QUINTO DOMINGO DE PASCUA (Mayo 19, 2019)

Énfasis Sugerido

"La morada de Dios esta con la raza humana…Dios siempre estará con ellos.”

Perspectiva Salesiana

En la Parte II, Capitulo 2 de su Introducción a la Vida Devota, San Francisco de Sales escribió "Dios esta en todas las cosas y en todos los lugares. No hay lugar o cosa en este mundo donde Dios no esta verdaderamente presente. Así como donde quiera los pájaros vuelan ellos siempre encuentran aire, dondequiera que nosotros vamos o donde quiera que estamos, nosotros nos encontramos en presencia de Dios."

Es mas fácil decirlo que hacerlo.

La verdad es que, nosotros frecuentemente perdemos de vista la presencia amorosa, y desafiante de Dios. Cuando nosotros olvidamos esta verdad frecuentemente nos hallamos en problemas: "Los ciegos no pueden ver a un príncipe cuando él está presente en medio de ellos, y por eso ellos no le demuestran el respeto que le demostrará una vez que han sido informados de su presencia. Aun así, como ellos no lo ven se olvidan fácilmente de que él está ahí, y cuando lo han olvidado de nuevo, ellos olvidan también el respeto y la reverencia que se le debe… de la misma forma, nosotros sabemos verdaderamente que Dios esta presente en todas las cosas, pero como no reflexionamos en ese hecho actuamos como si no estuviéramos conscientes de ello.” (Ibid)

Cuando nos olvidamos de la presencia de Dios estamos pecando: por que no le damos a Dios el respeto que Dios se merece. Cuando nos olvidamos de la presencia de Dios estamos pecando: por que no le damos a los demás el respeto que ellos se merecen. Nosotros podemos decir: “lejos de la vista, es lejos de la mente” cuando fallamos a la hora de ver a Dios tendemos a pensar, sentir y actuar en formas que están fuera de sincronización con quienes y como Dios nos ha llamado a ser.

La Buena Nueva es que recordar la presencia de Dios no solo provee una prescripción potente para evitar el pecado. Recordar la presencia de Dios también pone un tremendo poder, una tremenda posibilidad y un tremendo potencial a nuestra disposición. Hablando prácticamente, recordar la presencia de Dios nos permite comportarnos de la mejor forma posible, nos permite ser lo mejor que podemos ser, nos permite vivir vidas llenas de amor, nos permite hacer nuestra parte en lo que se refiere a ayudar a diseñar una familia, una iglesia y una comunidad en la que cada lagrima es secada, para crear lugares y relaciones en las que no hay mas muerte ni luto, ni sollozos ni dolor.

Así como es sugerido en una frase de un sermón, ‘dale a Dios lo que es debido en vez de darle lo que te sobra.’

En resumen, al ver a un Dios que siempre está con nosotros nos pone en contacto con la habilidad (con la gracia de Dios), como escuchamos en el Libro de la Revelación, "para hacer todas las cosas nuevas. " Esto nos da la fortaleza para seguir la exhortación de San Francisco de Sales': "Dondequiera que estemos, nosotros podemos y debemos aspirar a vivir una vida perfecta." (Introducción a la Vida Devota, Parte I, Capitulo 3). Esto nos da la fortaleza para ser quienes somos, y para ser eso de Buena forma, en el servicio de Dios y de los demás.

Esta es una presencia y un poder que vale la pena recordar.

CUARTO DOMINGO DE PASCUA (Mayo 12, 2019)

Énfasis Sugerido

“Permanezcan fieles a la gracia de Dios.”

Perspectiva Salesiana

El consejo de Pablo y Barnabas a la Iglesia en Antioch de “permanecer fieles a la gracia de Dios” fue un consejo sensato para los nuevos creyentes que estaban viviendo en medio de la agitación religiosa. Pero que significo esa piadosa exhortación para aquellos que la escucharon y que significa para nosotros hoy en día en nuestro esfuerzo por mantener estas palabras de la escritura en un plano “real” en nuestras vidas?

Es una llamada a la humildad Salesiana y a la gentileza.

Pablo nos recuerda a todos que los Cristianos están llamados a ser fieles, no perfectos. Vivir en la verdad con respecto a quienes somos nos recuerda que nosotros estamos constantemente necesitados de la misericordia y del perdón de Dios. Nadie es perfecto. Nosotros cometemos errores y nosotros necesitamos ser gentiles cuando perdonamos, y no excusarnos por las cosas que hemos hecho. La perfección no permite errores; la fidelidad no nos permite ser conquistados por ellos.

Asume una relación continua con Dios en primer lugar.

Qué tan consistente y honesta es nuestra vida de oración? Es difícil serle fiel a alguien con quien nunca hablamos.

Exige una nueva visión

Permanecer fiel a la gracia de Dios nos llama a ver la vida, sus cosas y eventos como regalos que nos han sido otorgados libremente por un Dios que nos fortalece y que nos ama, y que es para nosotros y siempre esta de nuestra parte. Nuestro Dios es un Padre amoroso, un Buen Pastor que se preocupa por sus ovejas, no una mala mano de obra contratada y que no mantiene el bienestar del rebano en su mente constantemente.

Exige flexibilidad

La gracia, como un regalo gratis, no puede ser controlada. Puede exigirnos y extendernos y llevarnos a lugares a los que nunca habríamos ido por nuestra propia cuenta. De Sales dijo una vez: “Bienaventurados son aquellos con corazones flexibles por que ellos nunca serán derribados.” Quizás podemos añadir: “Bienaventurados también son aquellos cuya “fidelidad es flexible” por que la gracia de Dios siempre estará allí.”

El ministerio de Pablo y Barnabas descrito en la primera lectura del día de hoy demuestra flexibilidad cuando ellos, habiendo fracasado en sus esfuerzos por predicar a los Judíos, deciden dirigirse a los Gentiles dirigidos por el espíritu, los cuales mostraron más interés. Ellos buscaron y vieron la gracia de Dios trabajando aun en medio del rechazo y del abuso. En una escala más humilde pero no menos importante, nosotros estamos llamados a ejercer ese mismo tipo de “fidelidad flexible” cuando “predicamos” la gracia de Dios por la forma en la que vivimos nuestras vidas con pasión y precisión. Pablo y Barnabas estaban llenos de la dicha del Espíritu Santo. Nuestra recompensa no puede ser menor.

TERCER DOMINGO DE PASCUA (5 de Mayo de 2019)

Énfasis Sugerido

“Cuando tu eras joven solías vestirte e ir donde querías... Cuando te vuelvas viejo, estirarás tus manos: alguien más te vestirá y te llevará a donde no quieres ir.."

Perspectiva Salesiana

“Cuando tu eras joven solías vestirte e ir donde quisiera.. Cuando te vuelvas viejo, estiraras tus manos: alguien mas te vestirá y te llevará a donde no quieres ir.."

Enfrentémoslo: a nosotros nos gustaría estar a cargo de nuestras propias vidas. A nosotros nos gusta hacer lo que queremos hacer, cuando queremos hacerlo, donde queremos hacerlo y como queremos hacerlo. Si tuviéramos la oportunidad de escoger, nosotros preferiríamos ser los amos de nuestro propio destino. Esto nunca es tan obvio como en nuestros años de adolescencia y en nuestra experiencia como jóvenes adultos.

