SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 12, 2017)

Enfasis Sugerido

“El fue transfigurado ante sus ojos …”

Perspectiva Salesiana

Jesús lleva a Pedro, Pablo y a Juan, el Hermano de Santiago a una montaña alta. Allí, ante sus ojos, Jesús fue transfigurado. Ellos vieron su gloria enceguecedora y radiante. Ellos pudieron ver claramente la relación de Jesús con todo lo que lo había precedido en la historia divina de la salvación y a través de Moisés y de Elías. Ellos escucharon una voz que confirmo la Unión de Jesús con Dios, Abba… Padre.

Algunas veces me pregunto: Fue Jesús el que cambio, o fue más bien que algo cambió dentro de los tres seguidores de Jesús?

Fue Jesús el que les mostró algo nuevo y diferente de si mismo, o fue que sus seguidores, por primera vez, pudieron ver sin dificultad y sin obstáculos la gloria deslumbrante que siempre fue parte del ministerio de Jesús para con los pobres, los desafortunados, los necesitados, los olvidados? Fue una nueva revelación para ellos el escuchar esa voz que hablaba de Jesús como el hijo amado, o fue que por primera vez estos hombres estaban escuchando una voz que siempre estuvo presente y activa desde el momento mismo de la concepción de Jesús?

Y que hay de nosotros? Somos capaces de ver la gloria que Dios nos ha dado y que se halla dentro de nosotros mismos tan claramente como los tres discípulos tuvieron la oportunidad de verla en Jesús? Somos capaces de ver como el plan divino de salvación de Dios nos ha llevado hasta el punto donde nuestra vida se encuentra ahora mismo? Tenemos la habilidad de reconocer el papel que cada uno ha sido llamado a desempeñar en ese mismo plan de salvación divina? Hemos escuchado la voz de Dios quien nos ha creado, quien nos ha redimido y nos ha inspirado a ser sus hijos amados, sus verdaderos hijos e hijas?

El mensaje no puede ser mas claro que la Palabra de Dios la cual hemos leído en el libro del Génesis. El mismo Dios quien hablo a nuestro ancestro Abraham es el mismo Dios quien se refiere a nosotros cuando dice: “Yo haré de ustedes una gran nación, y los bendeciré; Yo haré que su nombre sea grande para que ustedes mismos se conviertan en bendiciones. Yo bendeciré a aquellos que los bendigan… todas las comunidades de la tierra encontraran en ustedes una bendición”.

En la medida en que cada uno de nosotros seamos una bendición para los demás (que es muy distinto a ser una maldición) la gloria deslumbrante de Dios brillara en nosotros; la voluntad de Dios es revelada a través de nosotros; la amorosa voz de Dios esta personificada en nosotros… para que el mundo entero pueda verla. No solo en la cima de la montaña de la vida, sino también en los valles y las planicies de la convivencia diaria.

A medida que transcurre esta temporada de la Cuaresma, pidamos para que podamos obtener la gracia de ver no solo la gloria de Jesús, quien siempre esta con nosotros, sino también la gloria que Dios nos ha dado y que brilla dentro de nosotros y dentro de todos aquellos cuyas vidas hemos influenciado. No escuchemos solamente la voz de Dios que habla de Jesús como un hijo, escuchemos también la voz de ese mismo Dios quien nos llama sus hijos e hijas en las circunstancias, las relaciones y las experiencias que vivimos cada día de nuestras vidas.

El Padre Michael S. Murray, OSFS es el Director Principal del Centro Espiritual De Sales.