DOMINGO 17 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 30, 2017)

Enfasis Sugerido

“Dale a tu siervo un corazón comprensivo…”

Perspectiva Salesiana

De todas las cosas que Salomón hubiera podido pedir a Dios, lo único que pidió fue “un corazón comprensivo” para poder distinguir el bien del mal. Se nos ha dicho que Dios verdaderamente estaba complacido con esa petición tan sabia e intuitiva. Dios le otorga a Salomón lo que ha pidió; un regalo que serviría a Salomón tanto que lo convirtió en el más sabio de todos los reyes de Israel.

“Un corazón comprensivo” esta parece ser una de las más distinguidas características presentes en todos los santos de Dios. Santos y santas de toda edad y cultura muchas veces demuestran (entre otras cosas) una gran habilidad para poder entender las cosas que verdaderamente importantes en la vida.

San Francisco de Sales no fue la excepción a esta tendencia. En una carta a santa Juana de Chantal Francisco escribió: “Ojala yo pueda recibir y utilizar el regalo de la comprensión como debo hacerlo, para así poder obtener un entendimiento mas claro y profundo de los santos misterios de nuestra fe! Por que esta inteligencia tiene el poder maravilloso de hacer que nuestra voluntad se entregue al servicio de Dios; nuestro entendimiento esta comprometido con Dios, sumergido en él, y así lo reconoce de una forma maravillosa y perfectamente buena. A medida que la mente deja de pensar en todo lo demás en comparación con la bondad de Dios, también la voluntad deja de desear o de amar cualquier otra bondad al compararla con la bondad de Dios; aun si nuestros ojos miraran directa y profundamente hacia el sol ya no podrían ver ninguna otra luz. Pero como nosotros solo podemos demostrar nuestro amor en este mundo cuando hacemos el bien (por que nuestro amor debe actuar de alguna forma), necesitamos consejo para poder poner en practica ese amor que vive dentro de nosotros, por que es un amor celestial el que nos urge a hacer el bien. El Espíritu Santo nos da el regalo de la comprensión para que podamos aprender a hacer el bien, para que sepamos escoger la clase de bien que vamos a hacer, y para que sepamos de que forma plasmar nuestro amor en nuestras acciones”. ( Cartas Selectas, pp. 281 - 282)

Desde un punto de vista práctico, el regalo de la sabiduría (la habilidad de discernir la mejor forma de lograr el bien) tiene un rol fundamental en la selección y la práctica de la virtud. Francisco de Sales escribió: “La caridad nunca entra en un corazón sin antes alojarse a si misma y a todas esas otras virtudes de las cuales hace uso y a las cuales disciplina como un capitán lo hace con sus soldados. No las pone a trabajar todas al mismo tiempo, no todo el tiempo ni tampoco en todas partes… la gran falla de muchas personas que deciden emplear una virtud en particular es el hecho de que ellos piensan que tienen que practicarla en toda ocasión y situación. A la hora de practicar las virtudes nosotros debemos hacer uso de las que mejor encajen con las circunstancias con las cuales estamos lidiando, en vez de usar las que mas nos acomodan o aquellas por las cuales sentimos mas afinidad…entre las virtudes que practicamos deberíamos preferir aquellas que son mas excelentes, en vez de las que son mas obvias.” ( Introducción a la Vida Devota, Parte III)

Un corazón que entiende sabe lo que significa ser verdaderamente divino; un corazón lleno de entendimiento sabe lo que significa ser verdaderamente humano. Un corazón lleno de entendimiento sabe como hacer lo que es recto y correcto; sabe que tipo de bien o de buena acción debe llevar a cabo en una situación particular; sabe como expresar amor a través de acciones.

Este tipo de comprensión es un regalo que nos llega directamente desde nuestro hogar en el cielo. Este entendimiento es realmente un tesoro para nuestros hogares aquí en la tierra.

Por qué habríamos de desear algo más?