Esto impacta todas las dimensiones de la vida: incluso nuestra vida espiritual San Francisco de Sales escribió lo siguiente a Santa Juana de Chantal: "Los jóvenes aprendices del amor de Dios se ciñen; ellos asumen las mortificaciones que ellos creen que son buenas; ellos escogen la penitencia que ellos quieren; ellos escogen resignación y devoción de acuerdo con sus propios designios." (Stopp, Cartas Selectas, p. 203)

Aun así, gradualmente algo gracioso – y algunas veces algo no tan gracioso – ocurre. Nosotros comenzamos a aprender las duras lecciones de la vida. Aprendemos que no tenemos control absoluto; aprendemos que no siempre tenemos la primera palabra, y mucho menos la última. Nosotros aprendemos que algunas de las mejores cosas de la vida no son resultado de nuestros propios designios, sino que son designios de los demás.

Esto también aplica a todas las dimensiones de nuestras vidas, incluyendo la espiritual: “los antiguos maestros del arte se dejan ser atados por otros, sometiéndose al yugo que los demás les han impuesto, y se hallan siguiendo toda clase de caminos que ellos no escogieron por su propia inclinación. Ellos estiran sus manos: ellos voluntariamente se permiten ser gobernados por otras voluntades y no por su propia voluntad … así es como se le da gloria a Dios. "

Francisco de Sales ofrece un buen examen de esta lucha con esta verdad en una carta a la hermana Marie Ammie: “Yo soy una pequeña criatura pobre y asustada, el bebe de la familia, tímido por naturaleza y con una falta total de confianza en mi mismo. Es por eso que me gustaría que las personas me dejaran vivir y pasar por desapercibido y de acuerdo con mi propia inclinación." El continuó: "Cuando yo era joven y todavía tenia un poquito de entendimiento yo ya vivía así; pero aun cuando de acuerdo con mi temperamento yo soy nervioso y tímido por naturaleza, yo quiero hacer un buen intento por superar mis preferencias naturales y, poco a poco, aprender a hacer todo… lo que Dios me ha mandado a hacer. " (Cartas Selectas, pagina 242)

Supongo que el secreto de la vida feliz, saludable y santa es acoger la sabiduría de la edad con la pasión de la juventud: seguir la voluntad de Dios para con nosotros en vez de ser obstinados y mantenernos atados a la nuestra, pero esto debemos hacerlo tan apasionada y persistentemente como si fuera natural o claramente nuestra propia preferencia.

Esto no es debilidad: no, esta es la verdadera fuerza. La disposición de Cristo para seguir la voluntad de su Padre para con él – aún cuando muchas veces fue muy difícil – generó en Jesús un poder increíble por la vida y por el amor, por la justicia y por la paz, por la sanción y por la reconciliación. La promesa de la Pascua es que ese mismo poder esta a nuestra disposición, siempre y cuando sea el plan de Dios, no el nuestro, el que sigamos.

SEGUNDO DOMINGO DE PASCUA (28 de abril de 2019)

Enfasis Sugerido

"El les mostró sus manos y su costado."

Perspectiva Salesiana

Después de la crucifixión de Jesús, los apóstoles estaban escondiéndose bajo llave por que tenían miedo. Ser identificados como seguidores de Jesús, su miedo y su ansiedad, eran, por decirlo así, entendibles y prudentes.

Aun así, a pesar de estar encerrados, en medio de sus miedos, Jesús irrumpe en sus vidas: no solamente en el lugar físico en el cual se habían refugiado, sino que también en el fondo de sus corazones. El intenta calmar sus miedos. El los reta a estar en paz mostrándoles sus manos y su costado. Dado el horror de las heridas visibles en ambos, esta es realmente una forma extraña de disipar su ansiedad y su dolor.

A pesar del poder y la Gloria de la resurrección, Jesús aún llevaba consigo, en su cuerpo, el legado del dolor, la decepción, el rechazo, la humillación, el sufrimiento y la muerte. Pero ahí la promesa y la esperanza que Jesús ofrece: el dolor, el sufrimiento y la pérdida, a pesar de las cicatrices que dejan, no necesitan ser la última palabra para aquellos que creen en el amor de Dios.

San Francis de Sales escribió: "Nosotros debemos recordar siempre que Nuestro Señor nos ha salvado con su sufrimiento y con su aguante y que nosotros debemos trabajar por nuestra salvación sufriendo aflicciones, soportando con toda la abstención posible las heridas, la negación y las incomodidades que encontremos en el camino." (Introducción a la Vida Devota, Pt III, Cap 3)

Todos nosotros hemos experimentado el dolor y el sufrimiento. Todos nosotros cargamos con las heridas del fracaso, la traición, la decepción, el engaño, y la perdida. Nuestros corazones, nuestras mentes, nuestros recuerdos –nuestras almas- llevan las cicatrices que lo comprueban. Por miedo a que nos hieran más, algunas veces nosotros nos encerramos en una pequeña esquina emocional o espiritual del mundo, viviendo en medio del miedo de lo que otro dolor u otra decepción que la vida nos pueda traer en los días, los meses o los años que están por venir. Nos retiramos de la vida: en efecto, morimos, sin esperanza de ser resucitados.

Jesús nos muestra que aun cuando nosotros también hemos sido heridos por la vida, las cicatrices del dolor, el rechazo, los malos entendidos no tienen por que tener la ultima palabra. Verdaderamente, nosotros podemos ser permanentemente afectados por cosas que sean desafortunadas e injustas, pero estas cosas no tienen por que robarnos del poder y la promesa de la recuperación y de la renovación – de la resurrección – a menos que nos dejemos llevar por la desesperación; a menos que nos dejemos vencer por la negatividad y por la lanza de la perdida.

Las cicatrices de nuestra humanidad son parte de nuestro pasado. Las cicatrices de nuestra humanidad son una parte de nuestro presente. Aun así, estas cicatrices no deben determinar el curso de nuestro futuro. Además, mantengamos las cosas en perspectiva. San Francisco de Sales nos recuerda: “Observen a Cristo, crucificado, desnudo, blasfemado, difamado, abandonado, y abrumado por toda clase de cansancio, dolor, y labor. "

Jesús no solo sobrevivió – él triunfo. Su fe, su pasión, su resistencia y su amor, verdaderamente tuvieron la última palabra en su vida. No dejarás que tengan el mismo efecto en la tuya?

DOMINGO DE PASCUA (21 de Abril de 2019)

Perspectiva Salesiana

“La muerte y pasión de Nuestro Señor es el motivo mas dulce y mas convincente que puede animar nuestros corazones en esta vida mortal…Los hijos de la cruz se glorifican en esto, la paradoja más asombrosa que muchos no entienden es que: De la muerte, que devora todas las cosas, ha emergido el alimento de nuestra consolación. De la muerte, que es fuerte por sobre todas las cosas, ha salido toda la dulce miel de nuestro amor.” (Tratado del Amor de Dios, Libro 12, Capitulo 13)

Verdaderamente este, es el misterio central de nuestra fe. Jesús, al permitirse a si mismo ser consumido con pasión y devorado por la muerte ha, al mismo tiempo, conquistado la muerte de una vez por todas con la pasión que es el poder de la vida eterna.

El sendero de la pasión, la muerte y la resurrección de Cristo fue personal: fue único. Fue designada por el Padre de toda la eternidad. Jesús fue fiel a la visión de Dios para con él; Jesús acogió su vocación como el Mesías humilde y gentil; Jesús sufrió el dolor de la muerte; Jesús experimentó el poder de la resurrección.

Dios ha diseñado un camino personal para cada uno de nosotros desde la eternidad. Cada uno de nosotros tiene un rol único que jugar en la revelación interminable de la vida divina, del amor divino, de la justicia divina, de la paz divina y de la reconciliación divina del Padre. Aun así, el camino a la resurrección el es camino de la cruz – el camino de la rendición, el camino de la liberación, el camino donde se entregan todas las cosas, los pensamientos, las actitudes y las acciones que no nos permiten personificar la pasión de Cristo: la pasión por todo lo que es recto y verdadero.

