que nos invita a reflexionar y a interiorizar ‘en lo profundo de nuestro corazón’ esa verdad que ya conocemos, que Dios verdaderamente nos ama y que desea que abramos nuestro corazón para llenarlo con su amor. Como requerimiento para abrir nuestro corazón, debemos antes despojarnos, dejar atrás todo aquello que ya ocupa un lugar en nosotros y así dejar el campo abierto a la presencia de Dios. McDonnell escribe: “Lo que se requiere es un despojo total, y este es posible a través de los anawim a quienes María pertenece. Una dependencia total y absoluta en Dios. Un corazón limpio, despojado de todo lo innecesario para que así Dios pueda regarlo y cultivarlo con su abundancia. María, y todos aquellos que logran seguir su ejemplo y despojarse de todo, jamás impondrán barreras a la generosidad de Dios quien ama dar a los demás. Siendo pobre de espíritu, ella ofrece un espacio vacío, un espacio preparado para que pueda ser habitado por Dios”. (Ibid)

Es en estas cosas que hallamos el sentido del Adviento, de este tiempo donde esperamos pacientemente y con la mente y el Corazón abiertos la palabra de Dios y a que esta “se haga en nosotros”. Francisco de Sales se refiere a María, como “la estrella al amanecer que nos trae las buenas nuevas del adviento del verdadero sol”. (Oeuvres IX:5)

María vive en su adviento. Nosotros esperamos con María.

(Joanne Kinney vive y trabaja en Lewiston, New York)

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 17, 2017)

Énfasis Sugerido

“El dejo de ser testimonio para testificar sobre la luz, para que todos puedan creer a través de él”

Perspectiva Salesiana

En la lectura del Evangelio para el día de hoy hemos escuchado una reiteración de la predicación de San Juan Bautista que fue anunciada previamente en las lecturas de la semana pasada. En el Evangelio de hoy escuchamos de nuevo, una y otra vez, la afirmación clara, cierta y firme de que él no es el Mesías, él ofrece testimonio sobre la luz, pero el no es la luz misma.

Juan rechaza el título de Mesías, asegura que no es Elías, ni el profeta y nos dirige a Cristo. Este tema sale a relucir en la canción del ciervo hallada en la primera lectura de Isaías y tuvo una influencia enriquecedora en la Cristología del Nuevo Testamento y en el ministerio de Jesús.

Francisco de Sales considera a Juan Bautista como uno de los grandes santos, por que su vida y misión no estaban enfocadas en acaparar la atención de las personas, sino en encaminarlas hacia otra persona. En su sermón para el Segundo domingo de Adviento, el doctor del amor habla de Juan Bautista en los siguientes términos: “él no quería reunir discípulos para si mismo, sino para su Maestro, a cuya escuela él los envía para que puedan recibir sus enseñanzas personalmente”. (“Los Sermones de San Francisco de Sales para el Adviento y la Navidad,” editados por Lewis S. Fiorelli OSFS)

Juana De Chantal habla sobre el ejemplo de humildad que debe ser Juan Bautista para nosotros. “yo diría que San Juan nunca hablo de forma mas admirable que cuando se le pregunto quien era él, por que siempre refutaba los títulos que se le daban a través de una negativa humilde, y cuando fue obligado a responder positivamente él dijo que era solo una voz, fue casi como decir que él no era nada; la palabra en la verdad, algo digno de un profeta, y de los grandes entre ellos. […].” (“Exhortación XV”, Santa. Juana, Frances Frèmyot De Chantal: Sus Exhortaciones, Conferencias e Instrucciones, Traducidas por Katherine Brègy)

En esta temporada santa de Esperanza y Expectativa, podemos enfocar nuestra atención en el modelo de Juan Bautista quien dedico su vida a enseñar el camino para llegar a Cristo. En nuestra “peregrinación terrenal” matutina en camino a la plenitud del Reino, nuestra vida, y nuestra testificación de Cristo no debe tener como objetivo dirigir la atención de otros hacia nosotros, por el contrario, debe llevarnos y a los demás a conocer y a encontrar a Cristo. Igual que Juan, nosotros somos Sus mensajeros y embajadores.

En espíritu de humildad, reconocemos que Dios utiliza a cada uno de nosotros como Sus instrumentos para proclamar las Buenas Nuevas.

(Reverendo Mark Mealey, OSFS trabaja y vive en la Diocesis de Arlington, VA.)

