DOMINGO 30 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 27, 2019)

Enfasis Sugerido

“El Señor oye el llanto de los pobres.”

Perspectiva Salesiana

Puede que los pobres no disfruten de muchas cosas en la vida. Aun así, las cosas que poseen – un lugar especial en el corazón y la mente de Dios- tienen una clara ventaja por encima de cualquier riqueza terrestre.

La Escritura es clara e inambigua: Dios tiene una preocupación especial por la lucha del pobre y el necesitado, por las carencias de los desesperados y los que tienen el Corazón roto, por la angustia de los perdidos y los abandonados, por el espíritu de aquellos que han sido aplastados, por la vida de los solitarios, por el alma de los pecadores.

Jesús personifica el amor por los pobres. Aun cuando él se acercaba a personas de todas las clases sociales, económicas, étnicas y culturales, Jesús invirtió una cantidad significativa de su tiempo, su energía, su ministerio – su amor- con los pobres, con los que fueron difamados y maltratados en sus días. Jesús parece haber disfrutado de mayor éxito con los pobres; de la misma forma el parece haberse sentido mas a gusto con ellos.

Esto es observado en su totalidad por San Francisco de Sales. En su Introducción a la Vida Devota, él escribió: “Nosotros debemos practicar la verdadera pobreza en medio de todos los bienes y las riquezas que Dios nos ha dado. Frecuentemente deben deshacerse de ciertas propiedades y entregarlas con un corazón generoso a los pobres. Deshacernos de lo que tenemos es empobrecernos en proporción con lo que damos, y entre mas demos mas pobres seremos… Amen a los pobres y amen la pobreza, por que es por medio de ese amorque nos convertimos en verdaderos pobres… alégrense de verlos en sus propias casas y de visitarlos en las suyas. Siéntanse contentos de hablar con ellos y complacidos de tenerlos cerca en sus iglesias, en las calles y en todos los demás lugares. Sean pobres cuando conversen con ellos... pero sean ricos cuando se trate de asistirlos compartiendo algo de sus bienes abundantes con ellos.” (Intro III, 15)

Vale la pena explorar tres aspectos de las observaciones hechas por Francisco de Sales. Primero, en la medida en que nosotros nos acerquemos a los pobres nosotros llegaremos a conocer nuestra propia pobreza, nuestra propia necesidad, nuestra propia desesperación y nuestro propio infortunio. Francisco notó: “Nosotros nos convertimos en las cosas que amamos.” Nuestra voluntad para servir a los pobres no pone en contacto con los pobres en nosotros.

.Segundo, la lucha del pobre es un reto para nosotros, para que seamos generosos: para que donemos algo de nuestra abundancia y, aún más difícil, para que donemos algo de nuestra propia necesidad y carencias.

Tercero, nosotros debemos reconocer las formas más sutiles de pobreza en nuestras casas, nuestros vecindarios, nuestros salones, nuestro lugar de empleo, y no solamente reconocer la pobreza en las esquinas, o en las estaciones de los buses. Nosotros debemos reconocer las riquezas celestes de las cuales todos carecemos: el cuidado, la bondad, el perdón, la amistad, la verdad, la compañía, la sanación, el entendimiento, la reconciliación, la honestidad, la fe, la esperanza… y el amor.

Claramente, fielmente, amorosamente, convincentemente el Señor escucha el llanto de los pobres.

Lo escuchamos nosotros?

DOMINGO 29 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 20, 2019)

Enfasis Sugerido

“Jesús relató a sus discípulos una parábola sobre la necesidad de orar siempre y de no perder el Corazón.”

Perspectiva Salesiana

En un mundo perfecto nosotros siempre seriamos conscientes de la presencia de Dios quien nos ha creado, quien nos ha redimido y quien nos ha inspirado. En un mundo perfecto, nosotros siempre reconoceríamos- y siempre aprovecharíamos- las innumerables oportunidades que Dios nos presenta para hacer lo correcto, lo que es bueno, lo que es creativo, lo que fomenta el perdón, para hacer lo que es amoroso. En un mundo perfecto, nosotros siempre seriamos energicos y entusiastas con respecto a la vida y a vivir cada día, cada hora, cada momento como un regalo de Dios. En un mundo perfecto, nada nos distraería cuando se trata de hacer las cosas que verdaderamente importan en la vida.

Nuestro mundo, por supuesto, es todo menos perfecto. Nosotros, somos todo menos perfectos.

Algunas veces nos olvidamos de la presencia de Dios. Algunas veces desperdiciamos las oportunidades que Dios nos da para hacer lo correcto, lo que es bueno, y lo amoroso. Algunas veces no apreciamos lo suficiente el regalo de la vida – y de cada momento que tenemos en esa vida. Algunas veces somos consumidos por preocupaciones triviales, incluso insignificantes. Algunas veces simplemente no tenemos la energía suficiente.

Algunas veces, parece como si perdiéramos el corazón.

La oración nos recuerda la presencia de Dios. La oración nos ayuda a ver las innumerables ocasiones que tenemos cada día para crecer en la virtud y para alejarnos del pecado. La oración nos permite acoger agradecidamente el regalo de cada día nuevo a medida que llega. La oración es lo que nos mantiene conectados con Dios; la oración es lo que nos mantiene conectados con lo divino en nosotros; la oración s lo que nos mantiene conectados con lo divino en los demás.

La oración no se trata tanto de lo que hacemos, más que nada se trata de una actitud –y una visión – que nosotros hemos desarrollado y profundizado.

Francisco De Sales describe la oración de esta forma: “La esencia de la oración no se halla en estar siempre arrodillados, sino en mantener nuestras voluntades claramente unidas a la voluntad de Dios en todos los eventos.” (Sobre Viviendo a Jesús, p. 295) En otro lugar, el observa: “La oración es el agua bendita que hace las plantas de nuestros deseos crezcan verdosas y florezcan; limpia nuestras almas de sus imperfecciones; y sacia la sed de la pasión en nuestros corazones.” (Ibid, p. 309)

La oración nos da la humildad necesaria para reconocer a donde hemos ido; la oración nos da la gentileza para aceptar en donde estamos; la oración nos da el coraje para considerar a donde debemos ir.

En medio de nuestras ocupadísimas, frecuentemente exigentes, algunas veces frustrantes y ocasionalmente abrumadoras vidas, la oración nos ayuda a estar conectados con las personas y con las cosas de la vida que realmente importante. Cuando nosotros “...le entregamos nuestros corazones a Dios mil veces al día” (Ibid, p. 298), nosotros sabemos como ser verdaderamente felices, saludables y santos.

La oración hace que nuestra mente este siempre alerta… para que así seamos personas de corazón.

DOMINGO 28 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 13, 2019)

Enfasis Sugerido

“Entonces uno de ellos, cuando vió que había sido curado, se volvió, alabando a Dios en voz alta. Se postro a los pies de Jesús y le agradeció.”

Perspectiva Salesiana

Debemos admitirlo: cuando algo bueno nos pasa muchos de nosotros sentimos que lo merecemos. Los nueve “leprosos” en el evangelio de hoy seguramente se sintieron de la misma forma; ellos le pidieron a Jesús que tuviera misericordia, que en la cultura del Medio Oriente significaba, “Haz lo que puedas por nosotros.” Ellos recibieron de Jesús lo que sabían, por su reputación solamente, que él podía hacer por ellos. Ciertamente, la lección de ser agradecidos nos es familiar. Aun así, miremos este Evangelio en el contexto de lo que había antes y después de este Evangelio.

La semana pasada, Jesús nos dijo que cuando nosotros hacemos lo que se espera que hagamos no hemos hecho nada más que nuestro deber. El autor incluso llega a hacer que Jesús diga, “Nosotros no somos esclavos sin ningún valor; nosotros hemos hecho solo lo que debíamos hacer.” Esto parece estar en marcado contraste con el Evangelio de esta semana, el cual nos manda a ser agradecidos cuando alguien más hace “lo que están obligados a hacer.” Uno puede decir, culturalmente, que como Jesús podía, el debía. El evangelio de la semana pasada proclama la “necesidad de orar siempre y de no perder el corazón.”

