DOMINGO 21 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 25, 2019)

Enfasis Sugerido

"Salgan al mundo y cuenten las buenas nuevas."

Perspectiva Salesiana

El papa Pablo VI definió la evangelización como "traer las Buenas Nuevas a todas los estratos de la humanidad y a través de su influencia transformando la humanidad desde adentro y haciéndola nueva."

En su libro titulado Creando la Parroquia Evangelista, los Padres Paulistas Frank DeSiano y Kenneth Boyack nos retan a aceptar esta simple verdad: cada uno de nosotros esta llamado a ser un evangelista, a "salir al mundo y a contar las buenas nuevas," a dar testigo del poder y la promesa del amor redentor de Dios en nuestras vidas. (Prensa Paulista, 1993)

Aún cuando la buena nueva es esencialmente la misma, los autores insisten que la manera y el método con el cual cada uno de nosotros evangeliza deben tener origen en el estado y la etapa en la que nuestras vidas se encuentran. Para tener un entendimiento mas profundo de lo que esto significa, ellos recurren a nuestro viejo amigo y compañero San Francisco de Sales: "San Francisco de Sales escribió un maravilloso libro titulado La Introducción a la Vida Devota. En ese libro San Francisco hace el simple y profundo argumento de que un seguidor (un discípulo) de Jesús debería observar su situación de vida y de acuerdo con esta debe vivir una vida Cristiana. Una esposa y madre encontrara la santidad en la forma en que ella vive, en relación con su esposo, y en la forma en la que cuida de su familia. Ella no podría dejar a su familia varias veces durante el día, como los monjes o las monjas, para atender la Liturgia de las Horas… Su espiritualidad, su forma de seguir a Cristo está determinada por su vocación y su estilo de vida… y si ella trabaja, debe vivir su vocación como una mujer casada y siendo testigo de Cristo en su lugar de trabajo. "

Nosotros somos hechos a imagen y semejanza de Dios. Nosotros somos redimidos por la vida, el amor, la muerte y la resurrección de Jesús. Nosotros somos inspirados y fortalecidos por el Espíritu Santo. Estas son verdaderamente Buenas Nuevas! Estas buenas nuevas deberían hacer una diferencia en nuestras vidas y en las vidas de aquellos a quienes amamos, con quienes trabajamos, oramos y jugamos. Estas Buenas Nuevas deberían transformarnos y renovarnos. A través de nosotros, estas Buenas Nuevas ofrecen la posibilidad de la transformación y la renovación para los demás.

La forma en la que compartimos estas buenas nuevas—como evangelizamos—depende de quienes somos, donde estamos y como somos. Debe ser compatible con el estado, la etapa, las circunstancias, las responsabilidades, las rutinas y las relaciones en las que nos encontramos cada día. Seguir a Jesús no se trata de abandonar nuestras vidas ordinarias: no, se trata de hacer una realidad la vida y el amor de Dios en nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras actitudes y nuestras acciones.

La evangelización tiene mucho que ver con lo que decimos: después de todo, se trata de “contar” algo, en este caso, las Buenas Nuevas de Dios. Aun así, también tiene mucho que ver (quizás mucho más) con lo que hacemos: lo que decimos es un signo convincente del amor de Dios solo si es congruente con la forma en la que nos relacionamos con los demás.

Por todos los medios – por cualquier medio- "salgan al mundo y cuenten las Buenas Nuevas” del amor de Dios, del perdón de Dios, de la Justicia de Dios y de la paz de Dios. Pero mas especialmente, háganlo en los lugares – con las personas- donde viven, trabajan, oran y juegan cada día.