DOMINGO 17 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 28, 2019)

Enfasis Sugerido

"Debo saber si sus acciones corresponden o no al alegato en su contra. Estoy dispuesto a enterarme."

Perspectiva Salesiana

Las Escrituras del día de hoy nos muestran que el juicio de Dios es recto pero también compasivo.

El Libro del Génesis describe la indignación de Dios a causa de las protestas en contra de Sodoma y Gomorra. Aun así, antes de actuar, Dios tiene la intención de determinar personalmente si las protestas están o no pasadas en hechos.

Los juicios de Dios nunca son apresurados.

San Francisco de Sales dice en su Introducción a la Vida Devota: "Como ofenden a Dios los juicios apresurados! Esta es el tipo de recelo espiritual que hace que todas las cosas parezcas malignas a los ojos de aquellos que han sido infectados con el." (IDL, Parte 3, Capitulo 28)

Los juicios apresurados tienen menos que ver con los comportamientos de nuestros vecinos y mucho más que ver con las maquinaciones y la disposición de nuestros corazones. Los juicios apresurados son un símbolo de la presencia de la arrogancia, la auto-satisfacción, el miedo, la amargura, los celos, el odio, la envidia, la ambición y la condescendencia en aquellas personas que emiten esa clase de juicios.

Los juicios apresurados muy pocas veces se preocupan por los hechos. Los juicios apresurados están fundamentados en las apariencias, las impresiones, los chismes y los rumores. Los juicios apresurados se hacen en un instante (es por eso que se utiliza el término juicios “repentinos”), y no están basados en la razón, sino en la emoción.

Los juicios apresurados no promueven la reconciliación ni la paz; por el contrario, los juicios apresurados producen división e injusticias. Francisco de sales escribió: "Los juicios apresurados sacan conclusiones de una acción para poder condenar a la otra persona.” (Ibid)

Finalmente, los juicios apresurados pocas veces –quizás nunca- resultan en actos de compasión.

Francisco de Sales escribió: "Quien quiera ser curado (de hacer juicios apresurados) debe aplicar remedios no a los ojos o al intelecto sino a los afectos. Si sus afectos son generosos, sus juicios igualmente lo serán.” (Ibid)

Ser como Dios – vivir como Jesús – ser instrumentos del Espíritu Santo – requiere que nuestros juicios para con los demás sean rectos: que estén basados en los hechos, no en la ficción: que tengan raíces en el sentido, no en las sospechas; que estén enfocados en el comportamiento, no en prejuicios. Los juicios Divinos siempre están consumidos con la verdad, siempre están comprometidos con la justicia y caracterizados por la compasión.

Cómo son nuestros juicios?

DOMINGO 16 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 21, 2019)

Enfasis Sugerido

La historia de Martha y Maria

Perspectiva Salesiana

Todos estamos bien familiarizados con esta imagen del Evangelio de Lucas. Muy familiarizados por que es muy fácil ver en su Evangelio como él le resta importancia a la acción y la actividad en comparación con la oración y la contemplación.

Necesitamos revisitar esta interpretación. Nosotros necesitamos entender como este Evangelio habla acerca de Martha y de Maria. Más importante aún es el hecho de que nosotros necesitamos considerar el mensaje que este Evangelio nos quiere dar.

Jesús no critica a Marta por preocuparse tanto por los detalles de la hospitalidad. En vez de eso, Jesús critica el hecho de que Martha permite que estas actividades la pongan ansiosa. De la misma forma, Maria no esta exaltada a causa de su inactividad, sino por que ella no siente la carga de la ansiedad. Para resumir, Martha esta molesta y nerviosa, mientras que Maria esta calmada y enfocada.

Ambas Martha y Maria le otorgan algo a la experiencia de la hospitalidad. En Martha, nosotros podemos observar la importancia de atender los detalles cuando recibimos a las personas en nuestras casas. En Maria, nosotros podemos observar la importancia de recibir a las personas en nuestras vidas, en nuestros corazones, en el fondo de quienes somos.

La hospitalidad no se trata de escoger entre la actividad y la disponibilidad. Se trata de incorporar –integrar- las dos cosas.

Francisco de Sales ciertamente sabía esto cuando describió las dos grandes caras del amor: el amor por la complacencia y el amor por la benevolencia. La complacencia es el amor que se deleita simplemente al estar en presencia del ser amado; la benevolencia es el amor que se deleita en expresar esta complacencia haciendo cosas por el ser amado.

Ser y Hacer. Hacer y ser. Esta es la danza de la hospitalidad. Esta es la danza del amor… una danza que nos reta a liberarnos, hasta donde nos sea posible, de la ansiedad auto-absorción y de la preocupación.

Para poder ser verdaderamente abiertos, para ser verdaderamente hospitalarios, tenemos que tener algo de Martha y de Maria en nosotros. Necesitamos estar igualmente en paz con los detalles del hacer y las demandas del ser.

Que tan bien nos esta yendo con nuestros intentos por hacer – y por ser- al mismo tiempo?

DOMINGO 15 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 14, 2019)

Enfasis Sugerido

"Este mandamiento que yo les impongo hoy… ya esta en sus bocas y en sus corazones; todo lo que falta es que ustedes lo cumplan..."

Perspectiva Salesiana

En la película Indiana Jones y la Ultima Cruzada, Indiana Jones le pregunta a su mentor, Marcus Brody: "Crees, Marcus? Crees que el arca exista?" Su viejo amigo y mentor sobria y suavemente responde: "La búsqueda del arca es la búsqueda de lo divino en todos nosotros."

La búsqueda de lo divino no se trata de ir a lugares remotos. La búsqueda de lo divino no se trata de mirar hacia el cielo. La búsqueda de lo divino no se trata de cruzar grandes océanos. No, la búsqueda de lo divino se trata de la más grandiosa – y algunas veces la más difícil- aventura de todas: la búsqueda dentro de nosotros mismos. Es la travesía hacia el corazón. Es el viaje al alma, a la esencia, y al centro de nuestro ser.

Francisco de Sales ciertamente creía en esto. El escribió en su Introducción a la Vida Devota: "Dios esta en todas las cosas y en todos los lugares. No hay lugar o cosa en el mundo en la que Dios no este verdaderamente presente." Pero esto, dice Francisco de Sales, no es suficiente, por que "Dios no solo esta en el lugar donde tu estas; Dios también esta presente de forma muy particular en tu corazón, en el centro mismo de tu espíritu." (Parte II, Capitulo 2)

Por supuesto la búsqueda de lo divino en todos nosotros no se limita al viaje hacia el corazón. La búsqueda de – y el reconocimiento de- lo divino en nosotros se encuentra cuando nos encaminamos en otro viaje: el de acercarnos y cuidar a los demás.

Jesús hace este punto en su parábola del Buen Samaritano. Dos personas que debieron haberse comportado de mejor manera (dados sus conocimientos) pasaron por el lado de un vecino necesitado y lo ignoraron: ciertamente esta no es una forma de reconocer la presencia de lo divino en nosotros. Claramente, y mas trágicamente, quizás este es un indicativo de que han fracasado en reconocer la presencia de Dios dentro de si mismos.

Un tercer hombre, en contraste, es “movido por la compasión” que sentía por la miseria del hombre. El es capas de acercarse a una persona necesitada por que el primero tuvo el coraje para ver dentro de si mismo la presencia de un Dios que lo ama y que lo cuida: la presencia de un Dios quien lo llamo a hacer esto mismo por los demás.

Dios tiene su morada en todas partes, más especialmente en nuestros corazones. Francisco de Sales nos reta: "Examinen su corazón a menudo y pregúntense si su corazón cuida de su vecino de la misma forma en que a ustedes les gustaría que el corazón de su vecino cuidara de ustedes.”