En el Evangelio de la semana pasada, los apóstoles pidieron “un incremento de la fe.” La próxima semana, Jesús parecerá muy perturbado por la fe de las personas cuando El dice, “y aun así, cuando el Hijo del Hombre venga, encontrará la fe en la tierra?”

Una noción que es muy común en el mundo occidental sobre la enfermedad es que es un impedimento que no nos permite ser activos ni involucrarnos en la vida. En la cultura Mediterránea, “la enfermedad remueve a una persona de su estatus y perturba los modelos de parentesco. Las personas que sufren de un problema de la piel llamado ‘lepra’ son excluidas de rendir culto con la comunidad. Esta experiencia humana era mucho mas depresiva que las lesiones de la piel.” (John Pilch, El Diccionario Cultural de la Biblia). Jesús “limpió” a todos los diez pero “uno de ellos… vio que él había sido sanado....” La condición de su piel no solo se había ido; sino que aún más importante para el hombre del Medio Oriente, el había sido reunido con la comunidad..

Francisco de Sales discute las “inspiraciones” hacia la fe en el Libro 2 de su Tratado del Amor de Dios: “La inspiración (que) llega como un viento sagrado para impulsarnos en el aire del amor sagrado, se apodera de nuestra voluntad y la mueve por un sentimiento de deleite celestial. Todo esto… se hace en nosotros pero sin nosotros, por que es el favor de Dios el que nos prepara de esta forma. Esa misma inspiración y ese mismo favor que se han apoderado de nosotros mezcla su acción con nuestro consentimiento, anima nuestros débiles movimientos por su propia fuerza y aviva nuestra frágil cooperación por el poder de su operación. Así pues nos ayudará, nos guiará, y nos acompañará en el amor y hasta el amor hasta que logremos el acto de la mas santísima fe que es requerido para la conversión.” Acaso esto le ocurrió al hombre que regresó? Qué dice el Evangelio: “(él) dio la vuelta, alabando a Dios en voz alta. El se postró a los pies de Jesús y le agradeció.” (NRSV) Acaso él solo estaba agradecido por haber sido liberado de una enfermedad de la piel? Yo sugiero que su gratitud sincera estaba basada en su reconocimiento de que se le había otorgado “la inspiración” hacia la fe. El consintió a esa inspiración y al hacerlo el se lleno de alabanza a Jesús! “Entonces Jesús le dijo al Samaritano, “Levántate y vete por tu camino; tu fe ha sido tu salvación.” (NAB)

DOMINGO 27 EN TIEMPO ORDINARIO (Octubre 6, 2019)

Enfasis Sugerido

"Conviertan el regalo de Dios en una llama. El Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu cobarde, es un espíritu que nos hace fuertes, amorosos y sabios. "

“Yo te digo, ‘Violencia!’ pero tu no intervienes. Por que me dejas ver la ruina; por que debo ver la miseria? La destrucción y la violencia están ante mi.”

Perspectiva Salesiana

En la madrugada de los actos terroristas del 11 de Septiembre del 2001 estas antiguas palabras del profeta Habakkuk se sienten como si hubieran sido escritas específicamente para nosotros. Nosotros hemos visto el rostro del mal. Nosotros hemos sido testigos muchos actos de odio y de violencia. Hay escombros catastróficos – humanos, materiales, emocionales, espirituales- a través de los cuales todavía estamos examinando hoy en día mientras que luchamos por encontrar formas para combatir y conquistar el terrorismo al rededor del mundo y lidiar con los asuntos que, en parte, contribuyen a que haya terroristas.

Qué debemos hacer?

Debemos reconocer la amenaza que el terrorismo implica no solo para nuestra nación sino que también par alas personas de todas las razas, las fes, y las culturas que buscan la paz, la justicia, la libertad y la reconciliación. Nosotros debemos dar los pasos necesarios para liberar a nuestro mundo de aquellos que promueven sus propias quejas o agendas a costa de vidas humanas.

Estos eventos son de la misma forma una llamada de alerta a un nivel más profundo y más fundamental. Nosotros hemos sido retados a ver más claramente el rostro menos obvio y más sutil de la violencia y de la destrucción en nuestras propias vidas y en las vidas de nuestras familias, de nuestros parientes, de nuestros compañeros de clases y de nuestros colegas. Nosotros debemos enfrentar el resentimiento, el abuso, la adicción, el odio, los chismes y otras actitudes/acciones que desgarran nuestras mentes, nuestros corazones, nuestras actitudes y nuestras acciones. Nosotros debemos enfrentar toda clase de pecados y de males que desgarran el tejido de quienes somos como hijos e hijas de Dios; quienes somos como comunidad; quienes somos como iglesia; quienes somos como país; quienes somos como ciudadanos del mundo.

Debemos identificar, enfrentar y conquistar todo aquello que aterrorice la dignidad y el destino que Dios nos ha dado.

Para estar seguros, necesitamos revolver la llama de la indignación recta en nosotros y en los demás. Pero aun cuando este encendimiento de nuestro espíritu debe hacernos fuertes, también debe hacernos amorosos y sabios. Nosotros no podemos permitir que nuestros métodos para enfrentar la violencia y el odio se conviertan así mismo en una continuación del círculo de violencia y destrucción. Nosotros debemos responder, no reaccionar; debemos ser sabios, y no apresurarnos; debemos ser prudentes, no indiscriminados. Por encima de todo, el dolor que nosotros- y que los demás- pueden experimentar en la batalla para enfrentar el odio en todas sus formas debe ser motivado por, y convertirse en una visión de la justicia, la paz, la libertad y la reconciliación que sea mas profunda, más grande, y mas total para nosotros y para todas las personas.

Por encima de todo, el espíritu que debe ser encendido y que debe arder dentro y en medio de nosotros no debe tener origen en el miedo. Francisco de Sales nos recuerda que, ahora más que nunca, nosotros debemos, "hacer todo por medio del amor y nada a través del miedo."

Que Dios, incremente e inflame su espíritu dentro de nosotros. A medida que enfrentamos los muchos rostros del terrorismo (los que son obvios y los que son mas oscuros) que Dios nos haga – y nos mantenga- fuertes, amorosos y sabios.

DOMINGO 26 EN TIEMPO ORDINARIO (Septiembre 29, 2019)

Enfasis Sugerido

"Pelea la pelea buena de la fe."

Perspectiva Salesiana

Ambos, la lectura del profeta Amos y la parábola del Evangelio de Lucas nos advierten en contra de ser complacientes, lo cual se define como estar “satisfecho hasta el defecto; esto es, la auto-satisfacción y la falta de preocupación." La primera y tercera lecturas sugieren que aquellos que son complacientes son aquellos que están en mas peligro de experimentar un desastre personal.

Muy pocas personas deciden estar "satisfecho hasta el defecto" todo al mismo tiempo. Usualmente esto ocurre lenta y sutilmente. Nosotros permitimos que los buenos tiempos y las experiencias nos den una falsa sensación de seguridad. Entonces comenzamos a creer que de alguna forma estamos por encima de las pruebas y las tribulaciones de otras personas. Entonces nos sentimos que de alguna forma hemos “llegado” aun cuando el hecho es que la travesía de las vida – con sus responsabilidades, demandas y retos – esta muy lejos de acabarse.

San Pablo ciertamente reconoció la tentación de sentirnos “satisfechos hasta el defecto.” Su remedio? “Peleen la buena pelea de la fe. Busquen la integridad, la piedad, el amor, la fe y un espíritu gentil."

Integridad – una adherencia a un código moral o ético

Piedad – una devoción o reverencia religiosa con Dios y con los demás.

Fe – una creencia en la verdad, el valor, y la confianza de una persona, una idea o una cosa.

Amor – una emoción profunda, dulce, inefable de afecto y de solicitud hacia los demás; un sentido de ser uno mismo.

Firmeza – la lealtad, la constancia, algo inmutable

Gentil – considerado o dulce; sin severidad

Pelear la buena pelea requiere un esfuerzo constante. Requiere energía. Requiere vigilancia. Es una preocupación continua. Nosotros escuchamos los ecos de esto en el entendimiento de San Francisco de Sales sobre la devoción: "Hacer lo que esta bien es bueno de manera cuidadosa, frecuentemente y prontamente. "

Puesto de forma simple, la vida espiritual es un proceso que dura toda la vida. Sin importar cuanto progreso estemos haciendo en un momento determinado del camino debemos evitar volvernos complacientes, o volvernos "satisfechos hasta el defecto." No importa cuanto hayamos logrado individualmente y colectivamente en el amor a Dios y al vecino, siempre hay muchas más cosas buenas que debemos hacer.

