DOMINGO 30 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 29, 2017)

Énfasis Sugerido

“Ustedes amarán al Señor su Dios con todo su Corazón, con toda su alma y con toda su mente… y amarán a su prójimo como a ustedes mismos”.

Perspectiva Salesiana

Francisco de Sales era el autor del Tratado del Amor de Dios. El había vivido lo suficiente, también había intentado escribir un libro sobre el amor al prójimo. El factor común entre estas dos cosas es la caridad- el amor de Dios y del vecino. La caridad era, y es, en la mente y en el corazón de Francisco de Sales, la virtud entre todas las virtudes. Nosotros hemos sido llamados a amar a nuestro Dios de la forma en que amamos al prójimo, y hemos también sido llamados a amar al prójimo como amamos a Dios.

Sobra decir, aunque lo diremos, que Francisco de Sales tiene mucho que compartir con nosotros con respecto a la naturaleza y la práctica de la caridad.

"Así como Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, de la misma forma Dios ha ordenado para nosotros un amor en la imagen y semejanza del amor que se le debe a la dividinad de Dios…Porqué amamos a Dios? La razón por la que amamos a Dios es Dios mismo…Porqué nos amamos los unos a los otros en la caridad? Seguramente que es por que somos hechos a imagen y semejanza de Dios… como todas las personas tienen la misma dignidad, nosotros también las amamos como nos amamos a nosotros mismos, esto es, en su condición de santidad y de ser imágenes vivientes de la divinidad…. La misma caridad que produce actos de amor a Dios produce también actos de amor con nuestro prójimo… amar al prójimo en la caridad es amar a Dios en los demás y a los demás en Dios”. (Tratado del Amor de Dios, Libro 10, Capitulo 11)

Para San Francisco de Sales, el amor de Dios y el amor al prójimo no son dos experiencias distintas sino que más bien son dos expresiones de la misma realidad, dos lados, como si fueran de la misma moneda. (Recuerden el mandamiento de Jesús en el Evangelio del Domingo pasado “de darle al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”.)

“El gran San Agustín dice que la caridad incluye todas las virtudes y opera de todas las formas en ustedes,” escribió San Francisco de Sales. “estas son sus palabras: ‘que se dice de la virtud dividida en cuatro’ – el quiere decir en las cuatro virtudes cardinales- ‘en mi opinión se dice a causa de los diferentes afectos que proceden del amor. Ahora bien, yo no dudo cuando se trata de definir esas cuatro virtudes de la siguiente forma: la templanza es el amor que se entrega completamente a Dios. La fortaleza es el amor que voluntariamente soporta todas las cosas por el amor a Dios. La justicia es el amor que sirve a Dios únicamente, y por eso dispone con justicia de todo lo que esta sujeto a los seres humanos. La prudencia es el amor que escoge lo que es útil para unirse a Dios, y rechaza todo lo que es dañino’”. (Tratado del Amor de Dios, Capitulo XI, Capitulo 8)

"Aquel que posee la caridad tiene un alma revestida con un atuendo de boda que al igual que la de José, lleva implícitamente en si todas las diferentes virtudes. Además, la caridad tiene una perfección que contiene la virtud de todas las perfecciones y las perfecciones de todas las virtudes". (Ibid)

En la caridad encontramos el lugar donde se encuentran el amor de Dios, el amor a nosotros mismos, el amor a los demás. Cómo compartimos este amor multifacético con todos aquellos a quienes conocemos cada día? Dicho de otra forma, qué tan bien preparados estamos para otorgarle lo suyo al Cesar y a Dios en nosotros y en los demás?