DOMINGO DE LA TRINIDAD (Junio 11, 2017)

Enfasis Sugerido

“Dense ánimo los unos a los otros. Vivan en armonía y paz, y el Dios del amor y de la paz estará con ustedes”.

Perspectiva Salesiana

San Francisco de Sales decía lo siguiente acerca de uno de los misterios más profundos de nuestra fe: la naturaleza trina de Dios.

“Desde la eternidad hay en Dios una comunicación esencial a través de la cual el Padre, al producir al Hijo, le comunica la totalidad de su infinidad y la naturaleza indivisible de su divinidad. Juntos el Padre y el Hijo, al producir el Espíritu Santo le comunican de la misma manera su propia divinidad. Así también esa dulzura soberana fue comunicada tan perfectamente a una criatura que la naturaleza creada y la divinidad retuvieron cada una sus propiedades al mismo tiempo que se mantenían unidas en una sabiduría tal que eran todos una misma persona… es decir, la sabiduría suprema de Dios ha decidido interlazar este amor original con la voluntad de sus criaturas de una forma tan sabia que el amor no limita la voluntad sino que la deja en plena libertad.” ( Tratado del Amor de Dios, Libro 2, Capítulo 4)

Qué podemos considerar o explicar con relación al profundo misterio de la Trinidad de una forma que haga la diferencia en nuestras vidas y en las vidas de todos aquellos a quienes conocemos? En aras de la simplicidad analicemos a cada una de las personas de la Trinidad de forma general, haciendo énfasis en aquellas actividades que nosotros –en nuestro intento por entender el misterio de la naturaleza divina- asociamos con el Padre, el Hijo y el Espíritu mientras recorremos la historia de nuestra salvación:

  • En la Trinidad experimentamos a un padre que nos ha creado por amor;

  • En la Trinidad experimentamos a un Hijo quien nos ha redimido y reconciliado a través del amor;

  • En la Trinidad experimentamos un Espíritu que nos inspira y nos sostiene con amor.

Nosotros somos como la Trinidad cuando establecemos y mantenemos en nosotros aquellas cosas que reflejan la naturaleza Trinitaria que Dios nos ha dado: cuando creamos, cuando nutrimos, cuando alimentamos relaciones que nos redimen, que nos reconcilian, que nos inspiran a vivir en la libertad propia de los hijos e hijas del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Como lo dijera San Pablo, nosotros somos fieles a nuestra dignidad y nuestro destino divino cuando “nos apoyamos los unos a los otros… viviendo en armonía y paz…”

Nosotros somos como la Trinidad cuando perdonamos, cuando estamos dispuestos a dejar atrás los dolores, las decepciones, las injurias y los engaños. Somos mas como el Dios Trino cuando inspiramos, animamos, desafiamos y nos apoyamos los unos a los otros a hacer lo mismo con nosotros.

De que forma podemos actuar mejor y en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo hoy? Como podemos animar (literalmente “entregar el Corazón” a) los demás?