DOMINGO 18 EN TIEMPO ORDINARIO (Agosto 2, 2026)

Enfasis Sugerido

“Denles algo de comer ustedes.”

Perspectiva Salesiana

Los discípulos se hallaban preocupados por el bienestar de la multitud que había seguido a Jesús hasta un lugar remoto. Había sido un largo día, la caída de la noche ya estaba cerca y no había ningún lugar cercano donde las personas pudieran obtener comida o, peor aún, alojamiento. Sintiéndose temerosos de las posibles consecuencias, los discípulos le sugirieron a Jesús que él debería decirles que se marcharan a  sus casas.

A simple vista esta parecía una sugerencia muy razonable. Desde un punto de vista netamente práctico, los discípulos tenían miedo de los posibles resultados que tuviera el hecho de tener a tal multitud en un lugar desierto y sin provisiones. Por esto es aún más sorprendente que en vez de decirle a la gente que se fueran, Jesús le dijo a los discípulos: “Denles algo de comer ustedes.

Qué pudo haber motivado a Jesús a responder de semejante forma?

Consideren que es posible que Jesús era capaz de percibir un nivel más profundo de miedo en los discípulos, un miedo mucho más aterrador que el prospecto de los cientos de hombres, de mujeres y de niños sin agua ni alimentos. Quizás los discípulos tenían miedo de que la multitud se volcaría buscando que ellos los ayudara… o peor aún, que se volvieran en su contra por no ayudarlos. Al enfrentarse a este prospecto tan aterrador, los discípulos en efecto decidieron sugerir a Jesús que lo mejor seria enviar a las personas a sus casas.

Debemos estar seguros de una cosa, hay ciertas circunstancias en nuestras vidas – y en las vidas de aquellos a quienes amamos – que parecen sobrepasar cualquier tiempo, talento o tesoro que nosotros poseemos.  Como diría “Dirty Harry” el famoso personaje protagonizado por Clint Eastwood, “un hombre tiene que estar consciente de sus limitaciones.” Es de sabios que en tiempos de necesidad, en que nos veamos enfrentados a nuestras limitaciones, nos dirijamos a Jesús.

Pero esta escena del Evangelio de Mateo nos reta a considerar las circunstancias en las que somos tentados a dirigirnos a Dios precipitadamente buscando respuestas sin antes considerar que Dios espera que nosotros sirvamos como instrumentos de vida y de amor para los demás. Circunstancias mayores como traer la paz al Oriente Medio es algo que esta mucho más allá del alcance de mis habilidades: Por eso yo le pido a Dios que traiga la paz y le pido por aquellas personas que trabajan por la consecución de la misma. Pero en otros casos, cuantas veces hemos esperado a que Dios provea alimento a los hambrientos sin antes considerar como nosotros podemos estar siendo llamados a ofrecernos como alimento y bebida para los demás? Cuantas veces le hemos pedido a Dios que ayude a salvar una relación sin antes hacer ningún tipo de esfuerzo por ser nosotros fuentes de sanación?

Que tan frecuentemente en mi vida yo me vuelvo a Dios esperando que él resuelva el problema inmediatamente, sin siquiera considerar que Dios me puede estar pidiendo que yo sea mas bien parte de la solución?

En resumen, vivir una vida de devoción- siguiendo el ejemplo de Jesús – no se trata de que todo dependa solamente de Dios ni tampoco que dependa solamente de nosotros.  La vida se trata de tener un balance, se trata de discernir, de aceptar aquellas situaciones en las que nosotros debemos depender de Dios para lograr el bien, y también de reconocer las circunstancias en las que Dios depende de nosotros para hacer que las cosas buenas se lleven a cabo.

Previous
Previous

TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR (6 de agosto de 2026)

Next
Next

DOMINGO 17 EN TIEMPO ORDINARIO (Julio 26, 2026)