Lo único que queda es que nosotros “lo llevemos a cabo,” que extendamos nuestros corazones –y el corazón de Dios- a nuestro vecino necesitado.

Siempre. En todas partes.

DOMINGTO 14 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 7, 2019)

Enfasis Sugerido

"Lo único que importa es que seamos creados de nuevo."

Perspectiva Salesiana

En un día cualquiera, la mayoría de nosotros pasamos nuestro tiempo, nuestro talento y nuestra energía lidiando con y tratando de balancear todas las cosas de la vida que son las mas urgentes: mantener citas, cumplir con los plazos, sobreviviendo el viaje diario de un lado a otro, ir /regresar del partido de soccer, pagar las cuentas, comprar comida, manejar el hogar, monitorear tareas, comer, dormir, etc., etc., etc.

Cuándo se supone que debemos encontrar el tiempo para hacer “lo que realmente importa: el ser creados de nuevo?”

Buscar cosas en la vida que verdaderamente importan no significa que le estamos dando la espalda a aquellas cosas que son más urgentes. Todo lo contrario. Francisco de Sales dijo: "Tengan cuidado y pongan atención a todos los asuntos que Dios les ha encomendado: por que como Dios se los ha confiado a ustedes, Dios desea que ustedes se encarguen de ellos con mucho cuidado.” Ustedes saben, cosas como cumplir con las citas, cumplir con los plazos, sobrevivir el viaje diario de un lado a otro, ir/regresar del partido de soccer, pagar las cuentas, comprar comida, manejar el hogar, monitorear tareas, comer, dormir, etc., etc., etc

Mantener en mente las cosas que verdaderamente importan significa mantener en perspectiva todas las cosas que nos mantienen ocupados: "No se preocupen, quiero decir, no se dejen que esas cosas los inquieten, les produzcan ansiedad," observaba Francisco de Sales. "No se preocupen por esas cosas, por que la preocupación perturba la razón y el buen juicio y no nos permite hacer bien esas mismas cosas por las que tanto nos hemos preocupado en primer lugar.”

Vivir una vida feliz, saludable y santa no se trata de tener que escoger entre satisfacer nuestros cometidos y responsabilidades o buscar aquellas cosas que son mas importantes: esta no es una posición entre esto y lo otro. En la tradición Salesiana, es solo cuando mantenemos fijo a nuestros ojos lo que verdaderamente importa – “que seamos creados de nuevo” – que verdaderamente podemos hacer justicia para con todas las cosas que tengamos que sobrellevar cada día.

Lo más importante para Jesús era proclamar el poder y la promesa de la Buena Nueva de la salvación, de la redención, de la vida y del amor. Aun así, como lo demuestra claramente el Evangelio de hoy, buscar las cosas que verdaderamente importan generó mas de una “lista de cosas que hacer” para Jesús y sus discípulos.

A través de cada día traten de mantener en mente y en su corazón las pequeñas cosas que verdaderamente importan. Manténganse firmes en el deseo de Dios de que ustedes sean creados de nuevo; mantenga frente a sus ojos la imagen del Cristo gentil y humilde que camina con ustedes a través de cada momento de cada día; recuerden la invitación de Dios para que personifiquen la Buena Nueva en formas que sean apropiadas para el estado y las circunstancias en las que sus vidas se encuentren.

Pero no se tomen demasiado tiempo. Después de todo, nosotros tenemos mucho que hacer el día de hoy!

Domingo 13 en Tiempo Ordinario (Julio 30, 2019)

Enfasis Sugerido

"Recuerden que ustedes han sido llamados a vivir libremente… como resultado del amor, para ponerse al servicio de los demás. "

Perspectiva Salesiana

El Diccionario de la Herencia Americana del Idioma Inglés define la libertad como “la condición de estar libre de ataduras; liberar a una persona de la esclavitud, la detención o la opresión, la capacidad para ejercitar el poder de la decisión: la libre voluntad."

Dios nos creó con libre voluntad. Dios nos creó para vivir en libertad

La tradición Salesiana – en si, el Cristianismo - hace una distinción entre la libertad y la libre voluntad. En su Tratado del Amor de Dios, San Francisco de Sales escribió: "Nuestra libre voluntad puede detener u obstruir el curso de la inspiración de Dios. Cuando el viento favorable de la gracia de Dios llena las velas de nuestra alma, tenemos el poder para rehusarnos a ceder, y así impedimos el efecto de ese viento favorable. Pero cuando nuestro espíritu zarpa y tiene un viaje próspero, no somos nosotros lo que hacemos que el viento de la inspiración venga a nosotros. Nosotros no llenamos nuestras velas con el, ni tampoco le damos movimiento al barco que es nuestro corazón: nosotros consentimos su movimiento. Es la inspiración de Dios, entonces, la que plasma sobre nuestra libre voluntad la gentil, y la bendita influencia la cual no solo hace que la voluntad vea la belleza del bien sino que también la calienta, la ayuda, la refuerza y la mueve tan gentilmente que por su agencia la voluntad se vuelve y flota libremente hacia el bien." (TLG, Libro 4, Capitulo 6)

Para estar seguros, tú y yo tenemos el poder para escoger: nosotros podemos usar nuestra libre voluntad para hacer lo que es correcto y bueno a los ojos de Dios. En contraste, nosotros podemos usar nuestra libre voluntad para hacer lo que es pecaminoso y vergüenza a los ojos de Dios.

Nuestra libre voluntad nos hace verdaderamente libres solo cuando la usamos para cooperar con la gracia y la inspiración de Dios, y cuando “movidos por el amor, nos ponemos al servicio de los demás.” Cuando usamos nuestra libre voluntad para obstruir o para alejarnos de la gracia y de la inspiración de Dios, no estamos viviendo en libertad para nada: nos hacemos (y a veces, por extensión, hacemos a los demás) esclavos del pecado.

En resumen? Nuestra "libre voluntad" no es libertad a menos que la usemos para seguir una vida de verdad, una vida de rectitud, una vida de justicia, una vida de reconciliación, una vida de servicio. Nuestra "libre voluntad," no es tan libre después de todo; en vez, trae consigo una gran responsabilidad: la de alimentar, la de nutrir, la de sanar, la de retar, la de elevar a los demás en imitación de Jesucristo.

Jesucristo es el modelo de lo que significa vivir verdaderamente en libertad. El siempre –siempre- escogió hacer cosas que fueran consistentes con el sueño y el destino del Padre para con él. Su libre voluntad era realmente liberadora por que Jesús puso su habilidad fielmente a disposición de su Padre, a la disposición del Reino de Dios, al servicio de sus hermanos y hermanas.

Nosotros verdaderamente tenemos libre voluntad. Estamos usándola- al igual que Jesús- de formas que nos hagan –y que hagan a los demás- verdaderamente libres?

LA FIESTA DEL CUERPO Y DE LA SANGRE DE CRISTO (Junio 23, 2019)

Enfasis Sugerido

“Denles de comer ustedes.”

Perspectiva Salesiana

Los discípulos parecían ser un grupo de hombres prácticos, quizás mucho más prácticos que muchos de los ministros de la Iglesia. Si fuese una parroquia contemporaria ellos habrían hecho sus preguntas de la siguiente forma: Acaso alguien ordeno una habitación para que todas estas personas se reunieran y comieran? Del presupuesto de quién salió todo esto? Qué comité está a cargo de todo esto?

Afortunadamente para nosotros, Jesús no se complicaba con ninguno de estos asuntos. De hecho, cuando se vio obligado a tener que darle de comer a al menos 5,000 hombres (sin contar las mujeres y los niños), Jesús esencialmente dijo, ‘háganlo ustedes.’