Cuidadosamente, frecuentemente y prontamente.

DOMINGO 25 EN TIEMPO ORDINARIO (Septiembre 22, 2019)

Perspectiva Salesiana

"A quien quiera que se le pueda confiar algo muy pequeño, también se le podrá confiar algo mucho más grande.”

Perspectiva Salesiana

"Un paso pequeño para un hombre. Un salto gigante par ala humanidad.”

Las palabras del astronauta Neil Armstrong – acompañadas del “sonido” de su pie plantándose sobre la superficie de la luna – creo una imagen global que afirmo una vez nuestro potencial como hombres y mujeres. También nos dio una imagen que inspira a futuros hombres y mujeres a trabajar juntos para hacer realidad aun mas dimensiones de nuestro potencial humano.

En su libro Almas Gemelas (p viii), Thomas Moore propone “la fabricación de almas” en términos de símbolos e imaginación. De hecho, su mayor premisa con respecto a la conversión y la transformación es que cambiar las imágenes es crucial para poder cambiar las prioridades y los comportamientos.

Cambiar las prioridades era el empuje de San Francisco de Sales en su Introducción a la Vida Devota. Un cambio fundamental que a el le interesaba tenia que ver con la imagen total de la santidad en la vida Católica. La imagen prevaleciente era el monasterio, que veía la vida Católica comprometida como un proyecto que está distanciado de los asuntos del mundo. La nueva imagen era la corte, que veía la vida Católica comprometida como un proyecto de compromiso con los asuntos del mundo. El comenta, "Donde quiera que estemos, nosotros podemos y debemos aspirar a vivir una vida de compromiso. " (IDL, Parte 1, Capitulo 3)

La imagen salesiana ofrece un lente para poder ver el mensaje de las Escrituras del día de hoy. Lucas en su parábola y Amos en su pronunciamiento profético hablan al hombre o a la mujer comprometido en el negocio de la vida y los llama a vivir de tal forma que ellos den la máxima expresión de la dignidad y el destino que Dios les ha dado. Amos, desde el lado negativo castiga “a los llamados” creyentes quienes no pueden esperar para que la liturgia se acabe para regresar al fraude en búsqueda de beneficios. Jesús positivamente indica la prudencia injusta del auxiliar a la hora de satisfacer sus necesidades en los momentos de crisis. El desea esta cualidad de la prudencia inteligente para con todos los creyentes comprometidos quienes quieren amar y servir a Dios con sus vidas durante y después de la crisis.

Qué puede mantener al Católico comprometido en el camino de la prudencia inteligente? De Sales ofrece una imagen de la oración y la reflexión para cuidar del alma en esta situación. El le dice al católico comprometido, “Imiten a los niños pequeños que con una mano sujetan a su padre mientras que con la otra mano recogen fresas del seto.” (IDL, Parte 3, Capitulo 10)

Lo más importante que podemos hacer para convertirnos en todo lo que podemos ser en el mundo de los negocios (o en cualquier lugar de importancia) es hacer un esfuerzo por estar conectados. El tiempo que utilizamos haciendo una oración y una reflexión honesta nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, con nuestros valores, con nuestra comunidad de fe, con nuestros vecinos, y por excelencia con Dios. Detrás de la imagen Salesiana está la consciencia de Francisco de Sales de lo que le puede ocurrir a la mejor de las intenciones "en medio de tanto ajetreo." (Cartas de Dirección Espiritual, p. 163)

La justicia, así como sus homólogos, la belleza, la verdad, y el amor, muchas veces puede permanecer como una abstracción. La justicia que esta entrelazada en el corazón del Católico comprometido, del hombre, o la mujer de negocios (verdaderamente, de cualquier persona) puede ser colectivamente un “salto gigante para la humanidad” en la dirección de un mundo mas justo y mas amoroso.

DOMINGO 24 EN TIEMPO ORDINARIO (Septiembre 15, 2019)

Enfasis Sugerido

“El Señor cedió y no le provoco a su pueblo el desastre con el cual los había amenazado.”

Perspectiva Salesiana

Las lecturas de la Escritura del día de hoy expresó firmemente sus opiniones al describir al grupo de pecadores entristecidos. Las personas sobre las cuales Dios ha derramado su amor preferencial se han vuelto “depravadas y rígidas,” han dejado de venerar al Dios uno y verdadero y ahora adoran a un becerro de metal. Ante la endeble creación de sus propias manos, ellos se inclinan en alabanza y sacrificio.

El autor del Salmo 51 fácilmente admite su culpa y su pecado ante un Dios de bondad y compasión. San Pablo habla francamente de la forma en la que él era y de la manera en la que él vivía su vida antes de llegar a tener fe en Jesús. El era, cándidamente admite, un blasfemo y un perseguidor del pueblo santo de Dios. Su arrogancia espiritual no tenia paralelo. Finalmente, el Evangelio relata la historia familiar de un joven hijo prodigo que desperdicia toda su herencia en una vida imprudente y disoluta y, en el proceso, el rompe el corazón de su padre.

Cuál es el objetivo de esta letanía de pecado, culpa, de debilidad humana y de fracaso? Este es el lado oscuro de las buenas nuevas del evangelio, el fondo sombrío contra el cual la brillante belleza y la gracia transparente de la obra redentora de Jesús brilla con todo su esplendor. Es el humilde reconocimiento de nuestra falta total de poder y perdida como resultado de haber pecado en contra de un Dios bueno y compasivo. Esta humildad, esta verdad acerca de nosotros mismo, es la condición necesaria para poder escuchar el llamado de las buenas nuevas de la fe y para recibir en gratitud el poder sanados de la gracia.

Muchas veces nosotros dudamos al habla del pecado en estos días, especialmente del pecado personal. A nosotros no nos gusta reconocer que hemos rechazado a Dios o que nos hemos alejado del camino que el nos ha indicado en la Escritura, en el ejemplo y en la palabra de Jesús, y en las enseñanzas de la Iglesia, y aun así, es este reconocimiento, en humildad y verdad, lo que nos prepara para la experiencia liberadora de la dulce gracia y del perdón de Dios.

Los Santos son pecadores convertidos. Esto es lo que las Escrituras proclaman fuerte y claramente el día de hoy. La gracia toma a los débiles, toma incluso a los pecadores mas duros, y los transforma en santos y en héroes.

San Francisco de Sales tenia un gran respeto por el ejemplo de los santos, pero el quería que las personas vieran a los santos de una forma realista, esto es, como personas débiles y pecadoras que, a través del poder transformador de la gracia, se convirtieron en héroes. San Pedro fue un héroe tal para Francisco. El se sintió cautivado por ese hombre quien, aun cuando muchas veces fue un héroe y siempre tuvo buena intención, frecuentemente fue falto de coraje (“Yo no conozco a ese hombre”) o débil al tratar de entender qué era lo que Jesús realmente defendía (“Quédate a mis espaldas, tu Satán”), y quien más de una vez se cayo en su propia cara. Aun así, ese hombre se convirtió en un gigante a través de la gracia! En San Pedro, Francisco de Sales encontró que era útil para la espiritualidad hablar de un hombre que cometió faltas con las que otras personas podían identificarse, y también hablar de un santo cuya santidad ellos podían imitar. Su héroe tenía verrugas. Al señalarlas, él estaba en efecto animando a otras personas en su búsqueda de la santidad.

Para finalizar hablemos del himno exuberante de alabanza de San Pablo en la segunda lectura. Este celebra el triunfo de la gracia por encima del pecado y de la debilidad humana: “para el rey de las eras, incorruptible, invisible, el único Dios, honor y gloria por siempre y para siempre. Amen."

DOMINGO 23 EN TIEMPO ORDINARIO (Septiembre 8, 2019)

Enfasis Sugerido

"Si uno de ustedes decide construir una torre, qué no se sentarán primero a tratar de calcular el desembolso para ver si pueden llevar a cabo el proyecto?”

