SEPTIMO DOMINGO DE PASCUA (mayo 13, 2018)

Enfasis Sugerido

“Yo me consagro por su bienestar ahora, que ellos serán consagrados en la verdad.”

Perspectiva Salesiana

En las últimás seis semanas hemos observado el gran Domingo de Pascua, que dura cincuenta días, culminando en la fiesta de Pentecostés, la llegada del Espíritu Santo a los apóstoles, a nuestra Madre Bendita y a nosotros.

Cristo ora a su Padre en la narrativa del Evangelio de este Séptimo Domingo de Pascua (Juan 17: 16-19) con la esperanza y el deseo de que continuemos siendo uno. El ora para que Dios nos proteja y nos guarde del mal: “Conságralos… yo me consagro por su bien ahora, para que ellos puedan ser consagrados en la verdad.”

En su Tratado del Amor de Dios, Francisco de Sales observa que: “La verdad es el objeto de nuestro intelecto, y consecuentemente, el intelecto encuentra su satisfacción en descubrir y saber la verdad de las cosas. En proporción, a medida que las verdades son más excelentes, el intelecto se aplica con más deleite y atención a su consideración.” (Libro III, Capitulo 9)

El continúa: “Cuando nuestra mente se alza por encima de la luz natural de la razón y empieza a ver la verdad sagrada de la fe, o Dios, que dicha disfruta… Si las verdades divinas son tan dulces aún cuando son propuestas en la oscuridad de la fe, O Dios, como serán esas verdades cuando nosotros las contemplemos a la luz del mediodía de la gloria! (Ibíd)

Francisco concluye: “Ah, que hermoso y dulce para nosotros son las verdades que la fe revela cuando escuchamos.”

Ciertamente hemos escuchado la verdad: La verdad envuelta en las Buenas Nuevas de Jesús Cristo, la “Palabra Hecha Carne” quien no solo habla la verdad, sino que ultimadamente es la Verdad. Tan hermosa y dulce como es para nosotros la verdad que escuchamos de Jesús, esta verdad es aún más gloriosa en nuestra vida cuando la ponemos en práctica!

Jesús ora en el Evangelio de hoy para que sus discípulos puedan ver más allá de las ilusiones del mundo. Armándose de la verdad que es la Palabra de Dios, ellos serán más listos que el malvado quien quiere separarlos de la protección del padre y de los demás. Como discípulos y seguidores modernos de Jesús, nuestra principal responsabilidad como Cristianos es nombrar y acoger la verdad del amor de Dios para nosotros hoy. La verdad es que nosotros no debemos solamente oír esta verdad, sino que debemos también vivirla en nuestras relaciones con los demás: debemos ver más aya de este mundo pasajero y permanecer fieles al plan eterno de Dios, y a las normás eternas de Dios, de una forma que nos mantenga unidos en vez de separarnos.