SEGUNDO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 20, 2019)

Enfasis Sugerido

“Jesús hizo esto en Cana y en Galilea y así dio la primera revelación de su gloria, y sus discípulos comenzaron a creer en el."

Perspectiva Salesiana

Como un primer paso para “darse a conocer”, esta primera demostración del poder divino de Jesús es modesta, por así decirlo. Aquí no hubo un saneamiento milagroso. No hubo exorcismo de demonios, en este caso él no resucito a nadie de entre los muertos. Por el contrario, él simplemente impidió que el proveedor de comida se quedara sin vino durante la recepción que siguió a la boda..

Muchas personas consideran esto como un mal uso –incluso un desperdicio – del poder Salvador de Jesús. Inicialmente incluso Jesús mismo parece sentir que su poder podría ser utilizado de mejor manera –y después- en otro lugar.

Pero Francisco de Sales no opina igual. El observa que este milagro tiene un significado que va mas allá de lo que se puede observar a simple vista. Aquí hay un ejemplo de como el poder de Dios impregna todas las experiencias humanas, incluso las más ordinarias. Con esto nos referimos a la práctica de las “pequeñas virtudes,” una noción realmente valiosa para San Francisco de Sales, y el sello distintivo de su entendimiento del poder salvador de Cristo. En su Tratado del Amor de Dios, Francisco de Sales escribió: "Es posible que una virtud muy pequeña tenga un valor mucho más grande para un alma en la cual el amor sagrado reina con un fervor que es más grande, que el martirio mismo en un alma en la que el amor es lánguido y débil.” (Libro 11, Capitulo 5) Puesto de otra forma, las pequeñas virtudes, la expresión del cuidado o de la preocupación durante circunstancias que parecen ordinarias, puede ser "más placentero a los ojos de Dios que las obras grandes y famosas que se hacen con poca caridad y devoción."

Aun así, hay lugar para grandes manifestaciones de amor: “Yo no estoy diciendo que no debemos aspirar a las virtudes destacadas, pero si sostengo que debemos entrenarnos en las pequeñas virtudes ya que sin estas las obras grandes son falsas y engañosas." (Stopp, Cartas Selectas, p. 159)

Jesús puede haber estado tentado a creer que convertir el agua en vino era una acción que estaba muy por debajo de su dignidad divina –quizás incluso su dignidad humana-. Al final las necesidades de los demás fueron más persuasivas que el deseo de “hacer un gran show” para los demás. Irónicamente, puede haber sido la Buena disposición de Jesús de emplear sus poderes celestiales para satisfacer una petición tan aparentemente ordinaria, lo que permitió que sus discípulos “empezaran a creer en él.”

Sus más famosas, maravillosas y únicas demostraciones de poder vinieron después. Pero así hubiera sido en la cruz del Calvario, o en una simple boda en Canaán, el poder, la promesa y la persona fueron una y la misma.

La moraleja de este milagro? Nada es muy pequeño para el Reino de Dios. Podemos decir lo mismo de nosotros mismos?