SEGUNDO DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 10, 2017)

Énfasis Sugerido

“Preparen el camino del Señor…”

Perspectiva Salesiana

Las lecturas de Isaías, Marcos y Pedro para este Segundo domingo de Adviento, nos urgen a “preparar el camino del Señor” y a estar listos para el “día de nuestro Señor”. Entrelazado en estas exhortaciones esta un llamado a arrepentirnos y a prepararnos para la llegada triunfante de Cristo. Pedro nos recuerda que desconocemos el día o la hora exacta de la llegada de nuestro Señor y que por ello debemos estar constantemente vigilantes, esperando y “comportándonos.... de forma santa y devota” (2 Pedro 3, 11). En nuestras primeras dos lecturas hay también un mensaje de consuelo y de esperanza. “Consuelo, consuelo mi pueblo dice su Dios. Diríjanse con ternura a Jerusalén” (Isaías 40, 1-2); “Nuestro Señor no posterga el cumplimiento de su promesa en el sentido en que algunos entienden la palabra “postergar”, él es paciente con ustedes y no desea que ninguno perezca sino que anhela que todos logren el arrepentimiento” (2 Pedro 3, 9)

Juan Bautista es nuestro ejemplo a seguir para este segundo domingo de Adviento. Al mismo tiempo que él predica un mensaje de urgencia y de arrepentimiento, también nos señala el camino hacia la salvación: Jesucristo, nuestro Señor. Nosotros estamos llamados a equilibrar la tensión que existe entre la urgencia de organizar nuestras vidas en preparación para la venida de Cristo, y la esperanza de que Dios nos ama y que se preocupa por nosotros, tanto, que a través de este mismo Cristo El nos envía los dones que necesitamos para realizar nuestra vocación en este mundo con devoción y santidad.

San Francisco de Sales nos llama a enfrentar las tensiones, las urgencias y los trastornos de esta vida con una “confianza perfecta” y a no dejarnos llevar por la ansiedad, sino a “sentirnos seguros en manos de Dios y de su divina providencia” para que “él nos ayude en todas las situaciones. Francisco de Sales nos instruye a “permanecer en paz, liberen su imaginación de todo aquello que los preocupe”. Esta vida puede estar llena de frustraciones, de obstáculos, de golpes. En medio de nuestros esfuerzos por mantenernos enfocados en la Palabra de Dios durante el transcurrir de esta vida llena de ocupaciones y estrés, podemos llegar a hacernos vulnerables a la tentación de abandonar nuestra búsqueda hacia la devoción y la santidad. En este día, en esta época de problemas financieros, de terrorismo internacional, de un incremento del desempleo y de tanta incertidumbre, nosotros podemos llegar a desviar nuestra atención del llamado que nos hace Juan Bautista para que preparemos el camino del Señor, para que no nos perdamos la llegada de Cristo a nuestras vidas, a lo más íntimo de nuestro ser.

Francisco de Sales nos urge a acudir a la oración, a preparar nuestros corazones para que estén en paz al comienzo de cada día, y para volver nuestros ojos hacia Dios varias veces durante el día, especialmente en los momentos de crisis, y así recibir todo lo que necesitamos para poder sobrepasar cualquier problema que se nos presente. Por que Dios es paciente con nosotros y no desea la muerte del pecador, sino que desea que él o ella se arrepientan y puedan vivir en la esperanza. Debemos hallar consuelo en el conocimiento de que no importa lo que venga, Dios esta de nuestro lado y El no permitirá que las penas de este mundo nos abrumen siempre y cuando nos entreguemos y entreguemos nuestras vidas a Su providencia. Hacer esto es “preparar el camino del Señor” en preparación para el “día del Senior”.

PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 3, 2017)

Énfasis Sugerido

"La expectativa llena de esperanza!"

Perspectiva Salesiana

Para San Francisco de Sales la celebración de la temporada de Adviento era el punto máximo del año litúrgico. A él le encantaba celebrar la temporada de Adviento porque la experimentaba como un tiempo de “expectativa llena de esperanza.” Para de Sales el énfasis de la temporada se hallaba en ese encuentro único que se da entre el Dios amoroso y Su creación. El Adviento es un tiempo que está lleno de expectaciones y por lo tanto esta también lleno de visión y de oportunidades. Es un tiempo para imaginar todo aquello que es posible en ese mundo sin fronteras que es la interacción personal con un Dios amoroso.

En nuestra lectura del Evangelio para este primer domingo de Adviento escuchamos que Jesús llama a sus discípulos a que “estén vigilantes! que estén alerta!” la expectativa es un estado que transporta la mente de un extremo al otro del espectro: nos puede llevar de la maravilla y la esperanza a la desesperación y el miedo. Quién de nosotros no ha experimentado ese sentimiento de anticipación que precede un logro significativo como una graduación o un matrimonio, o quién no ha experimentado el miedo y la preocupación que produce tener que someterse a una cirugía o la pérdida de un trabajo?