Su única instrucción fue que se sentaran en grupos de a cincuenta. Y para su crédito, ellos hicieron tal y como se les pidió. Y ahí esta el detalle, que ellos hicieron lo que se les pidió aun cuando no había evidencia de una solución que tuviera sentido. Obviamente, su fe en Jesús prevaleció. Y después de todo Jesús estaba allí, así que él seguramente tenía algún plan. Eso es lo que tenemos que hacer: confiar, tenemos que hacer lo que se nos pide hacer, tenemos que hacer lo que Jesús nos dice que debemos hacer y teniendo fe en que Dios tiene un plan.

Francisco de Sales escribió en su Introducción a la Vida Devota “tu objetivo principal en la Santísima Comunión debe ser el avanzar, fortalecer y hallar consuelo en el amor a Dios, y recibir, por el bien del amor, todo lo que el amor tiene para ofrecer. No hay muchas cosas en las que el amor de Cristo se halla más tiernamente y más conmovedoramente que en el Sacramento por el cual El, por decirlo así, se aniquila a Si Mismo por nosotros y se convierte en pan para poder nutrirnos y para unirse mas con los cuerpos y las almas de los fieles.”

Igualmente, hoy en día nosotros, cada vez que recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, tenemos a Jesús aquí con nosotros. Pero, somos buenos nosotros para hacer lo que nos es mandado a hacer sin tener evidencia de que podremos hallar una solución para cualquier situación abrumadora en la que nos encontremos? Algunas veces lo único que sabemos hacer en esos momentos es tratar de organizar lo que tenemos, enfocarnos en las prioridades, como los discípulos hicieron cuando organizaron a las personas en grupos de cincuenta. Entonces cuando procedemos sin saber cual será el resultado, y solamente con el conocimiento de que Jesús está con nosotros. Alguna vez leí un comentario en un pasaje del evangelio que hablaba de que la multitud estaba tan llena de amor que todos comenzaron a repartir unos con otros lo que habían llevado. Verdaderamente eso es un milagro, compartir con los demás como resultado del amor.

En este santísimo Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo nosotros somos retados a reflexionar sobre la máxima de San Agustín, “convirtámonos en lo que recibimos.” Nosotros nos convertimos en el Cuerpo de Cristo. Cuando nos hallemos en medio de una situación abrumadora y no veamos la forma de hallar una solución debemos recordar que Cristo esta presente en nosotros, con nosotros, y para nosotros, para ayudarnos a hacer lo que no podemos hacer solos. Así pues no debemos tener miedo cuando tengamos que hacer algo nosotros mismos, por que debemos saber que el Cristo en nosotros será nuestra fuerza. Quien sabe, quizás si mas personas internalizaran esto en su corazón todos tendríamos el poder para ser el Cuerpo de Cristo y para hacer todo lo necesario para cumplir con la voluntad de Dios.

DOMINGO DE LA TRINIDAD (Junio 16, 2019)

Enfasis Sugerido

La Sabiduría de Dios proclama: “Yo estaba junto a Dios como su artesano; yo era el deleite de Dios día con día."

Perspectiva Salesiana

Dios se revela ante nosotros como un Padre creador y amoroso, un Hijo que nos nutre y nos redime, y un Espíritu que nos desafía y nos inspira. Nuestra creación es la imagen y la semejanza de la Trinidad; nuestro llamado a vivir los unos con los otros en esta tierra es a la imagen y semejanza de la Trinidad; el hecho de que estemos destinados para la gloria del cielo es a la imagen y semejanza de la Trinidad.

La Trinidad nos habla de la plenitud creativa; la Trinidad nos habla de la abundancia sanadora; la trinidad nos habla de la generosidad que inspira.

El Espíritu Santo, la Sabiduría de Dios, es la fuente de los regalos que necesitamos para poder experimentar y personificar a este Dios Trino en nuestras vidas diarias. San Francisco de Sales escribió en su Tratado del Amor de Dios: "Nosotros necesitamos templanza para aplacar las inclinaciones rebeldes de la sensualidad; justicia, para hacer lo que es correcto en relación con Dios, con nuestros vecinos y con nosotros mismos; fortaleza, para que podamos permanecer fieles a nuestro compromiso de hacer lo que esta bien y para poder evitar hacer lo que esta mal; prudencia, para descubrir las formas mas apropiadas para que podamos buscar el bien y para practicar la virtud; conocimiento, para que podamos conocer el verdadero bien al que debemos aspirar, al igual que el verdadero mal, que debemos rechazar; entendimiento, para penetrar en los primeros y los mas importantes fundamentos o principios de la belleza y la excelencia de la virtud, y; a la final, sabiduría, para contemplar la naturaleza divina, la primera fuente de todo lo que es bueno." (Tratado del Amor de Dios, Libro 11, Capitulo 15)

Suena familiar? Debería: nosotros conocemos esto como los “siete regalos” del Espíritu Santo.

El amor que viene de este Dios trino, este amor que es una parte fundamental de quienes somos, contiene todos estos regalos. Francisco de Sales describió este amor como "una azucena esplendida que tiene seis pétalos mas blancos que la nieve, y en cuyo centro se hallan los pequeños y hermosos martillitos dorados de la sabiduría que traen a nuestros corazones el sabor amoroso de la bondad del Padre, nuestro Creador, la misericordia del Hijo, nuestro Redentor, y la dulzura del Espíritu Santo, nuestro Santificador. " (Ibid)

Tan misteriosa como es la Trinidad, hay dos cosas que son realmente claras: (1) nosotros estamos llamados a personificar la plenitud creativa de Dios, la abundancia sanadora de Dios, y la generosidad inspiradora de Dios, y: (2) nosotros hemos sido otorgados los regalos necesarios para hacer ese llamado una realidad.

El Dios Trino- Padre, Hijo, Espíritu nos ayuda a reflejar – clara y convincentemente – su imagen en nuestras mentes, nuestros corazones, nuestras actitudes y nuestras acciones. Danos la gracia para ser el deleite en las vidas de los demás día a día.

DOMINGO DE PENTECOSTES (Junio 9, 2019)

Enfasis Sugerido

“Cada uno de nosotros los escucha hablar en nuestra propia lengua acerca de las maravillas que Dios ha logrado.”

Perspectiva Salesiana

Sin importar el hecho de que ellos hablaban a diferentes personas con diferentes lenguajes y diferentes culturas, los apóstoles eran entendidos por todas las personas que los escuchaban cuando proclamaban las maravillas que Dios había logrado.

Cómo era esto posible?

Encendidos por el amor del Espíritu Santo, los apóstoles podían hablar el lenguaje del corazón. Ellos estaban hablando con entusiasmo. Ellos estaban hablando con gratitud. Ellos estaban alabando y dando gracias. Ellos estaban hablando desde el fondo de su ser. Ellos estaban hablando desde su alma.

En resumen, ellos estaban hablando el lenguaje universal – el lenguaje del corazón.

Nosotros somos muy humanos – somos muy divinos – cuando hablamos el lenguaje del corazón, cuando hablamos el lenguaje del amor, cuando hablamos y escuchamos con el alma, cuando estamos basados en la Palabra-Hecha-Carne.

Como sabemos muy bien, por experiencia propia, la comunicación es más que el encuentro de los ojos… o de la lengua o el oído. Comunicarse es algo más fácil de decir que de hacer. Frecuentemente malinterpretamos. Frecuentemente presumimos que sabemos lo que otras personas están pensando o sintiendo. Frecuentemente usamos las mismas palabras aún cuando tienen diferentes significados. Frecuentemente tenemos formas distintas de decir la misma cosa. Frecuentemente oímos, pero frecuentemente fracasamos al escuchar. Siempre estamos hablando, pero hablar no es lo mismo que comunicarse…. O hablar de corazón a corazón.