Francisco de Sales ofrece esta imagen en el Libro numero 9 de su Tratado del Amor de Dios: “Dios le ordenó al profeta Isaías que se desnudara completamente. El profeta lo hizo, y salió y se fue a predicar de esta forma por tres días enteros (o, como algunas personas dicen, por tres años enteros). Entonces, cuando el tiempo que Dios hubo designado para él llegó a su término, él se puso sus ropas de nuevo. Así, también, nosotros debemos quitarnos todos los afectos, pequeños y grandes, y examinar frecuentemente nuestro corazón para ver si está verdaderamente listo para despojarse de todas nuestras prendas, así como Isaías lo hizo. Entonces, en el momento oportuno debemos retomar los afectos que son convenientes para el servicio de la caridad, para que podamos morir desnudos en la cruz con nuestro divino Salvador y después levantarnos de nuevo con el como personas nuevas.”

Estén seguros de una cosa: la muerte diaria en nosotros mismos, que es parte del vivir una vida apasionada, no se trata de la muerte en si, ni de deshacernos y de dejar ir ciertas cosas por nuestro propio bienestar. No, se trata de que todo lo que somos pueda ser purificado para que podamos vivir vidas de pasión divina mas efectiva y fielmente. Dios no desea que nosotros muramos en nosotros mismo como resultado de la auto-depreciación: Dios desea que muramos en nosotros mismos para que, irónicamente, podamos ser más parecidos a lo que Dios nos ha llamado a ser.

“El amor es tan fuerte como la muerte cuando se trata de permitirnos el abandono de todas las cosas,” escribió San Francisco de Sales. “Es tan magnifico como la resurrección el adornarnos con la gloria y con el honor.”

Esta gloria y honor no esta solo reservada para el cielo. En la medida en la que morimos un poco cada día y experimentamos la fidelidad del amor de Dios en medio de la adversidad, las pruebas y las dificultades, es posible que una parte de esos regalos puedan ser nuestros incluso aquí en la tierra.

DOMINGO DE LA PASION (14 de Abril de 2019)

Énfasis Sugeridos

“La pasión de Nuestro Señor Jesucristo…”

Perspectiva Salesiana

La Pasión de Jesús es ciertamente el recuento del último día de su vida en la tierra. Pero la Pasión de Jesús también es algo que fue demostrado cada día de su vida terrenal

• Una pasión por la justicia.

• Una pasión por la justicia divina.

• Una pasión por hacer lo que esta bien y lo que es correcto.

• Una pasión por retar a los demás para promover estas ideas.

En su Tratado del Amor de Dios (Libro 10, Capitulo 16), San Francisco de Sales identifica tres niveles de tal pasión:

Nosotros podemos corregir, censurar y reprimir a los demás. Esto es quizás fácil de hacer por que por que no requiere que aquellos que sienten pasión por la rectitud actúen de forma justa. Obviamente esta clase de celo es muy atractiva por que está enfocada en lo que los demás no están haciendo. Por otra parte, se puede convertir en un caso clásico de “has lo que yo digo, no lo que yo hago” por que no requiere que vivamos de manera justa.

Nosotros demostramos pasión con "actos de gran virtud para poder dar buenos ejemplos y al sugerir remedios contra el mal, animando a los demás a que los apliquen, y haciendo el bien en lugar del mal que queremos erradicar. Esto es cierto para todos nosotros," comenta de Sales, "pero muy pocos de nosotros estamos ansiosos de hacerlo. " Es cierto: esto requiere trabajo e integridad de nuestra parte. Nosotros no podemos simplemente hablar por hablar; debemos también actuar.

"Finalmente, el ejercicio mas excelente de la pasión consiste en sufrir y soportar muchas cosas para poder prevenir e impedir el mal. Casi nadie quiere ejercitar este tipo de pasión."

Esta pasión esta dispuesta a arriesgar todo por la rectitud y la justicia, incluso la vida misma.

"La pasión de Nuestro Señor se hizo evidente principalmente en el momento de su muerte en la cruz con la cual destruyó la muerte y los pecados de la humanidad," escribió San Francisco de Sales. Imitar el celo de Jesús por la justicia es “la perfección del coraje y un fervor increíble de espíritu."

Jesús ciertamente desafió la injusticia de los demás. Jesús estuvo dispuesto a promover la justicia por medio de su propio ejemplo. Lo más importante, es que Jesús estuvo dispuesto a ir hasta donde su pasión por la justicia lo llevara, aun si esta le costara su propia vida.

El Domingo de la Pasión – o más bien, cada día – debe hacer que nos preguntemos: Qué tan lejos estamos dispuestos a ir por nuestra pasión por la justicia?

QUINTO DOMINGO DE CUARESMA (7 de Abril de 2019)

Énfasis Sugerido

“Sean embajadores de Cristo… la santidad misma de Dios.”

Perspectiva Salesiana

En los últimos días hemos escuchado mucho acerca del genoma humano. Los científicos están haciendo rápidos descubrimientos sobre la secuencia de nuestros genes. Algunos están hablando de la clonación de humanos y otros acerca de otros tipos de manipulaciones genéticas leves. Estos descubrimientos pueden hacer que nos preguntemos si somos realmente libres – libres para pecar o libres para hacer el bien. Quizás, igual que nuestro color de ojos, nuestros genes determinan nuestras acciones. Por eso entonces la mujer que es descubierta cometiendo adulterio, lo cual es el tema del Evangelio de hoy, no fue realmente responsable de sus acciones y no necesitaba ser perdonada.

El asunto de la responsabilidad humana no es nuevo. Algunas personas sugieren que quienes somos es determinado por nuestra cultura y por la manera en la que hemos sido criados. El famoso psicólogo B.F. Skinner sostenía que nuestro ambiente nos condiciona: Sigmund Freud enfatizaba la importancia de las relaciones que formamos a temprana edad.

Los cristianos creen que aún cuando la familia, el ambiente y los genes ejercen influencia sobre nosotros, estos ultimadamente no determinan quienes somos. Nosotros somos libres. Esta estancia refleja las dos cosas, el sentido común y las enseñanzas del Evangelio.

San Francisco de Sales, al escribir su Introducción a la Vida Devota, comienza con la purificación del alma – la conversación más profunda del alma con Cristo. Si una persona ha de convertirse en devota, para volverse santo, para volverse más libre, el o ella debe dejar atrás las racionalizaciones pasadas, debe dejar de rehusarse a aceptar responsabilidad y volverse a Cristo más profundamente. No son mis genes, ni mi ambiente, ni mi familia – soy yo decidiendo libremente!

Para de Sales esta conversión, y este es el punto crucial, no está solamente relacionada con el pecado en si sino que también de nuestro afecto por el pecado.

"Las personas que han abandonado el pecado pero que aun así se mantienen unido a él se parecen a las muchachas que son anémicas. Puede que ellas no estén muertas, pero siempre están pálidas; y ellas comen sin disfrutar de la comida; ellas duermen sin descansar, se ríen sin dicha y se arrastran en vez de caminar." [Stefan Edición, pp. 24-25]

El alma vigorosa convirtiéndose a Cristo substituye un amor por bienes más profundos por este afecto debilitante. El tiempo de oración, la atención a los demás, los actos de compasión por los pobres y el perdón por el mal que ha sido dirigido en contra nuestras caracterizan el alma que progresa en su esfuerzo por convertirse en discípula de Cristo.

QUINTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Marzo 31, 2019)

Énfasis Sugerido

"Déjame Señor, por que yo soy un pecador."

Perspectiva Salesiana

Nosotros tenemos todas las razones para creer que Pedro fue un muy buen pescador. El sabía como, cuando y en donde encontrar los pescados. El sabía cuales eran los mejores lugares para pescar. El sabia cuando debía quedarse en un lugar; él sabia cuando debía moverse a otro sitio. Quizás mucho más importante, Pedro sabia que incluso los pescadores mas exitosos algunas veces regresan a casa con las manos vacías.