Perspectiva Salesiana

La vida puede ser lo suficientemente frustrante a veces sin necesidad de hacerla peor por que no tuvimos la capacidad para mirar hacia delante. Cuántas veces hemos tenido que regresar a la tienda por que no hicimos una lista de lo que necesitábamos comprar? Qué tan seguido tenemos que correr a Lowe’s o a Home Depot tres, cuatro, o cinco veces o mas durante el mismo día por que simplemente no nos tomamos el tiempo para considerar primero todos los materiales que íbamos a necesitar para poder llevar a cabo un proyecto? Cuántas vacaciones o cuantos viajes se han malogrado por que no pudimos sentarnos a considerar todas las cosas que debimos haber llevado con nosotros?

Cualquier cosa que valga la pena ser hecha- sin importar cuan simple o compleja- vale la pena hacerla bien. Y el primer paso para hacer algo bien es planear con tiempo.

Nosotros claramente escuchamos los ecos de esta verdad en la parábola del Evangelio de Lucas. Jesús le llama la atención a su audiencia diciéndoles que lo primero que tienen que hacer es determinar que es lo que van a necesitar para poder llevar a cabo una tarea importante antes de poner manos a la obra. Por su parte, San Francisco de Sales recomienda: "Sean cuidadosos y atentos con todos los asuntos que Dios les ha encomendado. Como Dios se los ha confiado a ustedes, Dios desea que ustedes les pongan gran atención. "

Por supuesto, nosotros sabemos que la tradición Salesiana nos advierte que no debemos obsesionarnos con hacer planes antes de tiempo hasta tal punto que nos volvamos ansiosos o compulsivos. Aun así, esta misma tradición nos advierte que no debemos comenzar a hacer cosas o proyectos de forma peligrosa y sin cuidado. Nuestra propia experiencia claramente demuestra que cuando fracasamos a la hora de planear muy frecuentemente estamos planeando fracasar.

Tomen una página de la vida de Jesús mismo. Antes de empezar su ministerio público él fue al desierto donde sin duda alguna él hizo un inventario de todas las cosas que necesitaba para llevar a cabo el gran proyecto de Dios para con él: la salvación de la familia humana. Jesús no comenzó su ministerio de forma desordenada; él no se inventaba cosas a medida que avanzaba. El era deliberado; él era prudente. Antes de comenzar su ministerio en serio el primero considero todo lo que necesitaría- con el amor del Padre – para redimir toda la creación a través de su vida, su amor, su pasión, su muerte y su resurrección.

Dios nos ha confiado el mas importante de todos los proyectos: el de continuar el trabajo de Cristo en la tierra, el de ser Fuentes de la paz, la justicia, la reconciliación, la verdad, la esperanza, el cuidado y el amor de Dios para con los demás. Así como la torre en el Evangelio del día de hoy, el llevar a cabo este objetivo puede ser verdaderamente algo muy difícil de hacer. Aun así, algunos de nosotros tenemos el lujo de apartar cuarenta días en el desierto para determinar lo que necesitamos para poder seguir la voluntad de Dios y para ser la clase de personas que Dios nos ha llamado a ser. Cuándo se supone que debemos calcular lo que necesitaremos para ser exitosos –para ser fieles- en nuestra búsqueda de este, el más grandioso de todos los proyectos?

Qué tal si lo hacemos durante los primeros minutos de cada día?

DOMINGO 22 EN TIEMPO ORDINARIO (Septiembre 1, 2019)

Enfasis Sugerido

"Conduzcan sus asuntos con humildad, y serán amados mucho más que el dador de regalos. Entre más grandes sean, mas humildes deben ser, y así obtendrán el favor de Dios.”

Perspectiva Salesiana

Cómo encontramos el favor de Dios por medio de nuestra humildad? En ese caso, cuando nos humillamos, qué estamos haciendo realmente?

Primero que todo, la humildad nos reta a evitar dos extremos en la vida: las tentaciones de exaltarnos a nosotros mismos, o de menospreciarnos. Francisco de Sales ofreció ejemplos concretos de como hacer esto. "Yo no quiero jugar a ser el tonto, ni tampoco a ser el sabio, por que si la humildad me impide jugar al sabio, el candor y la sinceridad me impiden actuar como el tonto. Así como yo no hago alarde de conocimiento incluso de las cosas que yo realmente se, así mismo yo no fingiría ignorancia. La humildad esconde y cubre las otras virtudes para poder preservarlas, pero también las revela cuando la caridad lo requiere para poder enriquecerlas, para incrementarlas y perfeccionarlas.” (Introducción a la Vida Devota, Parte III, Capitulo 5)

En un nivel más profundo, la humildad se trata de reconocer nuestras pequeñeces y la grandeza de Dios. "Consideremos lo que Dios ha hecho por nosotros y lo que nosotros hemos hecho en contra de Dios, y cuando reflexionamos sobre nuestros pecados uno por uno, también debemos considerar las gracias de Dios una por una. No hay necesidad de temer que el conocimiento de los regalos de Dios nos harán orgullosos si tan solo recordamos esta verdad: el bien en nosotros no viene solamente de nosotros mismos." (Ibid)

Finalmente, tener una imagen balanceada de nosotros mismos, reconocer nuestra pequeñez y la grandeza de Dios, y dar gracias por la fidelidad de Dios para con nosotros nos lleva a vivir vidas de generosidad. "Las mentes generosas no se entretienen con los juguetes insignificantes del rango, el honor ni los títulos. Ellas tienen otras cosas que hacer. Esas entretenciones les pertenecen a las mentes holgazanas. Aquellos que son dueños de perlas no se preocupan con las conchas, mientras que aquellos que aspiran a la virtud no se preocupan con los honores." (Introducción a la Vida Devota, Parte III, Capitulo 4)

El humillarnos no se trata de menospreciarnos. No, el humillarnos se trata de tomar nuestro lugar correspondiente en la vida: como los beneficiarios del amor de Dios por nosotros, los instrumentos del amor de Dios en las vidas de los demás.

Ultimadamente la humildad se trata de llegar a conocer nuestro lugar en el plan de salvación de Dios… y de tener el coraje para tomar – y asumir- ese lugar. Esta es la verdadera humildad, y la cual, a su tiempo, nos debe llevar gentilmente – y respetuosamente- a animar a otros en su lucha para que de la misma forma lleguen a conocer su lugar en el plan de salvación de Dios… y para que ellos también tengan el coraje para asumirlo.

Qué mejor forma de encontrar el favor de Dios? Juntos.

DOMINGO 21 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 25, 2019)

Enfasis Sugerido

"Salgan al mundo y cuenten las buenas nuevas."

Perspectiva Salesiana

El papa Pablo VI definió la evangelización como "traer las Buenas Nuevas a todas los estratos de la humanidad y a través de su influencia transformando la humanidad desde adentro y haciéndola nueva."

En su libro titulado Creando la Parroquia Evangelista, los Padres Paulistas Frank DeSiano y Kenneth Boyack nos retan a aceptar esta simple verdad: cada uno de nosotros esta llamado a ser un evangelista, a "salir al mundo y a contar las buenas nuevas," a dar testigo del poder y la promesa del amor redentor de Dios en nuestras vidas. (Prensa Paulista, 1993)

Aún cuando la buena nueva es esencialmente la misma, los autores insisten que la manera y el método con el cual cada uno de nosotros evangeliza deben tener origen en el estado y la etapa en la que nuestras vidas se encuentran. Para tener un entendimiento mas profundo de lo que esto significa, ellos recurren a nuestro viejo amigo y compañero San Francisco de Sales: "San Francisco de Sales escribió un maravilloso libro titulado La Introducción a la Vida Devota. En ese libro San Francisco hace el simple y profundo argumento de que un seguidor (un discípulo) de Jesús debería observar su situación de vida y de acuerdo con esta debe vivir una vida Cristiana. Una esposa y madre encontrara la santidad en la forma en que ella vive, en relación con su esposo, y en la forma en la que cuida de su familia. Ella no podría dejar a su familia varias veces durante el día, como los monjes o las monjas, para atender la Liturgia de las Horas… Su espiritualidad, su forma de seguir a Cristo está determinada por su vocación y su estilo de vida… y si ella trabaja, debe vivir su vocación como una mujer casada y siendo testigo de Cristo en su lugar de trabajo. "

Nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Nosotros somos redimidos por la vida, el amor, la muerte y la resurrección de Jesús. Nosotros somos inspirados y fortalecidos por el Espíritu Santo. Estas son verdaderamente Buenas Nuevas! Estas buenas nuevas deberían hacer una diferencia en nuestras vidas y en las vidas de aquellos a quienes amamos, con quienes trabajamos, oramos y jugamos. Estas Buenas Nuevas deberían transformarnos y renovarnos. A través de nosotros, estas Buenas Nuevas ofrecen la posibilidad de la transformación y la renovación para los demás.