San Francisco de Sales nos dice que el Espíritu Santo viene a encender los corazones de los creyentes. Cuando hablamos y escuchamos con el corazón encendido de alegría, verdad y gratitud, el conflicto encuentra un camino hacia el entendimiento, la confusión halla la claridad, el distanciamiento encuentra el camino hacia la intimidad, el dolor encuentra la forma de sanar, la frustración encuentra el perdón, la violencia encuentra la paz, el pecado encuentra la salvación.

Francisco de Sales nos ofrece este consejo: “Habla siempre de Dios como Dios, esto significa, con reverencia y devoción, no con ostentación o amaneramientos, sino con un espíritu caritativo, dócil, y humilde. Deja que la miel de la devoción, y de esas cosas divinas que son imperceptibles al oído de una y otra persona, fluyan cuanto más puedan. Ora en tu alma para complacer a Dios, y que él haga que este rocío bendito penetre en los corazones de aquellos que te escuchen. Es maravilloso como una propuesta dulce y amigable atrae los corazones de los oyentes.”

Cómo necesitamos hablar, escuchar, o practicar el lenguaje del amor hoy?

SEPTIMO DOMINGO DE PASCUA (Junio 2, 2019)

Énfasis Sugerido

"Yo traigo conmigo la recompensa que será otorgada a ustedes de acuerdo con su conducta."

Perspectiva Salesiana

La selección del día de hoy del Libro de la Revelación, nos recuerda el fin para el cual hemos sido creados: la vida eterna con Cristo, el Alfa y el Omega. La lectura también nos recuerda que el fin para el cual hemos sido creados también incluirá el fin de la vida tal y como la conocemos: un fin que traerá consigo una recompensa que nos será dada de acuerdo con nuestra conducta en la tierra.

A pesar de la compasión de Dios, del amor de Dios, del perdón de Dios y de la misericordia de Dios, cada uno de nosotros experimentara personalmente este fin – junto con su juicio respectivo –

Aun así, la tradición Salesiana nos reta a que nos demos cuenta de la realidad más profunda relacionada con el “fin” – o el propósito – para el cual hemos sido creados, y por el cual vivimos: principalmente, vivimos para amar. El amor no solo nos prepara para la muerte. El amor hace posible que nosotros realmente vivamos aquí en la tierra.

Haciendo eco a las palabras de San Pablo, San Francisco de Sales escribió lo siguiente en su Tratado del Amor de Dios: "El amor tiene una perfección que limita la virtud de todas las perfecciones y la perfección de todas las virtudes. Por lo tanto, el amor es paciente, es amable, y no es envidioso sino generoso. El amor no es pretencioso, sino prudente. El amor no se llena de orgullo sino que es humilde. El amor no es ambicioso o desdeñoso, sino amigable y afable. El amor no es ansioso a la hora de exigir todo lo que le pertenece, sino que es generoso y servicial. El amor no se deja provocar, sino que es pacifico. El amor no piensa en hacer el mal, sino que es gentil. El amor no se regocija con la maldad, sino que se regocija con la verdad. El amor sufre todas las cosas, cree en todas las cosas que tiene que ver con la bondad sin ser obstinado, sin ser desconfiado y sin crear discordia. El amor espera todas las mejores cosas para los demás y nunca pierde la esperanza de la salvación. El amor soporta todas las cosas, esperando sin ansiedad el bien que le ha sido prometido." (Tratado del Amor de Dios, Libro Once, Capitulo 8). En conclusión, "el amor es ese oro fino, que ha sido pasado por el fuego, que contiene el precio de todas las cosas, que puede hacer todas las cosas, y que hace todas las cosas."

Esta clase de vida –esta clase de amor- es verdaderamente nuestro fin, el propósito para el cual hemos nacido, el propósito por el cual vivimos, el propósito que anhelamos, el propósito por el que Dios un día nos llamara de vuelta a casa con El y para siempre.

Verdaderamente, esa clase de vida – esa clase de amor – es verdaderamente su propia recompensa.

Por qué esperar hasta que alcancemos el cielo para experimentarla?

ASUNCION DEL SENOR (Mayo 30/June 2, 2019)

Enfasis Sugerido

“Vayan, hagan discípulos en todas las naciones.”

Perspectiva Salesiana

Hablando del misterio de la Asunción de Nuestro Señor, Francisco de Sales escribió: “Nosotros traicionamos nuestra vida humana para poder vivir una vida que está por encima de nosotros. Escondemos esta nueva vida en Dios con Jesús Cristo quien es el único que puede verla, la conoce y la otorga. Nuestra nueva vida es el amor celestial, que aviva y anima nuestra alma y este amor está completamente escondido en Dios y en las cosas de Dios con Jesús Cristo. Como las palabras sagradas del Evangelio dicen, después que Jesús se había mostrado por un tiempo ante sus discípulos, él ascendió al cielo, y una nube lo rodeó, lo tomó y lo escondió de sus ojos. Jesucristo entonces, está oculto en el cielo, en Dios. Jesús Cristo es nuestro amor, y nuestro amor es la vida de nuestra alma. Por consiguiente nuestra vida está oculta en Dios con Jesús Cristo, y cuando Jesús que es nuestro amor y nuestra vida espiritual, aparezca en el Día del Juicio, nosotros también apareceremos junto con el en la gloria. Esto significa que, Jesús Cristo, nuestro amor, nos glorificara comunicándonos su propia dicha y esplendor.” (Tratado del Amor de Dios, Libro VII , Capitulo 6)

Nuestra vida está ciertamente oculta en Dios. La realidad más profunda de quienes somos sólo es conocida por Dios. Aún así, para Francisco de Sales, vivir una vida escondida en Dios no es lo mismo que mantener esa vida en secreto: se trata de dar testimonio de nuestra verdad más profunda, de quienes somos – y quien es Dios – a través de la calidad de nuestras relaciones con los demás. Por lo tanto es apropiado que Francisco de Sales nos llame a practicar las virtudes ocultas, “esas virtudes pequeñas y humildes que crecen como flores al pie de la cruz: ayudar al pobre, visitar a los enfermos, cuidar de tu familia, desempeñando todas las tareas que esto incluye, y con esa diligencia que no te permitirá distraerte.” (Introducción a la Vida Devota, Parte III, Capitulo 35)

A través de la Asunción, Jesús ha sido removido de nuestra vista: más bien, del alcance de nuestra vista a nivel físico. Aún así, la misma autoridad que Jesús reclamó del Padre ha sido otorgada a nosotros en virtud de nuestra creación y confirmada en nuestro bautismo. Nosotros estamos llamados a continuar el trabajo que Jesús comenzó, esto es, a hacer discípulos – seguidores, creyentes – de todas las naciones. Nosotros estamos llamados a ser símbolos del reto continuo de redención de Dios, pero en las obras simples y ordinarias de cada día.

Paradójicamente, mientras nos mantengamos fieles a la practica de las pequeñas y ocultas virtudes que crecen “al pie de la cruz” Jesús ya no estará oculto: él se hará visible en nuestro amor, nuestra preocupación, nuestra lucha en nombre de la justicia, nuestra promoción de la paz, nuestro deseo de perdonar, nuestros intentos para sanar.

Cuál es la forma más poderosa - y convincente- de ganar discípulos en todas las naciones?

O, al menos, que aquellas personas con quienes interactuamos cada día en nuestros pequeños rincones del mundo, se hagan discípulos?

SEXTO DOMINGO DE PASCUA (Mayo 26, 2019)

Énfasis Sugerido

"Mi paz es mi regalo para ustedes… pero no como el mundo da la paz."

Perspectiva Salesiana

En el Evangelio de hoy Jesús hace una distinción entre la “paz como el mundo la ofrece” y la paz que viene de el.