Entra Jesús: un Nuevo rostro; un Nuevo nombre. Aún cuando aparentemente fue un gran profesor y un gran sanador, él fue la ultima persona de quien Pedro esperaba recibir consejos sobre como pescar. Hay alguien que pueda culpar a Pedro por ese escepticismo inicial?

Aun así, él cedió. Por cualquiera que haya sido la razón – una intuición sobre el poder de Jesús- Pedro y sus colegas regresaron a las aguas profundas del lago. Y como ya sabemos, su reacio Segundo esfuerzo fue recompensado mucho más allá de lo que esperaba.

Este misterioso y repentino cambio en las circunstancias hace que Pedro reconsidere sus propios pecados. En particular, quizás su creencia de que el sabia mas que Jesús con respecto a la pesca; incluso su esperanza de avergonzar a Jesús; quizás también su propio resentimiento al darse cuenta de que Jesús estuvo en lo correcto.

Parece que Pedro no era tan perfecto después de todo.

Y aun así, es precisamente esta persona imperfecta (junto con otras personas imperfectas) a quien Jesús llamo a aprender y a compartir su amor. Por qué?

San Francisco de Sales le da a la puntilla en la cabeza: "Aún cuando él estuvo sujeto a tantas imperfecciones, San Pedro fue escogido por que, a pesar de sus defectos, él siempre estuvo lleno del coraje suficiente para reconsiderar una situación. Pedro tuvo el coraje para escuchar – sin importar cuan reacio – el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje – después de todo, él habría quedado en ridículo frente a sus colegas – para seguir el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje para enfrentar su propia arrogancia. Finalmente, Pedro tuvo el coraje para considerar que algunas veces la sabiduría de Dios s extiende mas allá de nuestras expectativas y opiniones.

Nosotros, igual que Pedro, somos personas imperfectas. Nosotros tenemos defectos y faltas. Aún así, Jesús nos llama, también, tal y como somos, para que seamos sus discípulos. Tengan el coraje para reconocer sus dones; tengan el coraje para reconocer sus pecados; tengan el coraje para aprender de los demás; por sobre todo, tengan el coraje para seguir la invitación de Dios sin importar a donde, cuando o como esta los guíe.

TERCER DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 24, 2019)

Énfasis Sugerido

“El lugar donde estás es suelo sagrado.”

Perspectiva Salesiana

Un ángel apareció a Moisés en las llamas de un arbusto, un arbusto que, sin importar cuanto tiempo había estado ardiendo, no se consumía. Sin duda alguna Moisés no podía creer lo que sus ojos veían. Pero si él estaba sorprendido con esa revelación, imaginen su sorpresa cuando el se entero de que el estaba en presencia de Dios.

Moisés estaba de pie en suelo sagrado.

La verdad del asunto es que nosotros siempre estamos de pie – y caminando- sobre suelo sagrado. Nuestro mundo- y todas las personas en él – ha sido creado a la imagen y semejanza de Dios. Nuestro mundo – y todas las personas en él- fueron salvadas por la vida, el amor, la muerte y la resurrección de Jesús. Nuestro mundo – y todas las personas en él- son inspirados y sostenidos por el Espíritu Santo.

Nuestro mundo – y todo en él- es un regalo de Dios. Por eso todo es digno de un profundo respeto y reverencia.

Pero qué tan respetuosos somos nosotros? Acaso nosotros tratamos nuestros propios cuerpos como suelo sagrado? Acaso nos relacionamos con nuestro ambiente como si este fuera suelo sagrado? Acaso vemos nuestros regalos y nuestras posesiones materiales como suelo sagrado? Reverenciamos a los demás- y nuestras relaciones- como suelo sagrado? En resumen, verdaderamente nos reverenciamos y reverenciamos a los demás, como si fuéramos lugares en los que encontramos lo divino?

Moisés removió sus sandalias en presencia de Dios como símbolo de respeto. Nosotros podemos mostrar nuestro respeto y reverencia por la presencia de lo divino en nosotros y en los demás al remover cosas más importantes de nuestras vidas: la envidia, los celos, los chismes, el engaño, la glotonería, la avaricia, la rabia, la violencia, los prejuicios y todo lo demás que no nos permiten pagar el debido respeto al Dios que vive dentro de nosotros y entre nosotros.

Pero no es suficiente el remover de nuestras vidas esos pensamientos, sentimientos, actitudes o acciones que no nos permiten reconocer el suelo sagrado en nosotros y en los demás. Nosotros también debemos personificar las cualidades enumeradas en el Salmo 103. Debemos… actuar con dulzura y compasión… luchar para asegurar que se haga justicia… promover los derechos de todos los oprimidos… ser misericordiosos… tratar de controlar nuestro temperamento… ser abundantes en generosidad.

Nosotros estamos de pie, caminamos, vivimos en un suelo sagrado, aun si estamos conscientes de ello o no… así como ese arbusto ardiente, que nuestros pensamientos, sentimientos, actitudes y acciones sean un símbolo convincente y visible de esta verdad en nuestras vidas y en las vidas de los demás.

SEGUNDO DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 17, 2019)

Énfasis Sugerido

“El Señor es mi luz y mi salvación.”

Perspectiva Salesiana

El Libro del Génesis y el Evangelio de Lucas describe dos escenas muy poderosas en las que la voluntad de Dios es demostrada de forma clara y sin oportunidad de cometer ningún error. Abraham fue testigo del misterioso brasero como un símbolo del tratado de Dios con él y con sus descendientes, mientras que Pedro, Juan y Santiago fueron testigos de la transfiguración de Jesús.

Es difícil no percatarse del mensaje en estos casos: estas son manifestaciones y expresiones directas de la voluntad de Dios, de su deseo y de su sueno de que todos los que viven una vida centrada en Dios acá en la tierra, experimentan la plenitud de esa vida por siempre en el cielo.

SI tan solo la voluntad de Dios fuera siempre tan simple de entender! Si tan solo nosotros siempre pudiéramos discernir la voluntad de Dios para nosotros y para los demás! Ojala pudiéramos saber exactamente lo que Dios quiere de nosotros en cada momento con absoluta claridad! Ojala que Dios hablara a todo el mundo a través de la transfiguración de la luz o del humo!

Por supuesto, para la mayoría de nosotros, esto no ocurre. Como estas clases de comunicaciones nos están disponibles, cómo entonces podemos discernir la voluntad de Dios para con nosotros? Francisco de Sales sugiere una mano de cosas que pueden ayudarnos a reconocer la voluntad de Dios en nuestras vidas…. Y como esa voluntad debe tener efecto en nuestras relaciones con los demás.

Primero, miren los Diez Mandamientos y otros consejos que se hallan en la Escritura; consideren la tradición, la enseñanza, las prácticas y la autoridad de la Iglesia; pongan atención a las obligaciones y las responsabilidades que los acompañan en el estado y la etapa en la que sus vidas se encuentran. Así, por ejemplo, si ustedes están casados, están trabajando y criando una familia, la voluntad de Dios para ustedes seria incluir tales cosas como atender a la misa del Sábado, honrar a su padre y a su madre, nutrir su relación con sus esposos, suplir las necesidades de, y enseñar a sus hijos, hacer su trabajo de forma gentil, justa y ética, balanceando las demandas del trabajo, el descanso, la casa y la oficina, etc., etc.

Segundo, observen las circunstancias, las situaciones y las relaciones en las que se encuentran cada día, cada hora, cada momento. Pongan atención a como las demandas y las necesidades de los demás pueden ser expresiones de la voluntad de Dios para con ustedes.

