PRIMER DOMINGO DE ADVIENTO (Diciembre 3, 2017)

Énfasis Sugerido

"La expectativa llena de esperanza!"

Perspectiva Salesiana

Para San Francisco de Sales la celebración de la temporada de Adviento era el punto máximo del año litúrgico. A él le encantaba celebrar la temporada de Adviento porque la experimentaba como un tiempo de “expectativa llena de esperanza.” Para de Sales el énfasis de la temporada se hallaba en ese encuentro único que se da entre el Dios amoroso y Su creación. El Adviento es un tiempo que está lleno de expectaciones y por lo tanto esta también lleno de visión y de oportunidades. Es un tiempo para imaginar todo aquello que es posible en ese mundo sin fronteras que es la interacción personal con un Dios amoroso.

En nuestra lectura del Evangelio para este primer domingo de Adviento escuchamos que Jesús llama a sus discípulos a que “estén vigilantes! que estén alerta!” la expectativa es un estado que transporta la mente de un extremo al otro del espectro: nos puede llevar de la maravilla y la esperanza a la desesperación y el miedo. Quién de nosotros no ha experimentado ese sentimiento de anticipación que precede un logro significativo como una graduación o un matrimonio, o quién no ha experimentado el miedo y la preocupación que produce tener que someterse a una cirugía o la pérdida de un trabajo?

Al mismo tiempo que nos mantenemos atentos, es necesario que tengamos la habilidad de ver al Señor cuando y donde El se manifiesta. A medida que nos preparamos para la venida del Hijo de Dios, hay cierta urgencia que requiere nuestra atención y vigilancia. El Evangelio reflexiona sobre la importancia de estar preparados para recibir y experimentar el amor divino. En lo que nos preparamos para la llegada de Jesús, necesitamos apartar un tiempo para poder estar en silencio, para oír y para percibir Su presencia en nuestra vida. De Sales nos recuerda que podemos encontrar a Dios en las cosas simples. No hay necesidad de que multipliquemos nuestras tareas para poder alcanzar la “quietud”, por el contrario, lo único necesario es que reconozcamos que Dios se encuentra con nosotros en cada momento presente.

Francisco creía que la Encarnación es el resultado inevitable del acto creado por el Padre ya que la creación llega a su conclusión en la persona de Jesús. Tal entendimiento contradice la formidable oportunidad que nos ha sido libremente otorgada por el Dios amoroso para que cada uno de nosotros podamos encontrarnos con nuestro Creador en la persona de Su Hijo. Nosotros vivimos en medio de la esperanza, no en el miedo.

Ahora que comienza esta temporada de Adviento tenemos la oportunidad una vez más de recordar quienes somos, de parte de quien hemos venido, y las oportunidades que pueden llegar a definir nuestras vidas en esa relación única y personal que se hace disponible para nosotros en Jesucristo.

Estos encuentros se presentan diariamente en nuestras vidas, por que es en las cosas comunes y corrientes que hallamos las oportunidades para experimentar lo extraordinario, pero solo si tenemos la voluntad para abrir nuestros brazos, llenos de fe, de esperanza y de expectativa, al Dios amoroso quien se acerca a nosotros de tantas y tan simples formas cada día. La “expectativa llena de alegría” que tanto emocionaba a Francisco de Sales está en nosotros en este día, se halla en nuestros encuentros personales con nuestros hermanos y hermanas y en nuestro mundo de descubrimiento que nos presenta nuevas oportunidades para experimentar la salvación. La alegre expectativa que nos produce la presencia de Dios se halla a nuestro alrededor; solamente necesitamos el coraje para extender nuestros brazos y acogerla.