Pero qué es lo que Jesús quiere decir con esto?

El Diccionario de la Herencia Americana del Lenguaje Ingles puede proveernos con ciertas pistas de lo que esto significa. El diccionario define la paz como: “1. la ausencia de la guerra o las hostilidades. 2. un acuerdo o un tratado para terminar con las hostilidades. 3. La libertad de los problemas o los desacuerdos. 4. seguridad y orden público. 5. una satisfacción interior, una serenidad. "

La visión de paz que el mundo ofrece – suficientemente apropiada- nos dice que para poder experimentar la verdadera satisfacción interior nosotros primero debemos establecer un mundo en el que no hay Guerra, no hostilidades, no disturbios, no desacuerdos, no desorden publico ni caos. Aun cuando esta visión es tentadora, la historia – la historia del mundo y la nuestra-ilustra dolorosamente la falacia, la fugacidad de esta promesa de paz… al menos esta forma de intentar obtenerla.

En contraste, la paz que Jesús nos promete comienza desde adentro. Se trata de tener integridad. Se trata de tener un propósito. Se trata de encontrar un significado. Se trata de tener una misión. Ultimadamente, se trata de tener un sentido claro y inambiguo del ser, el ser que solo se puede entender y actualizar completamente en el contexto de nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con los demás.

Esta es la clase de paz que el mundo no nos puede ofrecer.

Irónicamente, la promesa que nos hizo Jesús sobre la paz interior nos da la esperanza de paz para el mundo. Solo cuando hemos echado a un lado nuestras hostilidades personales podremos trabajar verdaderamente para lograr un mundo libre de guerra. Solo cuando hayamos echado a un lado nuestra necesidad de estar siempre en lo correcto, podremos esforzarnos por tener un mundo en el que las peleas no tienen la ultima palabra. Solo cuando hayamos establecido un orden y dirección en nuestras propias vidas, podremos aspirar a lograr esa misma dirección y orden a una escala mayor. Solo cuando experimentemos el poder y la posibilidades que obtenemos a través del conocimiento – y de la aceptación- de quienes somos verdaderamente a los ojos de Dios, podremos convertirnos en fuentes de ese mismo poder y posibilidad en las vidas de los demás.

La paz de Dios no se puede medir por la ausencia de conflicto. La paz de Dios es una función que depende de nuestra dedicación, de cuanto nos esforzamos para poder saber quienes somos y para que así podamos ver más claramente lo que el mundo puede ser, y que clase de pasos debemos tomar –juntos- para hacer de ese ideal, sin importar cuan frágil o fugaz sea, una realidad.

Quieren la paz del mundo? Piensen globalmente. Pero, igual que Jesús, actúen localmente. Como diría la ultima línea de un himno bien conocido, “Que haya paz en la tierra… y que esa paz comience conmigo.”

QUINTO DOMINGO DE PASCUA (Mayo 19, 2019)

Énfasis Sugerido

"La morada de Dios esta con la raza humana…Dios siempre estará con ellos.”

Perspectiva Salesiana

En la Parte II, Capitulo 2 de su Introducción a la Vida Devota, San Francisco de Sales escribió "Dios esta en todas las cosas y en todos los lugares. No hay lugar o cosa en este mundo donde Dios no esta verdaderamente presente. Así como donde quiera los pájaros vuelan ellos siempre encuentran aire, dondequiera que nosotros vamos o donde quiera que estamos, nosotros nos encontramos en presencia de Dios."

Es mas fácil decirlo que hacerlo.

La verdad es que, nosotros frecuentemente perdemos de vista la presencia amorosa, y desafiante de Dios. Cuando nosotros olvidamos esta verdad frecuentemente nos hallamos en problemas: "Los ciegos no pueden ver a un príncipe cuando él está presente en medio de ellos, y por eso ellos no le demuestran el respeto que le demostrará una vez que han sido informados de su presencia. Aun así, como ellos no lo ven se olvidan fácilmente de que él está ahí, y cuando lo han olvidado de nuevo, ellos olvidan también el respeto y la reverencia que se le debe… de la misma forma, nosotros sabemos verdaderamente que Dios esta presente en todas las cosas, pero como no reflexionamos en ese hecho actuamos como si no estuviéramos conscientes de ello.” (Ibid)

Cuando nos olvidamos de la presencia de Dios estamos pecando: por que no le damos a Dios el respeto que Dios se merece. Cuando nos olvidamos de la presencia de Dios estamos pecando: por que no le damos a los demás el respeto que ellos se merecen. Nosotros podemos decir: “lejos de la vista, es lejos de la mente” cuando fallamos a la hora de ver a Dios tendemos a pensar, sentir y actuar en formas que están fuera de sincronización con quienes y como Dios nos ha llamado a ser.

La Buena Nueva es que recordar la presencia de Dios no solo provee una prescripción potente para evitar el pecado. Recordar la presencia de Dios también pone un tremendo poder, una tremenda posibilidad y un tremendo potencial a nuestra disposición. Hablando prácticamente, recordar la presencia de Dios nos permite comportarnos de la mejor forma posible, nos permite ser lo mejor que podemos ser, nos permite vivir vidas llenas de amor, nos permite hacer nuestra parte en lo que se refiere a ayudar a diseñar una familia, una iglesia y una comunidad en la que cada lagrima es secada, para crear lugares y relaciones en las que no hay mas muerte ni luto, ni sollozos ni dolor.

Así como es sugerido en una frase de un sermón, ‘dale a Dios lo que es debido en vez de darle lo que te sobra.’

En resumen, al ver a un Dios que siempre está con nosotros nos pone en contacto con la habilidad (con la gracia de Dios), como escuchamos en el Libro de la Revelación, "para hacer todas las cosas nuevas. " Esto nos da la fortaleza para seguir la exhortación de San Francisco de Sales': "Dondequiera que estemos, nosotros podemos y debemos aspirar a vivir una vida perfecta." (Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capitulo 3). Esto nos da la fortaleza para ser quienes somos, y para ser eso de Buena forma, en el servicio de Dios y de los demás.

Esta es una presencia y un poder que vale la pena recordar.

CUARTO DOMINGO DE PASCUA (Mayo 12, 2019)

Énfasis Sugerido

“Permanezcan fieles a la gracia de Dios.”

Perspectiva Salesiana

El consejo de Pablo y Barnabas a la Iglesia en Antioch de “permanecer fieles a la gracia de Dios” fue un consejo sensato para los nuevos creyentes que estaban viviendo en medio de la agitación religiosa. Pero que significo esa piadosa exhortación para aquellos que la escucharon y que significa para nosotros hoy en día en nuestro esfuerzo por mantener estas palabras de la escritura en un plano “real” en nuestras vidas?

Es una llamada a la humildad Salesiana y a la gentileza.

Pablo nos recuerda a todos que los Cristianos están llamados a ser fieles, no perfectos. Vivir en la verdad con respecto a quienes somos nos recuerda que nosotros estamos constantemente necesitados de la misericordia y del perdón de Dios. Nadie es perfecto. Nosotros cometemos errores y nosotros necesitamos ser gentiles cuando perdonamos, y no excusarnos por las cosas que hemos hecho. La perfección no permite errores; la fidelidad no nos permite ser conquistados por ellos.

Asume una relación continua con Dios en primer lugar.

Qué tan consistente y honesta es nuestra vida de oración? Es difícil serle fiel a alguien con quien nunca hablamos.

Exige una nueva visión

Permanecer fiel a la gracia de Dios nos llama a ver la vida, sus cosas y eventos como regalos que nos han sido otorgados libremente por un Dios que nos fortalece y que nos ama, y que es para nosotros y siempre esta de nuestra parte. Nuestro Dios es un Padre amoroso, un Buen Pastor que se preocupa por sus ovejas, no una mala mano de obra contratada y que no mantiene el bienestar del rebano en su mente constantemente.