Tercero, profundicen su habilidad para escuchar. Pongan atención no solo a lo que esta pasando a su alrededor sino que también a lo que esta pasando dentro de ustedes. Aprendan como identificar y filtrar la estática externa e interna en sus vidas. La oración y la participación en la vida litúrgica/sacramental de la Iglesia son dos aliados muy poderosos en este esfuerzo.

Cuarto, desarrollen y nutran amistades espirituales. Así como la voluntad de Dios nunca es expresada en un lugar totalmente aislado de todo, no traten de entender todo por ustedes mismos. Escuchen los consejos de los amigos verdaderos cuando estén tratando de determinar lo que Dios quiere que ustedes hagan en una situación determinada.

Finamente, sean pacientes. Confíen en el amor de Dios para con ustedes. Aun cuando las revelaciones de Dios son ocasionalmente inconfundibles, la mayoría son más sutiles y son reveladas gradualmente: verdaderamente estas pueden llevarnos toda una vida.

PRIMER DOMINGO DE CUARESMA (Marzo 10, 2019)

Énfasis Sugerido

"Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto donde el fue tentado por el diablo."

Perspectiva Salesiana

Mientras que Jesús se preparaba para comenzar su ministerio publico – el de proclamar las Buenas Nuevas del Reino de Dios- para ser la clase de Mesías que Su Padre envisiono – para abrir su mente y su corazón al poder y la promesa del Espíritu Santo – él fue tentado.

Fue tentado a convertir la piedra en un pan. Fue tentado con todo el poder y la gloria de los reinos terrenales. Fue tentado a lanzarse desde el templo: presumiblemente, para convencer a las personas de su identidad y su autoridad todo al mismo tiempo.

La tentación fundamental? Jesús fue tentado a convertirse en alguien mas que no fuera quien Dios le había mandado a ser. Jesús fue tentado a ser una clase diferente de salvador. Jesús fue tentado a creer que había una forma más fácil de redimir, de salvar, de santificar. Jesús fue tentado a creer que había un atajo que se podía tomar en el camino a la salvación.

Nosotros nos podemos identificar con este tipo de tentación. Cuántas veces nos decimos a nosotros mismos que seriamos más felices, más sanos y más santos si fuéramos alguien más? Cuántas veces decimos que debe haber otra forma (una forma más fácil, un atajo) para ser una buena esposa, un buen esposo, un buen hijo o buena hija, un buen hermano o una buena hermana, un buen amigo o un buen vecino? La tragedia es que si pasamos nuestras vidas creyendo que estaríamos mejor si fuéramos alguien más o si estuviéramos en otro lugar, nosotros nunca vivimos la vida – la única vida- que Dios nos da. En el proceso de buscar un atajo dejamos de seguir el camino que Dios quiere que caminemos.

Francisco de Sales escribe: "No siembres tus deseos en el jardín de otra persona; simplemente cultiva tu jardín lo mejor que puedas. No anheles otra persona que no sea quien eres; en vez de eso, debes desear profundamente ser quien eres. Enfoca tus pensamientos en esa realidad y perfecciona quien eres, y carga con las cruces, bien sean grandes o pequeñas, que se te presenten en el camino. Créeme, este es el punto mas importante – y el menos entendido – en la vida espiritual.” (Cartas de Dirección Espiritual, p. 112)

Jesús fue tentado a ser alguien y algo diferente a lo que el era. Jesús fue tentado a abandonar el camino autentico del amor y a cambiarlo por la promesa vacía y diabólica de un atajo. Jesús fue tentado a tomar el camino (aparentemente) más fácil. Aun así, su creencia en el plan de Dios para él le permitió a Jesús repudiar la promesa vacía de un arreglo a medias hacia el camino que lleva a la felicidad, la salud y la santidad.

Ahora que comenzamos esta temporada de la Cuaresma, pidamos el coraje que necesitamos para reconocer la voz del tentador en nosotros. Pide la claridad para poder ver las formas en las que eres tentado a pasar tu vida deseando ser alguien más. Pide la gracia y la fuerza para seguir el ejemplo de Jesús.

Se quien eres y se eso de la mejor manera.

Octavo Domingo del Tiempo Ordinario (3 de marzo de 2019)

“La boca habla según la abundancia del corazón…”

Las selecciones del Libro de Sirácides y del evangelio de Lucas proponen una norma importante con la cual podemos juzgar el corazón y la mente de otra persona: lo que una persona dice y cómo lo dice.

Parece muy obvio, ¿cierto? Las personas negativas tienden a hablar negativamente. Las personas celosas hablan con resentimiento. Las personas prejuiciosas hablan con suspicacia. Sus conversaciones tienden a agobiar a las demás personas.

Por el contrario, las personas positivas hablan con positivismo. Las personas felices hablan con amabilidad. Las personas energéticas hablan con entusiasmo. Sus conversaciones tienden a elevar a otros.

Si los ojos son las ventanas del alma, la conversación parece ser la expresión del corazón.

Francisco de Sales escribe en su Introducción a la vida devota: "Del mismo modo en que los médicos averiguan el mal que aqueja a una persona examinando su lengua, nuestras palabras son un indicio real del estado de nuestras almas" (Parte III, capítulo 26). Este diagnóstico tiene varios aspectos.

Primero: ¿cómo hablamos de Dios? “Si verdaderamente aman a Dios deben hablar con frecuencia de él en sus conversaciones con otras personas... del mismo modo en que las abejas extraen solamente la miel con sus bocas, sus lenguas siempre deben estar endulzadas con Dios... siempre con atención y reverencia" (ibídem).

Segundo: ¿cómo hablamos de los demás? “Esfuércense porque una palabra indecente jamás se escape de sus labios, porque aún si no dicen algo con malas intenciones, quienes los escuchan pueden percibir lo que dicen de otra manera". Cuando nuestro corazón se llena de maldad o de rencor o intrigas, nuestras lenguas ya no son dulces como las de las abejas, sino que "se parecen más a avispas que se juntan para alimentarse de podredumbre" (Parte III, capítulo 27).

Tercero: ¿cuán equilibrada es nuestra conversación? “Me parece que debemos evitar los dos extremos", dijo San Francisco de Sales. “Ser demasiado reservados y rehusarse a participar en conversaciones puede parecerles a algunas personas como una falta de confianza en los demás o como un desprecio. Por otra parte, andar siempre murmurando o bromeando sin darles a los demás el tiempo y la oportunidad de hablar cuando quieren hacerlo es una señal de superficialidad y frivolidad" (Parte III, capítulo 30).

¿Qué les dicen el contenido y el tono de nuestras palabras a los demás?

SEPTIMO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 24, 2019)

Enfasis Sugerido

“Ama a tus enemigos; has el bien con aquellos que te odian, bendice a los que te maldicen, ora por los que abusan de ti.”

Perspectiva Salesiana

Recientemente estuve envuelto en una discusión con alguien. Fue algo difícil!!

Comenzó inocentemente como una diferencia de opinión, y a medida que nos dejamos llevar por nuestras emociones y nuestro orgullo, el conflicto escalo rápidamente y paso de ser un simple desacuerdo a convertirte en una competencia de gritos de escala mayor. La intensidad de la discusión, al igual que lo que nos dijimos fue una sorpresa para ambos. Cuando nos dimos cuenta de que no estábamos llegando a ningún lado con todo eso, ambos nos retiramos para tratar de curar nuestras heridas, más que sorprendidos por la gran ansiedad y angustia que este altercado ocasionó en cada uno de nosotros. Afortunadamente, después de dejar de pasar un poco de tiempo, y de dejar que nuestras emociones se enfriaran, cuando cada uno tuvo tiempo para orar y reflexionar sobre todo lo que acababa de acontecer, y al analizar las consecuencias de todo esto –tuvimos el coraje para dirigirnos el uno al otro de una forma más civil y razonable.

