SEPTIMO DOMINGO DE PASCUA (Junio 2, 2019)

Énfasis Sugerido

"Yo traigo conmigo la recompensa que será otorgada a ustedes de acuerdo con su conducta."

Perspectiva Salesiana

La selección del día de hoy del Libro de la Revelación, nos recuerda el fin para el cual hemos sido creados: la vida eterna con Cristo, el Alfa y el Omega. La lectura también nos recuerda que el fin para el cual hemos sido creados también incluirá el fin de la vida tal y como la conocemos: un fin que traerá consigo una recompensa que nos será dada de acuerdo con nuestra conducta en la tierra.

A pesar de la compasión de Dios, del amor de Dios, del perdón de Dios y de la misericordia de Dios, cada uno de nosotros experimentara personalmente este fin – junto con su juicio respectivo –

Aun así, la tradición Salesiana nos reta a que nos demos cuenta de la realidad más profunda relacionada con el “fin” – o el propósito – para el cual hemos sido creados, y por el cual vivimos: principalmente, vivimos para amar. El amor no solo nos prepara para la muerte. El amor hace posible que nosotros realmente vivamos aquí en la tierra.

Haciendo eco a las palabras de San Pablo, San Francisco de Sales escribió lo siguiente en su Tratado del Amor de Dios: "El amor tiene una perfección que limita la virtud de todas las perfecciones y la perfección de todas las virtudes. Por lo tanto, el amor es paciente, es amable, y no es envidioso sino generoso. El amor no es pretencioso, sino prudente. El amor no se llena de orgullo sino que es humilde. El amor no es ambicioso o desdeñoso, sino amigable y afable. El amor no es ansioso a la hora de exigir todo lo que le pertenece, sino que es generoso y servicial. El amor no se deja provocar, sino que es pacifico. El amor no piensa en hacer el mal, sino que es gentil. El amor no se regocija con la maldad, sino que se regocija con la verdad. El amor sufre todas las cosas, cree en todas las cosas que tiene que ver con la bondad sin ser obstinado, sin ser desconfiado y sin crear discordia. El amor espera todas las mejores cosas para los demás y nunca pierde la esperanza de la salvación. El amor soporta todas las cosas, esperando sin ansiedad el bien que le ha sido prometido." (Tratado del Amor de Dios, Libro Once, Capitulo 8). En conclusión, "el amor es ese oro fino, que ha sido pasado por el fuego, que contiene el precio de todas las cosas, que puede hacer todas las cosas, y que hace todas las cosas."

Esta clase de vida –esta clase de amor- es verdaderamente nuestro fin, el propósito para el cual hemos nacido, el propósito por el cual vivimos, el propósito que anhelamos, el propósito por el que Dios un día nos llamara de vuelta a casa con El y para siempre.

Verdaderamente, esa clase de vida – esa clase de amor – es verdaderamente su propia recompensa.

Por qué esperar hasta que alcancemos el cielo para experimentarla?