Exige flexibilidad

La gracia, como un regalo gratis, no puede ser controlada. Puede exigirnos y extendernos y llevarnos a lugares a los que nunca habríamos ido por nuestra propia cuenta. De Sales dijo una vez: “Bienaventurados son aquellos con corazones flexibles por que ellos nunca serán derribados.” Quizás podemos añadir: “Bienaventurados también son aquellos cuya “fidelidad es flexible” por que la gracia de Dios siempre estará allí.”

El ministerio de Pablo y Barnabas descrito en la primera lectura del día de hoy demuestra flexibilidad cuando ellos, habiendo fracasado en sus esfuerzos por predicar a los Judíos, deciden dirigirse a los Gentiles dirigidos por el espíritu, los cuales mostraron más interés. Ellos buscaron y vieron la gracia de Dios trabajando aun en medio del rechazo y del abuso. En una escala más humilde pero no menos importante, nosotros estamos llamados a ejercer ese mismo tipo de “fidelidad flexible” cuando “predicamos” la gracia de Dios por la forma en la que vivimos nuestras vidas con pasión y precisión. Pablo y Barnabas estaban llenos de la dicha del Espíritu Santo. Nuestra recompensa no puede ser menor.

TERCER DOMINGO DE PASCUA (5 de Mayo de 2019)

Énfasis Sugerido

“Cuando tu eras joven solías vestirte e ir donde querías... Cuando te vuelvas viejo, estirarás tus manos: alguien más te vestirá y te llevará a donde no quieres ir.."

Perspectiva Salesiana

“Cuando tu eras joven solías vestirte e ir donde quisiera.. Cuando te vuelvas viejo, estiraras tus manos: alguien mas te vestirá y te llevará a donde no quieres ir.."

Enfrentémoslo: a nosotros nos gustaría estar a cargo de nuestras propias vidas. A nosotros nos gusta hacer lo que queremos hacer, cuando queremos hacerlo, donde queremos hacerlo y como queremos hacerlo. Si tuviéramos la oportunidad de escoger, nosotros preferiríamos ser los amos de nuestro propio destino. Esto nunca es tan obvio como en nuestros años de adolescencia y en nuestra experiencia como jóvenes adultos.

Esto impacta todas las dimensiones de la vida: incluso nuestra vida espiritual San Francisco de Sales escribió lo siguiente a Santa Juana de Chantal: "Los jóvenes aprendices del amor de Dios se ciñen; ellos asumen las mortificaciones que ellos creen que son buenas; ellos escogen la penitencia que ellos quieren; ellos escogen resignación y devoción de acuerdo con sus propios designios." (Stopp, Cartas Selectas, p. 203)

Aun así, gradualmente algo gracioso – y algunas veces algo no tan gracioso – ocurre. Nosotros comenzamos a aprender las duras lecciones de la vida. Aprendemos que no tenemos control absoluto; aprendemos que no siempre tenemos la primera palabra, y mucho menos la última. Nosotros aprendemos que algunas de las mejores cosas de la vida no son resultado de nuestros propios designios, sino que son designios de los demás.

Esto también aplica a todas las dimensiones de nuestras vidas, incluyendo la espiritual: “los antiguos maestros del arte se dejan ser atados por otros, sometiéndose al yugo que los demás les han impuesto, y se hallan siguiendo toda clase de caminos que ellos no escogieron por su propia inclinación. Ellos estiran sus manos: ellos voluntariamente se permiten ser gobernados por otras voluntades y no por su propia voluntad … así es como se le da gloria a Dios. "

Francisco de Sales ofrece un buen examen de esta lucha con esta verdad en una carta a la hermana Marie Ammie: “Yo soy una pequeña criatura pobre y asustada, el bebe de la familia, tímido por naturaleza y con una falta total de confianza en mi mismo. Es por eso que me gustaría que las personas me dejaran vivir y pasar por desapercibido y de acuerdo con mi propia inclinación." El continuó: "Cuando yo era joven y todavía tenia un poquito de entendimiento yo ya vivía así; pero aun cuando de acuerdo con mi temperamento yo soy nervioso y tímido por naturaleza, yo quiero hacer un buen intento por superar mis preferencias naturales y, poco a poco, aprender a hacer todo… lo que Dios me ha mandado a hacer. " (Cartas Selectas, pagina 242)

Supongo que el secreto de la vida feliz, saludable y santa es acoger la sabiduría de la edad con la pasión de la juventud: seguir la voluntad de Dios para con nosotros en vez de ser obstinados y mantenernos atados a la nuestra, pero esto debemos hacerlo tan apasionada y persistentemente como si fuera natural o claramente nuestra propia preferencia.

Esto no es debilidad: no, esta es la verdadera fuerza. La disposición de Cristo para seguir la voluntad de su Padre para con él – aún cuando muchas veces fue muy difícil – generó en Jesús un poder increíble por la vida y por el amor, por la justicia y por la paz, por la sanción y por la reconciliación. La promesa de la Pascua es que ese mismo poder esta a nuestra disposición, siempre y cuando sea el plan de Dios, no el nuestro, el que sigamos.

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (28 de abril de 2019)

Enfasis Sugerido

"El les mostró sus manos y su costado."

Perspectiva Salesiana

Después de la crucifixión de Jesús, los apóstoles estaban escondiéndose bajo llave por que tenían miedo. Ser identificados como seguidores de Jesús, su miedo y su ansiedad, eran, por decirlo así, entendibles y prudentes.

Aun así, a pesar de estar encerrados, en medio de sus miedos, Jesús irrumpe en sus vidas: no solamente en el lugar físico en el cual se habían refugiado, sino que también en el fondo de sus corazones. El intenta calmar sus miedos. El los reta a estar en paz mostrándoles sus manos y su costado. Dado el horror de las heridas visibles en ambos, esta es realmente una forma extraña de disipar su ansiedad y su dolor.

A pesar del poder y la Gloria de la resurrección, Jesús aún llevaba consigo, en su cuerpo, el legado del dolor, la decepción, el rechazo, la humillación, el sufrimiento y la muerte. Pero ahí la promesa y la esperanza que Jesús ofrece: el dolor, el sufrimiento y la pérdida, a pesar de las cicatrices que dejan, no necesitan ser la última palabra para aquellos que creen en el amor de Dios.

San Francis de Sales escribió: "Nosotros debemos recordar siempre que Nuestro Señor nos ha salvado con su sufrimiento y con su aguante y que nosotros debemos trabajar por nuestra salvación sufriendo aflicciones, soportando con toda la abstención posible las heridas, la negación y las incomodidades que encontremos en el camino." (Introducción a la Vida Devota, Pt III, Cap 3)

Todos nosotros hemos experimentado el dolor y el sufrimiento. Todos nosotros cargamos con las heridas del fracaso, la traición, la decepción, el engaño, y la perdida. Nuestros corazones, nuestras mentes, nuestros recuerdos –nuestras almas- llevan las cicatrices que lo comprueban. Por miedo a que nos hieran más, algunas veces nosotros nos encerramos en una pequeña esquina emocional o espiritual del mundo, viviendo en medio del miedo de lo que otro dolor u otra decepción que la vida nos pueda traer en los días, los meses o los años que están por venir. Nos retiramos de la vida: en efecto, morimos, sin esperanza de ser resucitados.

Jesús nos muestra que aun cuando nosotros también hemos sido heridos por la vida, las cicatrices del dolor, el rechazo, los malos entendidos no tienen por que tener la ultima palabra. Verdaderamente, nosotros podemos ser permanentemente afectados por cosas que sean desafortunadas e injustas, pero estas cosas no tienen por que robarnos del poder y la promesa de la recuperación y de la renovación – de la resurrección – a menos que nos dejemos llevar por la desesperación; a menos que nos dejemos vencer por la negatividad y por la lanza de la perdida.

