QUINTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Marzo 31, 2019)

Énfasis Sugerido

"Déjame Señor, por que yo soy un pecador."

Perspectiva Salesiana

Nosotros tenemos todas las razones para creer que Pedro fue un muy buen pescador. El sabía como, cuando y en donde encontrar los pescados. El sabía cuales eran los mejores lugares para pescar. El sabia cuando debía quedarse en un lugar; él sabia cuando debía moverse a otro sitio. Quizás mucho más importante, Pedro sabia que incluso los pescadores mas exitosos algunas veces regresan a casa con las manos vacías.

Entra Jesús: un Nuevo rostro; un Nuevo nombre. Aún cuando aparentemente fue un gran profesor y un gran sanador, él fue la ultima persona de quien Pedro esperaba recibir consejos sobre como pescar. Hay alguien que pueda culpar a Pedro por ese escepticismo inicial?

Aun así, él cedió. Por cualquiera que haya sido la razón – una intuición sobre el poder de Jesús- Pedro y sus colegas regresaron a las aguas profundas del lago. Y como ya sabemos, su reacio Segundo esfuerzo fue recompensado mucho más allá de lo que esperaba.

Este misterioso y repentino cambio en las circunstancias hace que Pedro reconsidere sus propios pecados. En particular, quizás su creencia de que el sabia mas que Jesús con respecto a la pesca; incluso su esperanza de avergonzar a Jesús; quizás también su propio resentimiento al darse cuenta de que Jesús estuvo en lo correcto.

Parece que Pedro no era tan perfecto después de todo.

Y aun así, es precisamente esta persona imperfecta (junto con otras personas imperfectas) a quien Jesús llamo a aprender y a compartir su amor. Por qué?

San Francisco de Sales le da a la puntilla en la cabeza: "Aún cuando él estuvo sujeto a tantas imperfecciones, San Pedro fue escogido por que, a pesar de sus defectos, él siempre estuvo lleno del coraje suficiente para reconsiderar una situación. Pedro tuvo el coraje para escuchar – sin importar cuan reacio – el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje – después de todo, él habría quedado en ridículo frente a sus colegas – para seguir el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje para enfrentar su propia arrogancia. Finalmente, Pedro tuvo el coraje para considerar que algunas veces la sabiduría de Dios s extiende mas allá de nuestras expectativas y opiniones.

Nosotros, igual que Pedro, somos personas imperfectas. Nosotros tenemos defectos y faltas. Aún así, Jesús nos llama, también, tal y como somos, para que seamos sus discípulos. Tengan el coraje para reconocer sus dones; tengan el coraje para reconocer sus pecados; tengan el coraje para aprender de los demás; por sobre todo, tengan el coraje para seguir la invitación de Dios sin importar a donde, cuando o como esta los guíe.