Ambos nos pedimos disculpas por reaccionar de esa forma y por no escuchar lo que el otro estaba diciendo. Nos sentamos para poder articular nuestros pensamientos y sentimientos, y sobre todo, decidimos escuchar y verdaderamente entender la perspectiva del otro. Aun cuando esto fue difícil de hacer, ambos hicimos nuestro mejor esfuerzo para poder reparar los danos.

Y nos sobrepusimos.

En el Evangelio de Lucas nosotros escuchamos el reto de Jesús “ama a tus enemigos; haz el bien con aquellos que te odian, bendice a quienes te maldicen, ora por aquellos que abusan de ti.” Este ejemplo y estas palabras ciertamente no es el tipo de reacción humana que vemos en nosotros mismos ni en los demás: aun para los seguidores de Jesús, estas palabras pueden ser difíciles, si no imposibles de personificar. Francisco de Sales escribe, “Que bueno es amar aquí en la tierra así como lo haremos algún día en el cielo.”  La razón por la que este reto es tan difícil, es el hecho de que la imagen del “enemigo” no se halla casi siempre en los rostros extraños, sino en aquellas personas a las que conocemos… y a veces, en el rostro de aquellos a quienes amamos.

A medida que cada uno de nosotros reflexiona sobre aquellos conflictos por resolver que aun existen en nuestras vidas, y sobre el reto a que sanemos, amemos y perdonemos y reconciliemos, nosotros debemos recordar que en nuestras relaciones con los demás nosotros no solo estamos buscando un fin terrenal; mas bien, nosotros vivimos nuestras vidas juntos como personas que están destinadas a la plenitud de la vida eterna con Dios. Así como San Pablo escribe a los Corintios, “Así como nosotros llevamos la imagen del hombre de polvo, nosotros también llevamos la imagen del hombre del cielo.” Francisco de Sales recomienda: “Mantengan su Corazón en las calles gloriosas del Jerusalén celestial, donde se escucha el resonar de la alabanza a Dios por todas partes. Miren la variedad de santos, y averigüen como llegaron ellos allí. Sabrán entonces que los apóstoles llegaron principalmente a través del amor; los mártires, a través de la constancia; los doctores a través de la meditación; los confesores a través de la mortificación; las vírgenes a través de la pureza de Corazón; y todos ellos, a través de la humildad.”

 

SEXTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 17, 2019)

Enfasis Sugerido

"Benditos son aquellos que confían en el Señor, aquellos cuya esperanza es el Señor."

Perspectiva Salesiana

Cuál es el significado de la palabra “confiar”? El Diccionario de la Herencia Americana del Idioma Ingles define esta palabra así: “Firme creencia en la integridad, la habilidad o el carácter de una persona o una cosa.”

Imagina un mundo sin confianza. Imagina un mundo en el que nadie cree en la “integridad, la habilidad o el carácter” de los demás.” Un lugar así podría ser descrito literalmente como un infierno viviente. La confianza es el mortero que nos mantiene unidos a todos. La confianza es lo que nos permite formar familias, amistades, comunidades y países. La confianza es una parte integral de lo que significa ser humano.

En contraste con la importancia de tener confianza en los demás, Jeremías nos advierte: “Desgraciados son aquellos que confían en los seres humanos.” Que significa esto para nosotros? Puesto de forma simple, confiar en los demás no es suficiente para sostenernos en esta vida.  Por qué? Porque, como todos sabemos muy bien – y muy dolorosamente – nosotros los humanos, muy a pesar de nuestros mejores esfuerzos no siempre somos personas de confiar. Si nuestra confianza se limita al plano humano, nosotros corremos el riesgo de llegar a sentirnos abrumados por el dolor, la decepción, la ruptura de nuestro corazón y el cinismo.

Nuestra confianza total debemos depositarla en Dios, quien siempre es confiable. Nuestra máxima confianza debe ser depositada en Dios, el amigo fiel quien nunca nos engaña ni nos miente. Nuestra confianza fundamental nos permite no solamente sobrevivir en esta vida, sino que también nos permite prosperar en ella, especialmente cuando nos enfrentamos a nuestras propias imperfecciones y a las imperfecciones de los demás. San Francisco de Sales escribió: "Si el mundo entero se vuelve de cabeza, si todo a nuestro alrededor es oscuridad… qué acaso todo no estará bien desde que depositemos nuestra confianza en Dios?" (Stopp, Cartas Selectas, p. 125)

Seremos desgraciados si esperamos que los demás satisfagan nuestras necesidades más profundas, nuestros deseos más profundos y nuestros sueños más profundos y que no nos fallen a la hora de hacerlo. Esa clase de expectativas solo nos llevan a la amargura, el resentimiento y la desesperación. Seremos bendecidos si confiamos y nos consolamos con el Dios que el confiable, aun cuando los humanos no lo son. Nuestra confianza en Dios no nos protegerá de las inevitables decepciones de la vida – aquellas que recibimos y aquellas que ocasionamos- pero si nos permitirá enfrentarlas, y trabajar en ellas y ultimadamente sobreponernos a ellas.

Nuestra confianza en Dios nos permite celebrar nuestra habilidad de ser confiables. Igualmente, nuestra confianza en Dios nos permite perdonarnos los unos a los otros cuando no lo somos.

QUINTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 10, 2019)

Énfasis Sugerido

"Déjame Señor, por que yo soy un pecador."

Perspectiva Salesiana

Nosotros tenemos todas las razones para creer que Pedro fue un muy buen pescador. El sabía como, cuando y en donde encontrar los pescados. El sabía cuales eran los mejores lugares para pescar. El sabia cuando debía quedarse en un lugar; él sabia cuando debía moverse a otro sitio. Quizás mucho más importante, Pedro sabia que incluso los pescadores mas exitosos algunas veces regresan a casa con las manos vacías.

Entra Jesús: un Nuevo rostro; un Nuevo nombre. Aún cuando aparentemente fue un gran profesor y un gran sanador, él fue la ultima persona de quien Pedro esperaba recibir consejos sobre como pescar. Hay alguien que pueda culpar a Pedro por ese escepticismo inicial?

Aun así, él cedió. Por cualquiera que haya sido la razón – una intuición sobre el poder de Jesús- Pedro y sus colegas regresaron a las aguas profundas del lago. Y como ya sabemos, su reacio Segundo esfuerzo fue recompensado mucho más allá de lo que esperaba.

Este misterioso y repentino cambio en las circunstancias hace que Pedro reconsidere sus propios pecados. En particular, quizás su creencia de que el sabia mas que Jesús con respecto a la pesca; incluso su esperanza de avergonzar a Jesús; quizás también su propio resentimiento al darse cuenta de que Jesús estuvo en lo correcto.

Parece que Pedro no era tan perfecto después de todo.

Y aun así, es precisamente esta persona imperfecta (junto con otras personas imperfectas) a quien Jesús llamo a aprender y a compartir su amor. Por qué?

San Francisco de Sales le da a la puntilla en la cabeza: "Aún cuando él estuvo sujeto a tantas imperfecciones, San Pedro fue escogido por que, a pesar de sus defectos, él siempre estuvo lleno del coraje suficiente para reconsiderar una situación. Pedro tuvo el coraje para escuchar – sin importar cuan reacio – el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje – después de todo, él habría quedado en ridículo frente a sus colegas – para seguir el consejo de Jesús. Pedro tuvo el coraje para enfrentar su propia arrogancia. Finalmente, Pedro tuvo el coraje para considerar que algunas veces la sabiduría de Dios s extiende mas allá de nuestras expectativas y opiniones.