La forma en la que compartimos estas buenas nuevas—como evangelizamos—depende de quienes somos, donde estamos y como somos. Debe ser compatible con el estado, la etapa, las circunstancias, las responsabilidades, las rutinas y las relaciones en las que nos encontramos cada día. Seguir a Jesús no se trata de abandonar nuestras vidas ordinarias: no, se trata de hacer una realidad la vida y el amor de Dios en nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras actitudes y nuestras acciones.

La evangelización tiene mucho que ver con lo que decimos: después de todo, se trata de “contar” algo, en este caso, las Buenas Nuevas de Dios. Aun así, también tiene mucho que ver (quizás mucho más) con lo que hacemos: lo que decimos es un signo convincente del amor de Dios solo si es congruente con la forma en la que nos relacionamos con los demás.

Por todos los medios – por cualquier medio- "salgan al mundo y cuenten las Buenas Nuevas” del amor de Dios, del perdón de Dios, de la Justicia de Dios y de la paz de Dios. Pero mas especialmente, háganlo en los lugares – con las personas- donde viven, trabajan, oran y juegan cada día.

DOMINGO 20 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 18, 2019)

Enfasis Sugerido

“Ustedes creen que yo he venido a establecer la paz en la tierra? Les aseguro, lo contrario es cierto: yo he venido por la división.”

Perspectiva Salesiana

Esto es una frase dura de escuchar por parte de Jesús en el Evangelio de hoy. Aun así, cuando nos detenemos a considerar nuestra propia experiencia al tratar de vivir fielmente el Evangelio, nos damos cuenta de que no es solamente una frase dura. Es también una verdad dura.

Generalmente hablando, nosotros experimentamos esta “división” de dos formas.

Primero, nuestros intentos por seguir a Jesús pueden producir división entre nosotros. Aun cuando nuestros intentos por practicar una vida de devoción como el autor de la Carta a los Hebreos diría, “echar a un lado todo el encumbramiento del pecado que se pega a nosotros y que persevera en la carrera que tenemos por delante” – debe ser una recompensa en si, también y también trae consigo una lucha. Nuestros esfuerzos diarios por alejarnos del pecado y por buscar una vida de virtud son imperfectos en muchos sentidos. Quién de nosotros no se identifica con la confesión de San Pedro con respecto a sus fallas por hacer lo que él debía hacer y su aparente inhabilidad para abstenerse de hacer cosas que él no debería hacer? Muchos de nosotros experimentan la vida espiritual como una forma del juego “Chutes and Ladders” aún cuando luchar por las virtudes es difícil mientras que nuestros vicios nos llegan de forma muy fácil.

Francisco de Sales conoce esta experiencia demasiado bien. El escribió: “puede ser que este cambio en nuestra vida nos causara muchos problemas. Aún cuando le han dicho adiós a las locuras y las vanidades del mundo, su decisión les deja un sentimiento de tristeza y de desanimo.” (Introducción, Parte IV, Capitulo 2)

Segundo, nuestros intentos por seguir a Jesús pueden producir división en nuestras relaciones con los demás. Aun cuando hacer lo que es correcto debería ser la recompense en si, nosotros también sabemos que a veces ‘ninguna acción Buena se queda sin castigo.’ Francisco de Sales observo: “Tan pronto como las personas del mundo se dan cuenta de que tu deseas seguir la vida devota ellos te lanzan mil dardos de burla e incluso de distracción. Las personas mas maliciosas difamaran tu conversión diciendo que es hipocresía, intolerancia y engaños. Ellos dirán que el mundo se ha vuelto en contra tuya y que al ser rechazado por este tu te has vuelto hacia Dios. Tus amigos pueden levantar toda clase de objeciones que ellos consideran muy prudentes y razonables. Ellos te dirán que te deprimirás, que te envejecerás antes de tiempo y que tus asuntos en casa sufrirán. Ellos dirán que tu puedes salvar tu alma sin necesidad de ir a tales extremos, y otros miles de trivialidades similares.” (Introducción, Parte IV, Capitulo 1)

Irónicamente, solo es por medio de estas experiencias de división (en nosotros mismo y con los demás) que son a veces parte y fundamento de nuestros intentos por seguir vidas de devoción, que podemos tener la esperanza de encontrar la verdadera paz: la paz que viene de nuestra perseverancia paciente cuando somos fieles a quienes Dios nos ha llamado a ser, sin importar como las voces dentro de nosotros y al rededor nuestro puedan tratar de disuadirnos para que no sigamos nuestro camino. Nuestras experiencias de los problemas que se ocasionan cuando tenemos que hacer lo correcto – vivir de manera correcta – nos recuerdan otra verdad difícil.

La paz tiene un precio.

DOMINGO 19 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 11, 2019)

Enfasis Sugerido

"La fe es la confianza en aquellas cosas en las que tenemos una esperanza, y convicción y las cuales no podemos ver."

"No vivan en medio del miedo."

Perspectiva Salesiana

Como seguidores de Jesús, estamos llamados a vivir vidas de fe. Cada día, cada hora, cada momento de nuestras vidas debe estar lleno de oportunidades de fe para crecer en nuestro amor y en nuestro entendimiento de Dios, de nosotros mismos y de los demás.

Las Escrituras del día de hoy hace que nos preguntemos: qué es, exactamente, la fe?

San Francisco de Sales hizo la distinción entre la fe viviente y la fe muerta: “Examinen sus trabajos y acciones. Cuando ya no hay signos de la vida es cuando consideramos a una persona como muerta. Aún cuando en el invierno los árboles vivientes parecieran estar muertos, durante su temporada estos producen hojas, flores y fruto. De la misma forma, aun cuando la fe muerta puede aparentar estar viva, solo esta ultima dalos frutos de la fe en todas las temporadas. La fe viviente es excelente por que, estando unida al amor y siendo vivificada por el amor, es fuerte, firme y constante."

Las personas que están llenas de fe, sugiere Francisco de Sales, están viviendo vidas vigilantes, fuertes, prudentes y atentas. Se adhieren a la verdad de que Dios es amor, que ellas han sido creadas, redimidas e inspiradas en el amor y que ellas están llamadas a compartir este amor por los demás. Las personas que están llenas de fe son personas de acción, de coraje y perseverancia, siempre se mueven hacia delante, incluso en dirección a las cosas que no pueden ver.

Comparen este poder y esta promesa con la alternativa: la decisión de vivir en medio del miedo.

La Escrituras del día de hoy hacen que nos preguntemos: Qué es, exactamente, el miedo? “un estado o condición marcada por sentimientos de agitación y ansiedad causados por la presencia o la inminencia del peligro; un sentimiento de perturbación o aprensión. " (Diccionario de la Herencia Americana del Idioma Ingles)

Las personas que viven en medio del miedo no confían en la verdad que Dios es amor; ellos no se atreven a creer que han sido creados y sostenidos en ese amor; y así mismo ellos no se arriesgan a compartir ese amor con los demás. Las personas que viven en medio del miedo son personas que no actúan, que están siempre desanimadas y son tímidas. Esas personas siempre desean poder darse la vuelta y regresar; ellas temen mirar hacia delante. Las personas miedosas están, en un sentido muy real, muertas desde ya.

No se equivoquen: las personas de fe no son inmunes al miedo. Ellas temen su propia infidelidad; ellas temen sus propias debilidades; ellas temen sus propios pecados. Algunas veces, ellas de la misma forma temen la infidelidad, la debilidad y los pecados de los demás. Pero al final, las personas de fe escogen no vivir en ese mido sino vivir en la verdad de quien Dios es, quien Dios los ha llamado a ser y quien Dios los ha retado a ser en las vidas de sus hermanos y hermanas.