Al mismo tiempo que nos mantenemos atentos, es necesario que tengamos la habilidad de ver al Señor cuando y donde El se manifiesta. A medida que nos preparamos para la venida del Hijo de Dios, hay cierta urgencia que requiere nuestra atención y vigilancia. El Evangelio reflexiona sobre la importancia de estar preparados para recibir y experimentar el amor divino. En lo que nos preparamos para la llegada de Jesús, necesitamos apartar un tiempo para poder estar en silencio, para oír y para percibir Su presencia en nuestra vida. De Sales nos recuerda que podemos encontrar a Dios en las cosas simples. No hay necesidad de que multipliquemos nuestras tareas para poder alcanzar la “quietud”, por el contrario, lo único necesario es que reconozcamos que Dios se encuentra con nosotros en cada momento presente.

Francisco creía que la Encarnación es el resultado inevitable del acto creado por el Padre ya que la creación llega a su conclusión en la persona de Jesús. Tal entendimiento contradice la formidable oportunidad que nos ha sido libremente otorgada por el Dios amoroso para que cada uno de nosotros podamos encontrarnos con nuestro Creador en la persona de Su Hijo. Nosotros vivimos en medio de la esperanza, no en el miedo.

Ahora que comienza esta temporada de Adviento tenemos la oportunidad una vez más de recordar quienes somos, de parte de quien hemos venido, y las oportunidades que pueden llegar a definir nuestras vidas en esa relación única y personal que se hace disponible para nosotros en Jesucristo.

Estos encuentros se presentan diariamente en nuestras vidas, por que es en las cosas comunes y corrientes que hallamos las oportunidades para experimentar lo extraordinario, pero solo si tenemos la voluntad para abrir nuestros brazos, llenos de fe, de esperanza y de expectativa, al Dios amoroso quien se acerca a nosotros de tantas y tan simples formas cada día. La “expectativa llena de alegría” que tanto emocionaba a Francisco de Sales está en nosotros en este día, se halla en nuestros encuentros personales con nuestros hermanos y hermanas y en nuestro mundo de descubrimiento que nos presenta nuevas oportunidades para experimentar la salvación. La alegre expectativa que nos produce la presencia de Dios se halla a nuestro alrededor; solamente necesitamos el coraje para extender nuestros brazos y acogerla.

CRISTO EL REY (Noviembre 26, 2017)

Énfasis Sugerido

“En cuanto a ustedes, mi rebaño, dice el Señor Dios, yo juzgaré entre las ovejas y los demás, entre los carneros y las cabras”.

Perspectiva Salesiana

Día del Juicio, Parte 2.

Todavía tiene un sentido de finalidad la frase, no?

Ya debería.

San Francisco de Sales escribió: “Consideren esa ultima frase dicha a los malvados: ‘Váyanse de mi, malditos, váyanse al fuego eterno que fue preparado por el demonio y su compañía’. Dense tiempo para comprender el peso de estas palabras. Váyanse, dice él. Es una palabra de abandono eterno que Dios pronuncia ante aquellas almas infelices, y a través de ella él los expulsa y los aleja de su vista para siempre. El los llama malditos… consideren por el contrario la frase que él tiene para los buenos. Vengan, dice el Juez. Ah, esta es la dulce palabra de la salvación a través de la cual Dios nos acerca a si mismo y nos recibe en el lecho de su bondad… Oh bienvenida esta bendición que incluye todas las bendiciones!” ( Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capitulo 14)

La parábola del Evangelio de hoy es muy clara: Habrá un juicio final. También queda muy claro que el bueno y el malo no supieron reconocer como las semillas de este juicio final fueron plantadas en sus interacciones de cada día con los demás. Al releer el texto vemos que: ambos grupos hicieron la misma pregunta, “Cuándo los vimos… cuándo les dimos la bienvenida… cuándo los visitamos… cuándo les dimos…?” Casi hasta la llegada del ultimo día ambos grupos fracasaron a la hora de entender la naturaleza intima de la relación entre el juicio de Dios para con nosotros, y nuestras relaciones con los demás. En particular, ambos grupos fracasaron a la hora de reconocer la conexión entre el amor de Dios y el cumplimiento de los actos de amor simples y ordinarios con los demás.

Esta parábola nos reta a reconocer que el juicio final no es un evento de una sola vez: a los ojos de Dios – a los ojos del Dios que juzga con justicia verdadera- este juicio es continuo, es un evento de cada día. Dios esta extremadamente interesado en juzgar como nosotros debemos usar cada momento de nuestras vidas, y no simplemente el último.

Pero cuando esta parábola habla tan extensivamente del juicio de Dios también tiene mucho que decir sobre nuestro propio juicio. A la final, el juicio final esta impactado por la clase de juicio que nosotros usamos cuando nos relacionamos con los demás a diario, y durante los eventos, las circunstancias, las responsabilidades y las demandas más únicas y exclusivas, así como las mas ordinarias de la vida.

Qué dicen nuestros afectos, nuestras actitudes y acciones hacia los demás de la disposición definitiva de nuestras almas? Qué dice la forma en la que vivimos en esta tierra de nuestras vidas en lo que será el más allá?

Sean ustedes los jueces.