Nosotros, igual que Pedro, somos personas imperfectas. Nosotros tenemos defectos y faltas. Aún así, Jesús nos llama, también, tal y como somos, para que seamos sus discípulos. Tengan el coraje para reconocer sus dones; tengan el coraje para reconocer sus pecados; tengan el coraje para aprender de los demás; por sobre todo, tengan el coraje para seguir la invitación de Dios sin importar a donde, cuando o como esta los guíe.

CUARTO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Febrero 3, 2019)

Énfasis Sugerido

“El amor se regocija en la verdad…”

Perspectiva Salesiana

Jeremías no quería ser un profeta. Esta vocación parecía no traer nada más que problemas, y con Buena razón: Los profetas del pasado tenían el mal hábito de ser fastidiados; ser rechazados; ser golpeados; algunas veces incluso terminaban muertos. Aun así, Dios fue firme en su resolución de que Jeremías debía llevar la vida de profeta- esto es, debía estar dispuesto a hablar con la verdad, a ser capaces de decir las cosas ‘como son’ – y que Dios mantendría a Jeremías en medio de cualquier oposición o de cualquier peligro al que el tuviera que enfrentarse.

No es de sorprenderse entonces que Jesús, también, experimento esa misma oposición, hostilidad y rechazo. Como ha sido ilustrado en el Evangelio de hoy, hablar con la verdad – vivir en la verdad- algunas veces incita muchos problemas.

En virtud de nuestro Bautismo y Confirmación nosotros también hemos sido llamados a vivir la vida de manera profética. Utilizando las palabras de San Pable, nosotros “no nos regocijamos en lo que es falso; nosotros nos regocijamos en la verdad.” Aun así como todos sabemos, esto es mas fácil decirlo que hacerlo. En un día cualquiera se presentan muchas ocasiones en las que dudamos si debemos decir la verdad por cualquier numero de rezones: puede ser que no queremos causar problemas; puede ser que no queremos molestar a los demás; no queremos que los demás se enfaden; no queremos que los demás se pongan de mal genio con nosotros; nosotros queremos caerle bien a los demás. Y por eso, nosotros medimos nuestras palabras; nosotros hablamos de forma complicada; nosotros no decimos lo que pensamos; nosotros no pensamos lo que decimos.

Nosotros mentimos.

Francisco de Sales escribió: “Tu lenguaje debe ser moderado, franco, sincero, candido, que no afecte a los demás, y que sea honesto. Debemos mantenernos alerta para no equivocarnos, para evitar la ambigüedad y para no tener que disimular.” Aun así, esto no nos da el derecho a ser crudos cuando decimos la verdad: recuerden que Francisco de Sales también nos dice que nosotros tenemos más oportunidades de ganarnos el favor de la gente con una cucharadita de miel que con un galón de vinagre. Cuando nos sea posible, debemos hablar la verdad de manera gentil, suave, simple y directa, tratando de evitar los dos extremos: el de ser indecisos o temperamentales. Es mas, decir las cosas ‘como son’ no es lo mismo que ‘sacarlo todo de adentro’. Francisco continua: “Aun cuando no siempre es aconsejable decir todo lo que es verdadero, nunca es permisible hablar en contra de la verdad.”

Sin importar cuan pequeña o grande sea la verdad de la cual estamos hablando en una forma calmada, humilde, gentil y respetuosa, la verdad es que no podemos predecir – y ciertamente no podemos controlar- como la verdad será escuchada o recibida por los demás. Quizás no es coincidencial, entonces, que el amor no solo se “regocije en la verdad”, sino que también requiere paciencia; también requiere abstención; no tiende al enojo; no se concentra en las heridas; ultimadamente requiere “confianza, esperanza y el poder para soportar.”

Jesús nos prometió que “la verdad nos hará libres.”  Pero Jesús nunca nos prometió que esto seria algo fácil de hacer.

TERCER DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 27, 2019)

Énfasis Sugerido

"Este pasaje de la Escritura se hace realidad cuando es escuchado."

Perspectiva Salesiana

Las palabras son como átomos. Ellas pueden curar. Ellas pueden energetizar. Ellas pueden extender y mejorar la calidad de vida.

Las palabras también pueden herir. Ellas pueden dividir. Ellas pueden envenenar. Ellas pueden destruir.

San Francisco de Sales entendía que nuestras palabras – lo que decimos, como lo decimos- tienen un impacto muy poderoso en los demás. Por eso él ofrece el siguiente consejo: "Que tu lenguaje sea suave, abierto, sincero, franco, que no afecte a nadie y honesto.” La integridad, la justicia y la equidad deben ser sellos distintivos de nuestro lenguaje. No debemos darle vueltas al asunto. Debemos hablar directamente y desde el fondo de nuestro corazón. No debemos medir nuestras palabras hasta el punto en que no comunicamos nada. Aun así, ser honesto no requiere que seamos brutales o que “acumulemos” diciendo todo lo que debe ser dicho en un momento en particular. Cuando tengamos dudas, nos dice Francisco: “ Nunca es apropiado decir algo que vaya en contra de la verdad. "

" Nunca le des a los demás la oportunidad para que crean que se están diciendo cosas malas sobre ellos.” Cuando hablen en público, sean tan universales como sea posible. Cuando tengan que hablar en privado, háganlo con sensibilidad y discreción. Nunca utilicen palabras en formas que hieran a otras personas o que hagan que los demás piensen que ustedes los están hiriendo.

"Nunca ganamos nada por medio la crudeza." No importa cuan rectos o nobles sean nuestros valores, no ganaremos nada si los promovemos con palabras que son brutales y que hieren a los demás.

"La sabiduría consiste en saber cómo y cuándo hablar, y cuándo y dónde quedarse callado. " En algunos casos, las acciones dicen mucho más – y más efectivamente- que las palabras.

"La fidelidad, la simpleza y la sinceridad de nuestro discurso son verdaderamente un gran ornamento de nuestra vida Cristiana.” Cuando hacemos nuestro habito el hablar del bien que debemos buscar, del mal que debemos enfrentar con dulzura y compasión, entonces no debemos sorprendernos si los demás experimentan el saneamiento, la libertad, el aliento, la vida y el amor.

No hay duda de cómo Dios usa las palabras. Las palabras de Dios, personificadas en Jesús, "le traen buenas nuevas a los pobres, proclama la libertad de los cautivos, ofrece vista a los ciegos, libera a los oprimidos y proclama un tiempo favorable que vendrá del Señor. "

En resumen, la Palabra de Dios sana, libera, anima y estimula a los demás. Cuando nosotros hablamos, cuál es el efecto de nuestras palabras?

SEGUNDO DOMINGO EN TIEMPO ORDINARIO (Enero 20, 2019)

Enfasis Sugerido

“Jesús hizo esto en Cana y en Galilea y así dio la primera revelación de su gloria, y sus discípulos comenzaron a creer en el."

Perspectiva Salesiana

Como un primer paso para “darse a conocer”, esta primera demostración del poder divino de Jesús es modesta, por así decirlo. Aquí no hubo un saneamiento milagroso. No hubo exorcismo de demonios, en este caso él no resucito a nadie de entre los muertos. Por el contrario, él simplemente impidió que el proveedor de comida se quedara sin vino durante la recepción que siguió a la boda..

Muchas personas consideran esto como un mal uso –incluso un desperdicio – del poder Salvador de Jesús. Inicialmente incluso Jesús mismo parece sentir que su poder podría ser utilizado de mejor manera –y después- en otro lugar.

