PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 5, 2017)

Enfasis Sugerido

“Jesús fue guiado por el Espíritu hacia el desierto, donde fue tentado por el demonio”

Perspectiva Salesiana

Cuando Jesús se preparaba para comenzar su ministerio público – para proclamar las Buenas Nuevas del Reino de Dios – para ser la clase de Mesías que Su Padre había imaginado – para abrir su mente y su corazón al poder y a la promesa del Espíritu Santo – fue tentado.

Tentado a que convirtiera la piedra en pan: a usar su poder de salvación para su propia conveniencia. Tentado a que se conformara con reinos terrestres, tentado a encontrar su satisfacción en una gloria y una majestad pasajera. Tentado a que se arrojara del templo, presumiblemente para convencer a las personas de su identidad y de su autoridad a través de un solo evento dramático, un evento titular.

Fundamentalmente, Jesús fue tentado para que se convirtiera en alguien diferente de quien Dios quería que el fuera. Jesús fue tentado a ser una clase diferente de salvador. Jesús fue tentado a creer que había una forma más fácil de redimir, de salvar, de santificar. Jesús fue tentado a creer que podía tomar un atajo en el camino hacia la salvación, un camino “estándar para todos” hacia la redención.

Todos nosotros nos podemos identificar con este tipo de tentaciones. Cuantas veces nos repetimos que seriamos más felices, más sanos y más santos si fuéramos otra persona? Cuantas veces decimos que debe haber otra manera (osea, una forma mas fácil, una forma menos inconveniente) de ser una mejor esposa, un mejor esposo, un mejor hijo o una mejor hija, una buena hermana o buen hermano, un buen amigo o un mejor vecino? La verdadera tragedia es que si nosotros pasamos nuestras vidas creyendo que estaríamos mejor si fuésemos alguien más o si estuviésemos en algún otro lugar, nunca vamos a vivir la vida –la única vida- que Dios nos ha dado.

Francisco de Sales escribió: “No siembres tus deseos en el jardín de otra persona; cultiva el tuyo como mejor puedas. No trates de ser alguien que no eres, más bien desea profundamente ser quien eres. Concentren todos sus pensamientos en eso, en hacerlo bien y en llevar las cruces, ya sean grandes o pequeñas, que encuentren en el camino. Créanme, este es el punto mas importante – y el mas malinterpretado- en la vida espiritual”. (Cartas de Dirección Espiritual, p. 112)

Jesús fue tentado a ser alguien diferente de quien el Padre quería que el fuera. Jesús fue tentado a abandonar el camino autentico que conduce al amor, y a cambiarlo por la promesa vacía y malvada de poder llegar a el a través de un atajo: Jesús fue tentado a salirse por la vía (aparentemente) fácil. Aun así, su creencia en el plan de Dios para el le permitió a Jesús repudiar la promesa vacía de una solución a la ligera, y a que escogiera el camino que lleva a la verdadera felicidad, la salud y la santidad.

Ahora que cursamos esta temporada de la Cuaresma, pidamos para que nos sea otorgado el coraje que necesitamos para reconocer la voz del tentador que vive dentro de nosotros. Pidamos para que nos sea otorgada la perspicacia necesaria para poder identificar las maneras en que podemos llegar a ser tentados a pasarnos la vida deseando ser otras personas. Pidamos que se nos otorgue la gracia y la fuerza para seguir el ejemplo de Cristo, aquel que nos ha mostrado que el amor no es cuestión de soluciones a la ligera, y que al camino del amor no se llega a través de atajos: el amor requiere que estemos dispuestos a ir hasta donde sea necesario… fielmente, día a día, y con cada persona en su momento.

El Padre Michael S. Murray, OSFS es el Director Principal del Centro Espiritual De Sales.