Las personas de fe son seres humanas quienes tratan de ser plenamente humanos. Las personas de fe saben que aun cuando el miedo es parte de la vida, hay mucho más en la vida – mucho más – que el miedo.

DOMINGO 18 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 4, 2019)

Enfasis Sugerido

"Qué clase de beneficios obtiene una persona por todo el trabajo y la ansiedad del corazón con el cual se ha trabajado bajo el sol?"

"Uno puede ser rico, pero las posesiones no le garantizan a uno la vida.”

Perspectiva Salesiana

Es la riqueza un obstáculo para poder vivir una vida de rectitud? Acaso las posesiones nos impiden vivir una vida de rectitud? Acaso debemos escoger entre las cosas que son de esta tierra y las cosas que son del cielo?

Verdaderamente, las riquezas pueden llegar a tentarnos para que abandonemos una vida centrada en Dios precisamente por que nos distraen en nuestra búsqueda de aquellas cosas que verdaderamente importan en la vida: las cosas que duraran por siempre. Aun así, la raíz del problema puede no ser la riqueza – las posesiones – el éxito- mismos, sino mas bien nuestra preocupación y ansiedad por esas cosas.

Yo tome dos cursos en economía cuando estaba en la universidad. Tristemente, yo no me acuerdo mucho de esa excursión, excepto que hay una gran similitud entre las personas que se hallan a los dos puntos extremos de la escala de ingresos.

El más pobre de los pobres y el más rico de los ricos viven con el miedo de perder lo que tienen.

La ansiedad que produce la acumulación y la preservación de la riqueza ultimadamente no nos permite disfrutar verdaderamente nuestras bendiciones y nuestros éxitos en la vida. Como nos indican las Escrituras del día de hoy, la ansiedad de retener lo mucho (o lo poco) que poseemos puede ocasionar trágicas consecuencias.

Francisco de Sales escribió en su Introducción a la Vida Devota: "Hay una diferencia entre poseer veneno y ser envenenado. Los farmacistas mantienen casi toda clase de venenos en sus reservas para ser usados en ciertas ocasiones, aun así el hecho de que ellos tengan estos venenos en sus tiendas no quiere decir que ellos lo tienen también en sus cuerpos. De la misma forma, ustedes pueden poseer riquezas sin necesidad de ser envenenados por ellas si las mantienen en su casa, en su cartera o billetera, pero no en su corazón." (Parte III, Capitulo 14)

El hombre en la parábola del Evangelio no ha sido condenado por haber llenado su establo con riquezas: el fue condenado por que el había permitido que su corazón fuera consumido por las riquezas. Tan consumido estaba, que cuando él estaba considerando cómo disponer de su excesiva buena fortuna, nunca se le ocurrió que el podía compartirla con los demás.

Una palabra para los ricos… y para los sabios: el mejor remedio para aquellos que han sido consumidos por las riquezas es practicar la virtud de la generosidad. Después de todo, como puedes sentir ansiedad de perder lo que tienes si ya estas demasiado ocupado compartiéndolo con –incluso dándolo a- los demás?

Ahí está el secreto de la verdadera riqueza… en los ojos de Dios, la riqueza que enriquece verdaderamente – y para siempre- . Lo que me hace rico no es la medida de lo que yo poseo: es una expresión de lo que yo estoy dispuesto a compartir.

DOMINGO 17 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 28, 2019)

Enfasis Sugerido

"Debo saber si sus acciones corresponden o no al alegato en su contra. Estoy dispuesto a enterarme."

Perspectiva Salesiana

Las Escrituras del día de hoy nos muestran que el juicio de Dios es recto pero también compasivo.

El Libro del Génesis describe la indignación de Dios a causa de las protestas en contra de Sodoma y Gomorra. Aun así, antes de actuar, Dios tiene la intención de determinar personalmente si las protestas están o no pasadas en hechos.

Los juicios de Dios nunca son apresurados.

San Francisco de Sales dice en su Introducción a la Vida Devota: "Como ofenden a Dios los juicios apresurados! Esta es el tipo de recelo espiritual que hace que todas las cosas parezcas malignas a los ojos de aquellos que han sido infectados con el." (IDL, Parte 3, Capitulo 28)

Los juicios apresurados tienen menos que ver con los comportamientos de nuestros vecinos y mucho más que ver con las maquinaciones y la disposición de nuestros corazones. Los juicios apresurados son un símbolo de la presencia de la arrogancia, la auto-satisfacción, el miedo, la amargura, los celos, el odio, la envidia, la ambición y la condescendencia en aquellas personas que emiten esa clase de juicios.

Los juicios apresurados muy pocas veces se preocupan por los hechos. Los juicios apresurados están fundamentados en las apariencias, las impresiones, los chismes y los rumores. Los juicios apresurados se hacen en un instante (es por eso que se utiliza el término juicios “repentinos”), y no están basados en la razón, sino en la emoción.

Los juicios apresurados no promueven la reconciliación ni la paz; por el contrario, los juicios apresurados producen división e injusticias. Francisco de sales escribió: "Los juicios apresurados sacan conclusiones de una acción para poder condenar a la otra persona.” (Ibid)

Finalmente, los juicios apresurados pocas veces –quizás nunca- resultan en actos de compasión.

Francisco de Sales escribió: "Quien quiera ser curado (de hacer juicios apresurados) debe aplicar remedios no a los ojos o al intelecto sino a los afectos. Si sus afectos son generosos, sus juicios igualmente lo serán.” (Ibid)

Ser como Dios – vivir como Jesús – ser instrumentos del Espíritu Santo – requiere que nuestros juicios para con los demás sean rectos: que estén basados en los hechos, no en la ficción: que tengan raíces en el sentido, no en las sospechas; que estén enfocados en el comportamiento, no en prejuicios. Los juicios Divinos siempre están consumidos con la verdad, siempre están comprometidos con la justicia y caracterizados por la compasión.

Cómo son nuestros juicios?

DOMINGO 16 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 21, 2019)

Enfasis Sugerido

La historia de Martha y Maria

Perspectiva Salesiana

Todos estamos bien familiarizados con esta imagen del Evangelio de Lucas. Muy familiarizados por que es muy fácil ver en su Evangelio como él le resta importancia a la acción y la actividad en comparación con la oración y la contemplación.

Necesitamos revisitar esta interpretación. Nosotros necesitamos entender como este Evangelio habla acerca de Martha y de Maria. Más importante aún es el hecho de que nosotros necesitamos considerar el mensaje que este Evangelio nos quiere dar.

Jesús no critica a Marta por preocuparse tanto por los detalles de la hospitalidad. En vez de eso, Jesús critica el hecho de que Martha permite que estas actividades la pongan ansiosa. De la misma forma, Maria no esta exaltada a causa de su inactividad, sino por que ella no siente la carga de la ansiedad. Para resumir, Martha esta molesta y nerviosa, mientras que Maria esta calmada y enfocada.

Ambas Martha y Maria le otorgan algo a la experiencia de la hospitalidad. En Martha, nosotros podemos observar la importancia de atender los detalles cuando recibimos a las personas en nuestras casas. En Maria, nosotros podemos observar la importancia de recibir a las personas en nuestras vidas, en nuestros corazones, en el fondo de quienes somos.

La hospitalidad no se trata de escoger entre la actividad y la disponibilidad. Se trata de incorporar –integrar- las dos cosas.

Francisco de Sales ciertamente sabía esto cuando describió las dos grandes caras del amor: el amor por la complacencia y el amor por la benevolencia. La complacencia es el amor que se deleita simplemente al estar en presencia del ser amado; la benevolencia es el amor que se deleita en expresar esta complacencia haciendo cosas por el ser amado.

Ser y Hacer. Hacer y ser. Esta es la danza de la hospitalidad. Esta es la danza del amor… una danza que nos reta a liberarnos, hasta donde nos sea posible, de la ansiedad auto-absorción y de la preocupación.

Para poder ser verdaderamente abiertos, para ser verdaderamente hospitalarios, tenemos que tener algo de Martha y de Maria en nosotros. Necesitamos estar igualmente en paz con los detalles del hacer y las demandas del ser.

Que tan bien nos esta yendo con nuestros intentos por hacer – y por ser- al mismo tiempo?