Pero Francisco de Sales no opina igual. El observa que este milagro tiene un significado que va mas allá de lo que se puede observar a simple vista. Aquí hay un ejemplo de como el poder de Dios impregna todas las experiencias humanas, incluso las más ordinarias. Con esto nos referimos a la práctica de las “pequeñas virtudes,” una noción realmente valiosa para San Francisco de Sales, y el sello distintivo de su entendimiento del poder salvador de Cristo. En su Tratado del Amor de Dios, Francisco de Sales escribió: "Es posible que una virtud muy pequeña tenga un valor mucho más grande para un alma en la cual el amor sagrado reina con un fervor que es más grande, que el martirio mismo en un alma en la que el amor es lánguido y débil.” (Libro 11, Capitulo 5) Puesto de otra forma, las pequeñas virtudes, la expresión del cuidado o de la preocupación durante circunstancias que parecen ordinarias, puede ser "más placentero a los ojos de Dios que las obras grandes y famosas que se hacen con poca caridad y devoción."

Aun así, hay lugar para grandes manifestaciones de amor: “Yo no estoy diciendo que no debemos aspirar a las virtudes destacadas, pero si sostengo que debemos entrenarnos en las pequeñas virtudes ya que sin estas las obras grandes son falsas y engañosas." (Stopp, Cartas Selectas, p. 159)

Jesús puede haber estado tentado a creer que convertir el agua en vino era una acción que estaba muy por debajo de su dignidad divina –quizás incluso su dignidad humana-. Al final las necesidades de los demás fueron más persuasivas que el deseo de “hacer un gran show” para los demás. Irónicamente, puede haber sido la Buena disposición de Jesús de emplear sus poderes celestiales para satisfacer una petición tan aparentemente ordinaria, lo que permitió que sus discípulos “empezaran a creer en él.”

Sus más famosas, maravillosas y únicas demostraciones de poder vinieron después. Pero así hubiera sido en la cruz del Calvario, o en una simple boda en Canaán, el poder, la promesa y la persona fueron una y la misma.

La moraleja de este milagro? Nada es muy pequeño para el Reino de Dios. Podemos decir lo mismo de nosotros mismos?

BAUTISMO DEL SEÑOR (Enero 13, 2019)

Enfasis Sugerido

“Yo, el Señor, te he llamado al triunfo de la justicia”

“Aquellos de todas las naciones que… actúen honradamente son aceptables para Dios”

Perspectiva Salesiana

El relato del bautismo de Jesús termina con el sonido de una voz procedente del cielo que dice, “Este es mi hijo, el amado. Mi predilecto”.

¿Por qué es Jesús el hijo predilecto de Dios? Porque Jesús es Hijo de la Justicia. Jesús nos mide a todos en base a los estándares establecidos por Dios, para otorgar a cada quien lo que le corresponde.

Isaías nos dice que Dios nos ha llamado, al igual que a Cristo, “al triunfo de la justicia” y en los Actos de los Apóstoles, a que “actuemos honradamente”. Pero, hablando en términos más comunes ¿qué significa trabajar por la justicia de Dios, y actuar honradamente?

Consideren por un momento lo opuesto a actuar justa y honradamente: “nosotros condenamos a nuestro vecino por cualquier cosita, pero nos excusamos cuando cometemos faltas que tienen un gran impacto. Queremos vender a precios altos, pero comprar a precio de rebaja. Exigimos que se obre de manera correcta en otro hogar, pero que la misericordia y la generosidad sean otorgadas a nuestro hogar. Queremos que las cosas que la gente no se tome tan en serio las cosas que decimos, pero nos mostramos sumamente susceptibles y ofendidos ante los comentarios de los demás” ( Introducción a la Vida Devota, Parte III, Capítulo 36). En el fondo la injusticia se refiere al hecho de vivir con una doble moral; es utilizar dos balanzas diferentes para medir al mundo: una balanza en la que medimos todo lo que resulte en beneficio nuestro, y la otra en la medimos todo aquello que implica una desventaja para los demás.

Lo que hace difícil identificar nuestros actos de injusticia es que estos casi nunca son grandes cosas. Por el contrario, frecuentemente son cosas pequeñas que hacemos y que por lo tanto resultan fáciles de ignorar. San Francisco de Sales escribe que: “El amor propio nos maneja y nos incita a cometer incontables y pequeños, aunque peligrosos, actos de injusticia e iniquidad. Como son tan pequeños bajamos la guardia y, porque son tantos, lo más seguro es que ocasionen grandes heridas, tanto a nosotros mismos – como también a los demás-”

Francisco de Sales dice que las personas que son justas y honradas son, en resumen, personas sensatas. Ellos no viven de la doble moral. Ellos son personas íntegras. Ellos siguen la Regla de Oro: tratar a otros de la misma forma en que desean ser tratados, y no esperando obtener de los demás algo que ellos mismos se rehúsan a poner en práctica. Las personas que son justas y honradas utilizan una sola balanza: la del amor de Dios. “Sean justos y sensatos cuando se pongan en el lugar de sus vecinos y a ellos en el suyo” dice San Francisco, “Vivan con un corazón que sea generoso, noble, cortés, real, justo y sensato” (Ibíd.).

En la medida en que nosotros hagamos esto todos y cada uno de nuestros días con los demás, creceremos como “los amados hijos e hijas de Dios”. El favor de Dios estará con nosotros – y morará en nosotros- siempre y cuando compartamos ese favor que EL nos ha dado, con los demás.

EPIFANIA DEL SEÑOR (Enero 6, 2019)

Perspectiva Salesiana

"Donde esta el Nuevo Rey de los Judíos?”

Enfasis Sugerido

Los reyes magos dejaron todo lo que les era familiar para seguir una estrella única que ellos creían era el símbolo de una nueva era de poder y de posibilidad.

Ellos eran hombres con una misión. Ellos estaban enfocados en lo que tenían que hacer. Ellos tenían el coraje suficiente para concebir un sueño y para llevarlo a cabo con un sentido de propósito. Nada, nadie, podía disuadirlos de ese deseo de seguir a la estrella, dondequiera que esta los llevara.

En contraste con nosotros, observó San Francisco de Sales “Es realmente una gran pena ver almas – y hay demasiadas – que, aun cuando se esfuerzan por obtener la perfección, se imaginan que esta consiste en tener una gran multitud de deseos. Ellos siempre buscan ansiosamente los medios para poder realizar estos deseos, a veces inmediatamente y a veces después. Ellos nunca están contentos o tranquilos, por que tan pronto como han formado un nuevo deseo, al mismo tiempo tratan de concebir otro." ( Conferencia VII, Octava de la Epifanía, 1620)

Seguir la estrella es para las personas que mantienen su mente enfocada en una sola cosa.

Para la mayoría de nosotros, encontrar al Rey de los Judíos no se trata de dejar atrás lo que nos es familiar. No, se trata de ponerle atención a las personas, las circunstancias y los eventos que llenan nuestras vidas diarias. Se trata de enfocarnos en la Estrella de la vida y del amor quien es Jesucristo. Se trata de ser capturados por la visión de la justicia y de la verdad. Se trata de ser motivados por la promesa y la posibilidad de la paz. Se trata de dedicarnos al sueño de la reconciliación y de la sanacion sin importar quien o que pueda interponerse en nuestro camino.

Los seguidores de Jesús, nosotros también, somos personas con una misión. Nosotros debemos mantenernos enfocados. Nosotros debemos reunir todos nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, nuestras actitudes, nuestras energías y nuestras acciones en nuestros intentos diarios por hacer realidad el sueno de la paz y de la justicia. Nosotros debemos seguir la Estrella que es Jesucristo a donde quiera que él nos lleve.

Tentados como somos a seguir una multitud de deseos en un día determinado, que Dios nos de la visión y la disciplina que necesitamos para seguir el Único Deseo que verdaderamente importa, el Verdadero Deseo que nos lleva hacia la luz, que nos lleva hacia la vida, que nos lleva hacia el amor.