Las cicatrices de nuestra humanidad son parte de nuestro pasado. Las cicatrices de nuestra humanidad son una parte de nuestro presente. Aun así, estas cicatrices no deben determinar el curso de nuestro futuro. Además, mantengamos las cosas en perspectiva. San Francisco de Sales nos recuerda: “Observen a Cristo, crucificado, desnudo, blasfemado, difamado, abandonado, y abrumado por toda clase de cansancio, dolor, y labor. "

Jesús no solo sobrevivió – él triunfo. Su fe, su pasión, su resistencia y su amor, verdaderamente tuvieron la última palabra en su vida. No dejarás que tengan el mismo efecto en la tuya?

DOMINGO DE PASCUA (21 de Abril de 2019)

Perspectiva Salesiana

“La muerte y pasión de Nuestro Señor es el motivo mas dulce y mas convincente que puede animar nuestros corazones en esta vida mortal…Los hijos de la cruz se glorifican en esto, la paradoja más asombrosa que muchos no entienden es que: De la muerte, que devora todas las cosas, ha emergido el alimento de nuestra consolación. De la muerte, que es fuerte por sobre todas las cosas, ha salido toda la dulce miel de nuestro amor.” (Tratado del Amor de Dios, Libro 12, Capitulo 13)

Verdaderamente este, es el misterio central de nuestra fe. Jesús, al permitirse a si mismo ser consumido con pasión y devorado por la muerte ha, al mismo tiempo, conquistado la muerte de una vez por todas con la pasión que es el poder de la vida eterna.

El sendero de la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo fue personal: fue único. Fue designada por el Padre de toda la eternidad. Jesús fue fiel a la visión de Dios para con él; Jesús acogió su vocación como el Mesías humilde y gentil; Jesús sufrió el dolor de la muerte; Jesús experimentó el poder de la resurrección.

Dios ha diseñado un camino personal para cada uno de nosotros desde la eternidad. Cada uno de nosotros tiene un rol único que jugar en la revelación interminable de la vida divina, del amor divino, de la justicia divina, de la paz divina y de la reconciliación divina del Padre. Aun así, el camino a la resurrección el es camino de la cruz – el camino de la rendición, el camino de la liberación, el camino donde se entregan todas las cosas, los pensamientos, las actitudes y las acciones que no nos permiten personificar la pasión de Cristo: la pasión por todo lo que es recto y verdadero.

Francisco de Sales ofrece esta imagen en el Libro numero 9 de su Tratado del Amor de Dios: “Dios le ordenó al profeta Isaías que se desnudara completamente. El profeta lo hizo, y salió y se fue a predicar de esta forma por tres días enteros (o, como algunas personas dicen, por tres años enteros). Entonces, cuando el tiempo que Dios hubo designado para él llegó a su término, él se puso sus ropas de nuevo. Así, también, nosotros debemos quitarnos todos los afectos, pequeños y grandes, y examinar frecuentemente nuestro corazón para ver si está verdaderamente listo para despojarse de todas nuestras prendas, así como Isaías lo hizo. Entonces, en el momento oportuno debemos retomar los afectos que son convenientes para el servicio de la caridad, para que podamos morir desnudos en la cruz con nuestro divino Salvador y después levantarnos de nuevo con el como personas nuevas.”

Estén seguros de una cosa: la muerte diaria en nosotros mismos, que es parte del vivir una vida apasionada, no se trata de la muerte en si, ni de deshacernos y de dejar ir ciertas cosas por nuestro propio bienestar. No, se trata de que todo lo que somos pueda ser purificado para que podamos vivir vidas de pasión divina mas efectiva y fielmente. Dios no desea que nosotros muramos en nosotros mismo como resultado de la auto-depreciación: Dios desea que muramos en nosotros mismos para que, irónicamente, podamos ser más parecidos a lo que Dios nos ha llamado a ser.

“El amor es tan fuerte como la muerte cuando se trata de permitirnos el abandono de todas las cosas,” escribió San Francisco de Sales. “Es tan magnifico como la resurrección el adornarnos con la gloria y con el honor.”

Esta gloria y honor no esta solo reservada para el cielo. En la medida en la que morimos un poco cada día y experimentamos la fidelidad del amor de Dios en medio de la adversidad, las pruebas y las dificultades, es posible que una parte de esos regalos puedan ser nuestros incluso aquí en la tierra.

DOMINGO DE LA PASION (14 de Abril de 2019)

Énfasis Sugeridos

“La pasión de Nuestro Señor Jesucristo…”

Perspectiva Salesiana

La Pasión de Jesús es ciertamente el recuento del último día de su vida en la tierra. Pero la Pasión de Jesús también es algo que fue demostrado cada día de su vida terrenal

• Una pasión por la justicia.

• Una pasión por la justicia divina.

• Una pasión por hacer lo que esta bien y lo que es correcto.

• Una pasión por retar a los demás para promover estas ideas.

En su Tratado del Amor de Dios (Libro 10, Capitulo 16), San Francisco de Sales identifica tres niveles de tal pasión:

Nosotros podemos corregir, censurar y reprimir a los demás. Esto es quizás fácil de hacer por que por que no requiere que aquellos que sienten pasión por la rectitud actúen de forma justa. Obviamente esta clase de celo es muy atractiva por que está enfocada en lo que los demás no están haciendo. Por otra parte, se puede convertir en un caso clásico de “has lo que yo digo, no lo que yo hago” por que no requiere que vivamos de manera justa.

Nosotros demostramos pasión con "actos de gran virtud para poder dar buenos ejemplos y al sugerir remedios contra el mal, animando a los demás a que los apliquen, y haciendo el bien en lugar del mal que queremos erradicar. Esto es cierto para todos nosotros," comenta de Sales, "pero muy pocos de nosotros estamos ansiosos de hacerlo. " Es cierto: esto requiere trabajo e integridad de nuestra parte. Nosotros no podemos simplemente hablar por hablar; debemos también actuar.

"Finalmente, el ejercicio mas excelente de la pasión consiste en sufrir y soportar muchas cosas para poder prevenir e impedir el mal. Casi nadie quiere ejercitar este tipo de pasión."

Esta pasión esta dispuesta a arriesgar todo por la rectitud y la justicia, incluso la vida misma.

"La pasión de Nuestro Señor se hizo evidente principalmente en el momento de su muerte en la cruz con la cual destruyó la muerte y los pecados de la humanidad," escribió San Francisco de Sales. Imitar el celo de Jesús por la justicia es “la perfección del coraje y un fervor increíble de espíritu."

Jesús ciertamente desafió la injusticia de los demás. Jesús estuvo dispuesto a promover la justicia por medio de su propio ejemplo. Lo más importante, es que Jesús estuvo dispuesto a ir hasta donde su pasión por la justicia lo llevara, aun si esta le costara su propia vida.

El Domingo de la Pasión – o más bien, cada día – debe hacer que nos preguntemos: Qué tan lejos estamos dispuestos a ir por nuestra pasión por la justicia?

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA (7 de Abril de 2019)

Énfasis Sugerido

“Sean embajadores de Cristo… la santidad misma de Dios.”

Perspectiva Salesiana

En los últimos días hemos escuchado mucho acerca del genoma humano. Los científicos están haciendo rápidos descubrimientos sobre la secuencia de nuestros genes. Algunos están hablando de la clonación de humanos y otros acerca de otros tipos de manipulaciones genéticas leves. Estos descubrimientos pueden hacer que nos preguntemos si somos realmente libres – libres para pecar o libres para hacer el bien. Quizás, igual que nuestro color de ojos, nuestros genes determinan nuestras acciones. Por eso entonces la mujer que es descubierta cometiendo adulterio, lo cual es el tema del Evangelio de hoy, no fue realmente responsable de sus acciones y no necesitaba ser perdonada.