DOMINGO 15 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 14, 2019)

Enfasis Sugerido

"Este mandamiento que yo les impongo hoy… ya esta en sus bocas y en sus corazones; todo lo que falta es que ustedes lo cumplan..."

Perspectiva Salesiana

En la película Indiana Jones y la Ultima Cruzada, Indiana Jones le pregunta a su mentor, Marcus Brody: "Crees, Marcus? Crees que el arca exista?" Su viejo amigo y mentor sobria y suavemente responde: "La búsqueda del arca es la búsqueda de lo divino en todos nosotros."

La búsqueda de lo divino no se trata de ir a lugares remotos. La búsqueda de lo divino no se trata de mirar hacia el cielo. La búsqueda de lo divino no se trata de cruzar grandes océanos. No, la búsqueda de lo divino se trata de la más grandiosa – y algunas veces la más difícil- aventura de todas: la búsqueda dentro de nosotros mismos. Es la travesía hacia el corazón. Es el viaje al alma, a la esencia, y al centro de nuestro ser.

Francisco de Sales ciertamente creía en esto. El escribió en su Introducción a la Vida Devota: "Dios esta en todas las cosas y en todos los lugares. No hay lugar o cosa en el mundo en la que Dios no este verdaderamente presente." Pero esto, dice Francisco de Sales, no es suficiente, por que "Dios no solo esta en el lugar donde tu estas; Dios también esta presente de forma muy particular en tu corazón, en el centro mismo de tu espíritu." (Parte II, Capitulo 2)

Por supuesto la búsqueda de lo divino en todos nosotros no se limita al viaje hacia el corazón. La búsqueda de – y el reconocimiento de- lo divino en nosotros se encuentra cuando nos encaminamos en otro viaje: el de acercarnos y cuidar a los demás.

Jesús hace este punto en su parábola del Buen Samaritano. Dos personas que debieron haberse comportado de mejor manera (dados sus conocimientos) pasaron por el lado de un vecino necesitado y lo ignoraron: ciertamente esta no es una forma de reconocer la presencia de lo divino en nosotros. Claramente, y mas trágicamente, quizás este es un indicativo de que han fracasado en reconocer la presencia de Dios dentro de si mismos.

Un tercer hombre, en contraste, es “movido por la compasión” que sentía por la miseria del hombre. El es capas de acercarse a una persona necesitada por que el primero tuvo el coraje para ver dentro de si mismo la presencia de un Dios que lo ama y que lo cuida: la presencia de un Dios quien lo llamo a hacer esto mismo por los demás.

Dios tiene su morada en todas partes, más especialmente en nuestros corazones. Francisco de Sales nos reta: "Examinen su corazón a menudo y pregúntense si su corazón cuida de su vecino de la misma forma en que a ustedes les gustaría que el corazón de su vecino cuidara de ustedes.”

Lo único que queda es que nosotros “lo llevemos a cabo,” que extendamos nuestros corazones –y el corazón de Dios- a nuestro vecino necesitado.

Siempre. En todas partes.

DOMINGTO 14 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 7, 2019)

Enfasis Sugerido

"Lo único que importa es que seamos creados de nuevo."

Perspectiva Salesiana

En un día cualquiera, la mayoría de nosotros pasamos nuestro tiempo, nuestro talento y nuestra energía lidiando con y tratando de balancear todas las cosas de la vida que son las mas urgentes: mantener citas, cumplir con los plazos, sobreviviendo el viaje diario de un lado a otro, ir /regresar del partido de soccer, pagar las cuentas, comprar comida, manejar el hogar, monitorear tareas, comer, dormir, etc., etc., etc.

Cuándo se supone que debemos encontrar el tiempo para hacer “lo que realmente importa: el ser creados de nuevo?”

Buscar cosas en la vida que verdaderamente importan no significa que le estamos dando la espalda a aquellas cosas que son más urgentes. Todo lo contrario. Francisco de Sales dijo: "Tengan cuidado y pongan atención a todos los asuntos que Dios les ha encomendado: por que como Dios se los ha confiado a ustedes, Dios desea que ustedes se encarguen de ellos con mucho cuidado.” Ustedes saben, cosas como cumplir con las citas, cumplir con los plazos, sobrevivir el viaje diario de un lado a otro, ir/regresar del partido de soccer, pagar las cuentas, comprar comida, manejar el hogar, monitorear tareas, comer, dormir, etc., etc., etc

Mantener en mente las cosas que verdaderamente importan significa mantener en perspectiva todas las cosas que nos mantienen ocupados: "No se preocupen, quiero decir, no se dejen que esas cosas los inquieten, les produzcan ansiedad," observaba Francisco de Sales. "No se preocupen por esas cosas, por que la preocupación perturba la razón y el buen juicio y no nos permite hacer bien esas mismas cosas por las que tanto nos hemos preocupado en primer lugar.”

Vivir una vida feliz, saludable y santa no se trata de tener que escoger entre satisfacer nuestros cometidos y responsabilidades o buscar aquellas cosas que son mas importantes: esta no es una posición entre esto y lo otro. En la tradición Salesiana, es solo cuando mantenemos fijo a nuestros ojos lo que verdaderamente importa – “que seamos creados de nuevo” – que verdaderamente podemos hacer justicia para con todas las cosas que tengamos que sobrellevar cada día.

Lo más importante para Jesús era proclamar el poder y la promesa de la Buena Nueva de la salvación, de la redención, de la vida y del amor. Aun así, como lo demuestra claramente el Evangelio de hoy, buscar las cosas que verdaderamente importan generó mas de una “lista de cosas que hacer” para Jesús y sus discípulos.

A través de cada día traten de mantener en mente y en su corazón las pequeñas cosas que verdaderamente importan. Manténganse firmes en el deseo de Dios de que ustedes sean creados de nuevo; mantenga frente a sus ojos la imagen del Cristo gentil y humilde que camina con ustedes a través de cada momento de cada día; recuerden la invitación de Dios para que personifiquen la Buena Nueva en formas que sean apropiadas para el estado y las circunstancias en las que sus vidas se encuentren.

Pero no se tomen demasiado tiempo. Después de todo, nosotros tenemos mucho que hacer el día de hoy!

Domingo 13 en Tiempo Ordinario (Julio 30, 2019)

Enfasis Sugerido

"Recuerden que ustedes han sido llamados a vivir libremente… como resultado del amor, para ponerse al servicio de los demás. "

Perspectiva Salesiana

El Diccionario de la Herencia Americana del Idioma Inglés define la libertad como “la condición de estar libre de ataduras; liberar a una persona de la esclavitud, la detención o la opresión, la capacidad para ejercitar el poder de la decisión: la libre voluntad."

Dios nos creó con libre voluntad. Dios nos creó para vivir en libertad

La tradición Salesiana – en si, el Cristianismo - hace una distinción entre la libertad y la libre voluntad. En su Tratado del Amor de Dios, San Francisco de Sales escribió: "Nuestra libre voluntad puede detener u obstruir el curso de la inspiración de Dios. Cuando el viento favorable de la gracia de Dios llena las velas de nuestra alma, tenemos el poder para rehusarnos a ceder, y así impedimos el efecto de ese viento favorable. Pero cuando nuestro espíritu zarpa y tiene un viaje próspero, no somos nosotros lo que hacemos que el viento de la inspiración venga a nosotros. Nosotros no llenamos nuestras velas con el, ni tampoco le damos movimiento al barco que es nuestro corazón: nosotros consentimos su movimiento. Es la inspiración de Dios, entonces, la que plasma sobre nuestra libre voluntad la gentil, y la bendita influencia la cual no solo hace que la voluntad vea la belleza del bien sino que también la calienta, la ayuda, la refuerza y la mueve tan gentilmente que por su agencia la voluntad se vuelve y flota libremente hacia el bien." (TLG, Libro 4, Capitulo 6)

Para estar seguros, tú y yo tenemos el poder para escoger: nosotros podemos usar nuestra libre voluntad para hacer lo que es correcto y bueno a los ojos de Dios. En contraste, nosotros podemos usar nuestra libre voluntad para hacer lo que es pecaminoso y vergüenza a los ojos de Dios.