El asunto de la responsabilidad humana no es nuevo. Algunas personas sugieren que quienes somos es determinado por nuestra cultura y por la manera en la que hemos sido criados. El famoso psicólogo B.F. Skinner sostenía que nuestro ambiente nos condiciona: Sigmund Freud enfatizaba la importancia de las relaciones que formamos a temprana edad.

Los cristianos creen que aún cuando la familia, el ambiente y los genes ejercen influencia sobre nosotros, estos ultimadamente no determinan quienes somos. Nosotros somos libres. Esta estancia refleja las dos cosas, el sentido común y las enseñanzas del Evangelio.

San Francisco de Sales, al escribir su Introducción a la Vida Devota, comienza con la purificación del alma – la conversación más profunda del alma con Cristo. Si una persona ha de convertirse en devota, para volverse santo, para volverse más libre, el o ella debe dejar atrás las racionalizaciones pasadas, debe dejar de rehusarse a aceptar responsabilidad y volverse a Cristo más profundamente. No son mis genes, ni mi ambiente, ni mi familia – soy yo decidiendo libremente!

Para de Sales esta conversión, y este es el punto crucial, no está solamente relacionada con el pecado en si sino que también de nuestro afecto por el pecado.

"Las personas que han abandonado el pecado pero que aun así se mantienen unido a él se parecen a las muchachas que son anémicas. Puede que ellas no estén muertas, pero siempre están pálidas; y ellas comen sin disfrutar de la comida; ellas duermen sin descansar, se ríen sin dicha y se arrastran en vez de caminar." [Stefan Edición, pp. 24-25]

El alma vigorosa convirtiéndose a Cristo substituye un amor por bienes más profundos por este afecto debilitante. El tiempo de oración, la atención a los demás, los actos de compasión por los pobres y el perdón por el mal que ha sido dirigido en contra nuestras caracterizan el alma que progresa en su esfuerzo por convertirse en discípula de Cristo.

QUINTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Marzo 31, 2019)

Énfasis Sugerido

"Déjame Señor, por que yo soy un pecador."

Perspectiva Salesiana

Nosotros tenemos todas las razones para creer que Pedro fue un muy buen pescador. El sabía como, cuando y en donde encontrar los pescados. El sabía cuales eran los mejores lugares para pescar. El sabia cuando debía quedarse en un lugar; él sabia cuando debía moverse a otro sitio. Quizás mucho más importante, Pedro sabia que incluso los pescadores mas exitosos algunas veces regresan a casa con las manos vacías.

Entra Jesús: un Nuevo rostro; un Nuevo nombre. Aún cuando aparentemente fue un gran profesor y un gran sanador, él fue la ultima persona de quien Pedro esperaba recibir consejos sobre como pescar. Hay alguien que pueda culpar a Pedro por ese escepticismo inicial?

Aun así, él cedió. Por cualquiera que haya sido la razón – una intuición sobre el poder de Jesús- Pedro y sus colegas regresaron a las aguas profundas del lago. Y como ya sabemos, su reacio Segundo esfuerzo fue recompensado mucho más allá de lo que esperaba.

Este misterioso y repentino cambio en las circunstancias hace que Pedro reconsidere sus propios pecados. En particular, quizás su creencia de que el sabia mas que Jesús con respecto a la pesca; incluso su esperanza de avergonzar a Jesús; quizás también su propio resentimiento al darse cuenta de que Jesús estuvo en lo correcto.

Parece que Pedro no era tan perfecto después de todo.

Y aun así, es precisamente esta persona imperfecta (junto con otras personas imperfectas) a quien Jesús llamo a aprender y a compartir su amor. Por qué?

San Francisco de Sales le da a la puntilla en la cabeza: "Aún cuando él estuvo sujeto a tantas imperfecciones, San Pedro fue escogido por que, a pesar de sus defectos, él siempre estuvo lleno del coraje suficiente para reconsiderar una situación. Pedro tuvo el coraje para escuchar – sin importar cuan reacio – el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje – después de todo, él habría quedado en ridículo frente a sus colegas – para seguir el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje para enfrentar su propia arrogancia. Finalmente, Pedro tuvo el coraje para considerar que algunas veces la sabiduría de Dios s extiende mas allá de nuestras expectativas y opiniones.

Nosotros, igual que Pedro, somos personas imperfectas. Nosotros tenemos defectos y faltas. Aún así, Jesús nos llama, también, tal y como somos, para que seamos sus discípulos. Tengan el coraje para reconocer sus dones; tengan el coraje para reconocer sus pecados; tengan el coraje para aprender de los demás; por sobre todo, tengan el coraje para seguir la invitación de Dios sin importar a donde, cuando o como esta los guíe.

TERCER DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 24, 2019)

Énfasis Sugerido

“El lugar donde estás es suelo sagrado.”

Perspectiva Salesiana

Un ángel apareció a Moisés en las llamas de un arbusto, un arbusto que, sin importar cuanto tiempo había estado ardiendo, no se consumía. Sin duda alguna Moisés no podía creer lo que sus ojos veían. Pero si él estaba sorprendido con esa revelación, imaginen su sorpresa cuando el se entero de que el estaba en presencia de Dios.

Moisés estaba de pie en suelo sagrado.

La verdad del asunto es que nosotros siempre estamos de pie – y caminando- sobre suelo sagrado. Nuestro mundo- y todas las personas en él – ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios. Nuestro mundo – y todas las personas en él- fueron salvadas por la vida, el amor, la muerte y la resurrección de Jesús. Nuestro mundo – y todas las personas en él- son inspirados y sostenidos por el Espíritu Santo.

Nuestro mundo – y todo en él- es un regalo de Dios. Por eso todo es digno de un profundo respeto y reverencia.

Pero qué tan respetuosos somos nosotros? Acaso nosotros tratamos nuestros propios cuerpos como suelo sagrado? Acaso nos relacionamos con nuestro ambiente como si este fuera suelo sagrado? Acaso vemos nuestros regalos y nuestras posesiones materiales como suelo sagrado? Reverenciamos a los demás- y nuestras relaciones- como suelo sagrado? En resumen, verdaderamente nos reverenciamos y reverenciamos a los demás, como si fuéramos lugares en los que encontramos lo divino?

Moisés removió sus sandalias en presencia de Dios como símbolo de respeto. Nosotros podemos mostrar nuestro respeto y reverencia por la presencia de lo divino en nosotros y en los demás al remover cosas más importantes de nuestras vidas: la envidia, los celos, los chismes, el engaño, la glotonería, la avaricia, la rabia, la violencia, los prejuicios y todo lo demás que no nos permiten pagar el debido respeto al Dios que vive dentro de nosotros y entre nosotros.

Pero no es suficiente el remover de nuestras vidas esos pensamientos, sentimientos, actitudes o acciones que no nos permiten reconocer el suelo sagrado en nosotros y en los demás. Nosotros también debemos personificar las cualidades enumeradas en el Salmo 103. Debemos… actuar con dulzura y compasión… luchar para asegurar que se haga justicia… promover los derechos de todos los oprimidos… ser misericordiosos… tratar de controlar nuestro temperamento… ser abundantes en generosidad.

Nosotros estamos de pie, caminamos, vivimos en un suelo sagrado, aun si estamos conscientes de ello o no… así como ese arbusto ardiente, que nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes y acciones sean un símbolo convincente y visible de esta verdad en nuestras vidas y en las vidas de los demás.