Nuestra libre voluntad nos hace verdaderamente libres solo cuando la usamos para cooperar con la gracia y la inspiración de Dios, y cuando “movidos por el amor, nos ponemos al servicio de los demás.” Cuando usamos nuestra libre voluntad para obstruir o para alejarnos de la gracia y de la inspiración de Dios, no estamos viviendo en libertad para nada: nos hacemos (y a veces, por extensión, hacemos a los demás) esclavos del pecado.

En resumen? Nuestra "libre voluntad" no es libertad a menos que la usemos para seguir una vida de verdad, una vida de rectitud, una vida de justicia, una vida de reconciliación, una vida de servicio. Nuestra "libre voluntad," no es tan libre después de todo; en vez, trae consigo una gran responsabilidad: la de alimentar, la de nutrir, la de sanar, la de retar, la de elevar a los demás en imitación de Jesucristo.

Jesucristo es el modelo de lo que significa vivir verdaderamente en libertad. El siempre –siempre- escogió hacer cosas que fueran consistentes con el sueño y el destino del Padre para con él. Su libre voluntad era realmente liberadora por que Jesús puso su habilidad fielmente a disposición de su Padre, a la disposición del Reino de Dios, al servicio de sus hermanos y hermanas.

Nosotros verdaderamente tenemos libre voluntad. Estamos usándola- al igual que Jesús- de formas que nos hagan –y que hagan a los demás- verdaderamente libres?

LA FIESTA DEL CUERPO Y DE LA SANGRE DE CRISTO (Junio 23, 2019)

Enfasis Sugerido

“Denles de comer ustedes.”

Perspectiva Salesiana

Los discípulos parecían ser un grupo de hombres prácticos, quizás mucho más prácticos que muchos de los ministros de la Iglesia. Si fuese una parroquia contemporaria ellos habrían hecho sus preguntas de la siguiente forma: Acaso alguien ordeno una habitación para que todas estas personas se reunieran y comieran? Del presupuesto de quién salió todo esto? Qué comité está a cargo de todo esto?

Afortunadamente para nosotros, Jesús no se complicaba con ninguno de estos asuntos. De hecho, cuando se vio obligado a tener que darle de comer a al menos 5,000 hombres (sin contar las mujeres y los niños), Jesús esencialmente dijo, ‘háganlo ustedes.’

Su única instrucción fue que se sentaran en grupos de a cincuenta. Y para su crédito, ellos hicieron tal y como se les pidió. Y ahí esta el detalle, que ellos hicieron lo que se les pidió aun cuando no había evidencia de una solución que tuviera sentido. Obviamente, su fe en Jesús prevaleció. Y después de todo Jesús estaba allí, así que él seguramente tenía algún plan. Eso es lo que tenemos que hacer: confiar, tenemos que hacer lo que se nos pide hacer, tenemos que hacer lo que Jesús nos dice que debemos hacer y teniendo fe en que Dios tiene un plan.

Francisco de Sales escribió en su Introducción a la Vida Devota “tu objetivo principal en la Santísima Comunión debe ser el avanzar, fortalecer y hallar consuelo en el amor a Dios, y recibir, por el bien del amor, todo lo que el amor tiene para ofrecer. No hay muchas cosas en las que el amor de Cristo se halla más tiernamente y más conmovedoramente que en el Sacramento por el cual El, por decirlo así, se aniquila a Si Mismo por nosotros y se convierte en pan para poder nutrirnos y para unirse mas con los cuerpos y las almas de los fieles.”

Igualmente, hoy en día nosotros, cada vez que recibimos el Cuerpo y la Sangre de Cristo, tenemos a Jesús aquí con nosotros. Pero, somos buenos nosotros para hacer lo que nos es mandado a hacer sin tener evidencia de que podremos hallar una solución para cualquier situación abrumadora en la que nos encontremos? Algunas veces lo único que sabemos hacer en esos momentos es tratar de organizar lo que tenemos, enfocarnos en las prioridades, como los discípulos hicieron cuando organizaron a las personas en grupos de cincuenta. Entonces cuando procedemos sin saber cual será el resultado, y solamente con el conocimiento de que Jesús está con nosotros. Alguna vez leí un comentario en un pasaje del evangelio que hablaba de que la multitud estaba tan llena de amor que todos comenzaron a repartir unos con otros lo que habían llevado. Verdaderamente eso es un milagro, compartir con los demás como resultado del amor.

En este santísimo Sacramento del Cuerpo y la Sangre de Cristo nosotros somos retados a reflexionar sobre la máxima de San Agustín, “convirtámonos en lo que recibimos.” Nosotros nos convertimos en el Cuerpo de Cristo. Cuando nos hallemos en medio de una situación abrumadora y no veamos la forma de hallar una solución debemos recordar que Cristo esta presente en nosotros, con nosotros, y para nosotros, para ayudarnos a hacer lo que no podemos hacer solos. Así pues no debemos tener miedo cuando tengamos que hacer algo nosotros mismos, por que debemos saber que el Cristo en nosotros será nuestra fuerza. Quien sabe, quizás si mas personas internalizaran esto en su corazón todos tendríamos el poder para ser el Cuerpo de Cristo y para hacer todo lo necesario para cumplir con la voluntad de Dios.

DOMINGO DE LA TRINIDAD (Junio 16, 2019)

Enfasis Sugerido

La Sabiduría de Dios proclama: “Yo estaba junto a Dios como su artesano; yo era el deleite de Dios día con día."

Perspectiva Salesiana

Dios se revela ante nosotros como un Padre creador y amoroso, un Hijo que nos nutre y nos redime, y un Espíritu que nos desafía y nos inspira. Nuestra creación es la imagen y la semejanza de la Trinidad; nuestro llamado a vivir los unos con los otros en esta tierra es a la imagen y semejanza de la Trinidad; el hecho de que estemos destinados para la gloria del cielo es a la imagen y semejanza de la Trinidad.

La Trinidad nos habla de la plenitud creativa; la Trinidad nos habla de la abundancia sanadora; la trinidad nos habla de la generosidad que inspira.

El Espíritu Santo, la Sabiduría de Dios, es la fuente de los regalos que necesitamos para poder experimentar y personificar a este Dios Trino en nuestras vidas diarias. San Francisco de Sales escribió en su Tratado del Amor de Dios: "Nosotros necesitamos templanza para aplacar las inclinaciones rebeldes de la sensualidad; justicia, para hacer lo que es correcto en relación con Dios, con nuestros vecinos y con nosotros mismos; fortaleza, para que podamos permanecer fieles a nuestro compromiso de hacer lo que esta bien y para poder evitar hacer lo que esta mal; prudencia, para descubrir las formas mas apropiadas para que podamos buscar el bien y para practicar la virtud; conocimiento, para que podamos conocer el verdadero bien al que debemos aspirar, al igual que el verdadero mal, que debemos rechazar; entendimiento, para penetrar en los primeros y los mas importantes fundamentos o principios de la belleza y la excelencia de la virtud, y; a la final, sabiduría, para contemplar la naturaleza divina, la primera fuente de todo lo que es bueno." (Tratado del Amor de Dios, Libro 11, Capitulo 15)

Suena familiar? Debería: nosotros conocemos esto como los “siete regalos” del Espíritu Santo.

El amor que viene de este Dios trino, este amor que es una parte fundamental de quienes somos, contiene todos estos regalos. Francisco de Sales describió este amor como "una azucena esplendida que tiene seis pétalos mas blancos que la nieve, y en cuyo centro se hallan los pequeños y hermosos martillitos dorados de la sabiduría que traen a nuestros corazones el sabor amoroso de la bondad del Padre, nuestro Creador, la misericordia del Hijo, nuestro Redentor, y la dulzura del Espíritu Santo, nuestro Santificador. " (Ibid)

Tan misteriosa como es la Trinidad, hay dos cosas que son realmente claras: (1) nosotros estamos llamados a personificar la plenitud creativa de Dios, la abundancia sanadora de Dios, y la generosidad inspiradora de Dios, y: (2) nosotros hemos sido otorgados los regalos necesarios para hacer ese llamado una realidad.

El Dios Trino- Padre, Hijo, Espíritu nos ayuda a reflejar – clara y convincentemente – su imagen en nuestras mentes, nuestros corazones, nuestras actitudes y nuestras acciones. Danos la gracia para ser el deleite en las vidas de los demás día a día.